25 de abril del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica

Cayó Cristina Cifuentes, una de las figuras más infames de la era moderna de la política española. De la manera más tonta y, también, de la manera que más y mejor simboliza la cloaca en la que el partido en el gobierno ha convertido la vida política española.

Mi ciudad, Jerez, está sufriendo un repunte de actitudes intolerantes, racistas, homófobas y agresivas. Si se trata de un grupo organizado o son actitudes que se retroalimentan tal vez nunca lo sepamos, sobre todo si pasan tan desapercibidas y se les otorga tan poca importancia.

En el enésimo episodio represivo de esta legislatura, la Casa Real y el gobierno del Partido Popular, con la inestimable complicidad de las fuerzas de seguridad del Estado, castigaron y censuraron anoche, en la final de la copa del Rey de fútbol, el color amarillo, los silbatos y las esteladas, símbolos del independentismo catalán.

Cursé mi máster en Creación Literaria el curso 2009-2010, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Por aquel entonces malvivía con el dinero del paro en un cuartucho de mala muerte en un piso cerca del Parque de la Ciudadela. Era el año en el que por primera vez en mi vida iba a estudiar algo que me entusiasmaba, así que ese máster ocupaba el centro de mi existencia.

Pese a su juventud, Alejandro García Maldonado (Málaga, 1988) es un escritor de largo recorrido. En 2011 escribió ‘Testigos Cegados’, un ensayo por el que obtuvo una Mención Internacional en el IX Concurso Internacional de Ensayo “Pensar a Contracorriente”, organizado por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba, y años más tarde, en 2013, firmó “Transcripción del Manifiesto Comunista”.

Javier nació en Valladolid y ha estudiado historia del arte,  trabajó como obrero y en una impresa de limpieza. Está en la calle desde hace un año porque se quedó sin trabajo y ya no pudo permitirse el alquiler de una habitación. Duerme en la puerta de Caritas en Portal del Ángel, le gusta hablar de pintura y es fan de Leonardo da Vinci.

Cultura

Siempre me pregunté por qué el barroco sevillano fue tan oscuro, siendo Sevilla una ciudad luminosa. Esto siempre me lo planteaba cuando observaba los cuadros de Valdés Leal en el sevillano Hospital de la Caridad. Me refiero a obras tan tétricas como In Ictu Oculi y Finis gloriae mundi (en un abrir y cerrar de ojos, el final de las glorias del mundo).

Que el Carnaval de Cádiz (concretamente, su Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, más común y abreviadamente conocido como COAC) está traspasando más fronteras que nunca es evidente. El primer medio de comunicación que se hizo eco de esta fiesta siglos atrás fue la prensa escrita, que informaba a toda la ciudad sobre las distintas agrupaciones que se darían cita por las calles de la capital gaditana durante las carnestolendas.

Monstruo moderno

12 febrero 2018 Actualidad

Se intuye el despertar de fuerzas olvidadas. Materias de largos brazos que tratan de estar lo más cerca posible del concepto del monstruo antes que verse reflejadas en un espejo. Quieren otorgar el beneficio del miedo en aquellos que ven; necesitan que no los vean.

Opinión

Javier nació en Valladolid y ha estudiado historia del arte,  trabajó como obrero y en una impresa de limpieza. Está en la calle desde hace un año porque se quedó sin trabajo y ya no pudo permitirse el alquiler de una habitación. Duerme en la puerta de Caritas en Portal del Ángel, le gusta hablar de pintura y es fan de Leonardo da Vinci.

En el enésimo episodio represivo de esta legislatura, la Casa Real y el gobierno del Partido Popular, con la inestimable complicidad de las fuerzas de seguridad del Estado, castigaron y censuraron anoche, en la final de la copa del Rey de fútbol, el color amarillo, los silbatos y las esteladas, símbolos del independentismo catalán.

Es cierto que vivimos en un contexto donde la mediocridad triunfa y campa a sus anchas. El oportunismo de quienes pretenden arrimarse a los centros de poder y decisión forma parte de esa tan abyecta mediocridad, definida certeramente por mi amiga Aldara como «garrapaterismo».

Pero vamos a ver, ¿alguien conoce a un alumno que haya suspendido un máster? Seamos sinceros, los másteres constituyen, además de un suculento negocio para quienes los organizan, el último escalón que han inventado las clases dominantes para expulsar a las clases trabajadoras del ejercicio profesional de actividades bien retribuidas.

Audiovisual

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