19 de septiembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Orador cualquiera de Ciudadanos en una aparición tipo en televisión: “Bla bla bla, diálogo; bla bla bla, consenso; bla bla bla, nosotros lo estamos logrando y el resto no“…  Y ante semejante muestra de elocuencia desmedida, los ya conocidos como “cuñaos” hinchan el pecho cual palomos, “al fin tenemos un partido con responsabilidad de Estado” piensan los pobres ilusos.

Sin embargo, basta con recurrir a nuestra propia historia para poner de manifiesto que el consenso no es ni de lejos inherentemente benefactor para la sociedad allá donde se produce, no al menos si tenemos en cuenta que es alcanzando en términos prácticos por las élites económicas dejando a ésta al margen. Sacaré aquí a colación a don Paco Marhuenda, ferviente adalid de la mano invisible y fustigador de los “pijo-progres neocomunistas”, de ese modo denominaba a los miembros de Intermon Oxfam después de su demoledor informe sobre España del que podemos extraer datos como:

  • Nuestro país ha pasado del puesto 15 al 4 en desigualdad en los países de Europa.
  • El 1% de los ricos acumula ya un tercio de la riqueza de todo el continente.
  • Más del 30% de los niños de Rumanía, Italia, España y Lituania viven por debajo del umbral de la pobreza.
  • En España, el gasto público en sanidad y educación se ha reducido un 21% desde 2010.

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Sé lo que estáis pensando, si pretendo hacer un artículo con un mínimo de rigor empezar citando a Marhuenda no es la mejor de las ideas. No puedo rebatir tal argumento, pero si algo me gusta de este tipo es que no tiene caretas ni intenta disfrazar sus opiniones bajo una fachada “moderada” como usualmente sí ocurre en la escena política (los unos que son de derecha moderada, los otros que son de centro y los que todavía se dicen “obrero” y “socialista” en sus siglas sin ningún pudor). No, la gran virtud que debemos admirar de Marhuenda radica en que dice lo que la derecha en este caso piensa y actúa como lo harían si no se jugasen perder votos. No contento con los cariñosos apelativos que dedicaba a la ONG, el periodista –por llamarlo de algún modo, dado que no es lo mismo imprimir un panfleto que un periódico- estallaba y emitía en La Sexta una frase esclarecedora a raíz de este asunto: la desigualdad crea riqueza y puestos de trabajo. Quizás ahora entendáis mejor por dónde iba, sólo comprendiendo esa baja ralea moral se entienden muchas de las vicisitudes del panorama político español.

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Pero volvamos en este punto al tema central del consenso tan en boca de todos y exijamos que se dejen de discursos falaces e ilusorios. En este país ha habido diálogo y consenso durante toda la historia de nuestra democracia, por muchos aspavientos y enfrentamientos en los medios y en el hemiciclo, lo cierto es que en lo programático y en términos económicos el PSOE y el PP han hecho prácticamente lo mismo. Con ello, además, han hundido nuestro país, abandonado a gran parte de la población en la cuneta y rendido pleitesía a la Troika anteponiendo la devolución de la deuda a la mitigación de la grave situación de emergencia social. La hegemonía mediática trata de ayudarles a hacer suya esta nueva dialéctica, tanto es así que parece que si no estás con su “consenso”, pasas automáticamente a ser un radical que desea un país ingobernable. Pero repasemos unos pocos ejemplos de confluencia política en nuestro país:

  • ¡Rescate a los bancos!, haciendo de la deuda privada de estas entidades deuda pública. Posteriormente te recortan derechos sociales porque “hay que ver qué cantidad tan brutal de deuda pública tenemos”.
  •  Después de la medida anterior antepusieron en la reforma del art. 135 de la Constitución la devolución de la deuda con “prioridad absoluta”. Así es como, en términos constitucionales, las citadas élites económicas quedan blindadas por encima de los derechos de todos los españoles. ¡Gracias, consenso!TTIP
  •  TTIP. Un tratado de libre comercio con EE.UU., no suena mal… Sin embargo diversas corrientes nos ponen sobre aviso: la legislación especialmente en términos alimenticios del país norteamericano es infinitamente más laxa que en Europa, lo que se traduciría en una equiparación por lo bajo. ¡Bienvenidos productos de mierda a nuestro país y adiós a nuestros fabricantes! Podrán colarte transgénicos sin que lo sepas porque, a fin de cuentas, estos bienes no están regulados en el país norteamericano. Los políticos del consenso (PP, PSOE, UPyD, Ciudadanos…) argumentan que el tratado será la panacea y que creará miles de puestos de trabajo. Tanta razón deben tener y tan bueno debe ser el acuerdo que se está negociando en secreto y bajo cláusulas que les obligan a mantenerlo en silencio y no desvelar su contenido.
  • PP, PSOE y Ciudadanos pactaron paralizar las investigaciones sobre corrupción en Andalucía durante la campaña. Bendita confluencia que nos evita enterarnos de la podredumbre que guardan bajo las alfombras, no vaya a ser que tengan un pueblo informado sobre lo que ocurre y vote en consonancia.

Por estos y por muchos otros motivos, ¡sé gilipollas!, ¡demanda consenso!

Después de este ataque repentino de ironía, he de reconocer sentirme confundido. Para ninguno de estos puntos (siendo algunos de ellos de gran calado como la reforma de la carta magna) se pidió la opinión del pueblo español en un referéndum. Es más, estoy seguro que independientemente de la ideología que profeses estarás en desacuerdo con al menos varios de ellos porque confrontan la ética y la moral. La cuestión, en síntesis, no es la de la confluencia como pretenden hacernos creer, el debate real debería ser el consenso de quién y del consenso para qué.

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Mario Siles García

Ingeniero, escritor, pintor por hobbie y activista por necesidad. En definitiva, un hombre renacentista que aúlla desubicado en plena era de la especialización.

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