17 de febrero del 2019
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Recuerdo con gran cariño uno de los primeros mítines al que acudí en las primeras elecciones democráticas. El partido que se presentaba era el entonces PSA (Partido Socialista de Andalucía). Recuerdo que existía entre los presentes un auténtico fervor por ver a un partido andaluz aspirar a estar presente en el Parlamento Nacional para defender los intereses de los andaluces. Un amplio espectro de andaluces se sentían entusiasmados apoyando un partido que parecía recoger un sentimiento largamente escondido pero siempre latente en el subconsciente de un pueblo que había sufrido, como ningún otro, las humillaciones y las marginaciones de todo tipo de una Dictadura insufrible.

Lo significativo es que un partido recién salido, en un plazo de un año (1979-80) consiguió un importante apoyo en las urnas con 5 parlamentarios en Madrid, 2 en el Parlamento de Cataluña y, en las elecciones municipales, una más que significativa cantidad de concejales y de alcaldías. El partido recibió un significativo respaldo por parte de muchos andaluces que vieron en él un punto de referencia para avanzar en la reactivación de nuestra tierra. Pero, los tejemanejes de unos dirigentes que entretuvieron sus esfuerzos en sus rencillas personales y en montar cambalaches políticos con los partidos gobernantes en aras a conseguir márgenes míseros de poder a costa de cargarse la confianza de un electorado que contemplaba la situación con decepción, fueron desilusionando a un electorado en progresión que le fue dando las espaldas al partido en poco tiempo.

Este fin de semana el PA, sucesor de aquel PSA, acaba de anunciar su defunción. Se diluye en medio de un sinfín de lamentaciones de, entre otros, de muchos de los que han contribuido a hundirlo primero y después a preparar su desaparición como algo que ya no les servía a ellos para amparar su ego, sus cambalaches y sus aires de protagonismo personal. Uno de sus actuales dirigentes lo achacan a “la falta de conciencia de pueblo en Andalucía”, nunca a que quienes se comprometieron a fomentar esta conciencia no solo no supieron hacerlo sino que defraudaron, una y otra vez, a un pueblo que, en su día, vieron a este partido como instrumento que llevara a esta Autonomía a donde se merecía por su historia, idiosincrasia y orgullo de pueblo.

¿Es que los andaluces no tienen el espíritu nacionalista de los catalanes o de los vascos? Pues, quizás no tan acentuado; pero sí comenzaba a adueñarse de la sensibilidad colectiva de este pueblo, una especie de amor propio     que necesitaba fomentarse y con el tiempo abrirse en actitudes y manifestaciones de una tierra sedienta de justicia y de atención nacional. En poco tiempo, la “S” del partido la engulló el PSOE y sus dirigentes creyeron que estorbaba para llegar a un mayor número de andaluces y quedó en Partido Andalucista. Pero lejos de favorecer la llegada del Partido a un mayor número de andaluces, aconteció todo lo contrario, cada día fue perdiendo fuelle porque, entre otras cosas, se convirtió en muleta parlamentaria del PSOE a cambio de un plato de lentejas, en sucesivas legislaturas ( del 1996 al 2004) del Parlamento Andaluz. Con ello, perdió su salud política y ha acabado mereciendo el olvido hasta de sus más fervientes electores.

La Réplcia - Organizaciones Políticas Andaluzas

Ahora después de tres elecciones andaluzas sin conseguir representación alguna, los actuales dirigentes han optado por poner punto y final al proyecto que, en su día, apareció en el horizonte político como ilusionante y esperanzador para una tierra tan necesitada de una iniciativa política que acogiera a lo mejor de sus fuerzas vivas en busca de las metas de desarrollo global que esta tierra siempre ha anhelado. ¿El proyecto no tenia futuro? ¿Estaba llamado a no cuajar en una tierra donde su idiosincrasia e historia no parecía albergar ínfulas nacionalistas al estilo de otras zonas de España? Me resisto a creer que el amor de su tierra, a su historia, a sus tradiciones y a su peculiar “habla” no llegue a fraguar en una iniciativa de calado que dé sentido y concreción a una identidad andaluza, para que así que luche en igualdad de condiciones con las nacionalidades del Estado más enraizadas. Quizás no hemos encontrado con las personalidades adecuadas, con el carisma y el prestigio necesarios, para acaudillar un movimiento andaluz constructivo, potente y con la entidad suficiente para representar a una Andalucía progresista, moderna y con aires de futuro esperanzador o quizás otras fuerzas hayan sabido recoger esos anhelos de la sociedad andaluza (Podemos, el Sat, incluso Ciudadanos entre los más conservadores).

En todos estos años de democracia, donde el Gobierno de la Autonomía Andaluza ha estado siempre en manos del PSOE ¿hemos avanzado mucho en nuestro particular desarrollo con respecto al resto del Estado Español? No hay duda de que esta Andalucía ha evolucionado bastante de la que conocimos en la década de los 70; pero con respecto al resto seguimos en la cola de las cifras económicas, culturales y sociales de casi todas las demás autonomías. Leo en un artículo publicado por Joaquín Aureoles que, si bien ha existido una sustancial mejora en el bienestar absoluto de los andaluces, pero las cifras en relación con el resto del Estado apenas han variado, continuamos teniendo un PIB por habitante del 25% inferior a la media española, la tasa de paro no solamente se ha mantenido con respecto a la de los años 70 sino que incluso se ha incrementado. Podíamos seguir reseñando cifras de todo tipo y viendo que, a pesar del avance, seguimos a la cola de las estadísticas nacionales. ¿Qué ha pasado? Nos prometieron que, en pocos años, íbamos a equilibrarnos con las demás tierras del Estado; pero la realidad es que seguimos en la misma onda negativa con respecto a ellas. Nuestra tierra continua sin tener una infraestructura industrial, un nivel económico y unos resortes financieros capaces de dar trabajo a sus gentes y conseguir que nos enorgullezcamos de nuestra tierra.

El espíritu andaluz (el llamado Andalucismo) no ha desaparecido con el instrumento político que quiso encauzarlo; pero tiene que surgir otro movimiento que lo recoja y que sea capaz de aglutinar a la mayor parte posible de los andaluces en un afán de dotar a esta tierra de los mecanismos necesarios para estar a la altura sociopolítica, economía y cultural que nos merecemos.

 

 

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Emilio López Pizarro

Jubilado. Fue periodista durante una breve temporada y funcionario público casi toda la vida. Hombre de bien. Es progenitor de los creadores de La Réplica.
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    Una Réplica

  1. Al-Mansur Castillo Moron

    Liberacion Andaluza, se organizo en octubre de 1.985 y sigue mas viva que entonces. Participamos en elecciones cuando lo creemos importante. Seguimos intentando ser la sal y la pimienta del Soberanismo. Consulte en hemerotecas o en nuestra web. Saludos. Secretario de la Mesa Nacionalismo de L. A.

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