11 de julio del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Andalucía amanece como una niña que se ama y descuida. Ella se peina sola entre olas en Isla Cristina, huele su mañana a obrador antiguo, a jabugo y aceite de oliva.

Dichosa niña que juega con el levante marinero, que tararea carnavales, y que mellá, sonríe en el Mentidero. Que pasea por Jerez de la mano de sus gentes, que en Barbate se detiene pa alimentá a los peces.

Bendito mediodía el de mi niña para perderse por el alcázar, saludar al lorenzo y a la Macarena. Llenar las tripas con huevos a la flamenca y pasear por Marchena, observar Itálica y descubrir Marinaleda.

Arrecia la media tarde y ella se acurruca, entre patios de flores manoletes en azúcar. Con sus manos de tierra agarra un chocolate caliente mientras sonriente busca con sus verdes ojos la Mezquita. En las Tendillas abarrotada de gente, con el bullicio le entra el sueño, maldito sueño a veces.

Dan las cinco y sonriente llega a las playas de Huelin, se esconde en las jabegas y con los jazmines juega. Mancha sus manos de salitre y en la Alcazaba abre el pecho y se eleva. Con perfume de espetos esparce sus entrañas, y en una bocacalle de Casares, entre musgos y traidoras balas, rinde homenaje a su padre, a Infante Pérez de Vargas.

Avanza la tarde y el Sol que se aleja, con su manita de esparto que agarra un candil, pasando la Alhama y la Pampaneira, buscará sin descanso al eterno perdedor, al de las llaves, a Boabdil. Porque ella es noble y sabe que al moro en pena, solo le supera, el que sea ciego en el Albaicín.

Con sus pequeñas piernas ya cansadas, su alma revive al ver los olivos de Alcaudete, y entre Andújar, Cazorla y Linares busca cobijo contra el relente. Allí suspira con tiento en el arco de San Lorenzo, y callada sus ojos dibujan los alfareros.

Cae la noche y esta niña necesita un lecho, necesita que la abracen y le den sustento. En las playas de San José, entre el cabo de Gata y los Muertos, esta niña no se asusta y se arropa con el viento. Al mirador de la Amatista la brisa la lleva, y allí entre perseidas nuestra niña sueña.

Pero la niña se hace grande, y en una mujer valiente se alza. Se da cuenta que no todo es risa y guasa, aunque así de ella hablen los que levantan España.

Volverá a las tierras de Juan Ramón Jiménez, y verá que sus hijos no eligieron el fosfoyeso y tampoco ser la niña bonita del desempleo.

Entre los choqueros y la Tacita se queda observando lo que muchos se llenan la boca entre halagos. Porque cuando ella mira el Doñana no le vienen ganas de aplausos. Le viene a la mente Aznalcóllar, el daño a los humedales y del Guadalquivir los dragados.

Llega a Cádiz y comprueba que no todo es cuplé y pasodoble. Que el problema viene de lejos aunque al ministerio poco le importe. Pero que le digan a esta señora al ver los barcos en el puerto, por qué seis de sus localidades tienen en paro a más de un tercio de sus hijos. Y al diablo los tópicos  y los mitos de los planes de empleo agrario, que por 35 peonadas no se llega a los 500 €. Que es fácil criticar a los del campo en la ciudad, y ponerlos de vuelta y media como vago y holgazán. Pero pocos se ven coger el pico e irse al campo en su lugar.

Llega a Híspalis y echa cuentas, y no se explica la dejadez de quien gobierna. En el triangulo que se forma con sus hijas Cádiz y Huelva, se da un triangulo que envenena, y es que entre las tres se registra el mayor promedio de tumores malignos de la península Ibérica. Pero mejor rescatar autopistas que a tus hijos, y mejor hablar de Feria, Semana Santa y botijo.

Viendo a sus gobernantes sacar pecho, todavía le crece más la furia, y agarrando sus faldones se marcha a la tierra de Séneca y Maimónides. Allí en Córdoba no da crédito a los campos, donde sus jornaleros, que pa’ comer compran peonadas, se enfrentan a penas de entre 6 meses y 2 años. De Bujalance a Puente Genil, con escalofríos de espanto, a Málaga pone rumbo entre tanto golpecito en el pecho, poca vergüenza y mucho escarnio.

Allí rinde honores a un río seco, y a un metro que nunca acaba, a sus Ángeles de la Noche escondidos entre chapas, no vaya ser que se vean, desde el Vincci en la terraza. No puede evitar mirar a lo lejos hacia el Rincón de la Victoria, y escucha aún las bombas que resuenan en la Historia. Carretera de Málaga a Almería con casi 5.000 almas despedazadas. Solo unos pocos de ellos se acuerdan, otros prefieren pensar que nunca pasó nada. A eso lo llaman mirar al futuro. Pobres de ellos, piensa esta madre, que parte a Granada para ver sus retales.

Llega a Granada y sucias le reciben las calles secundarias, las que no entran en el itinerario del turista. Un mapa de ruidos que brilla por su ausencia y situaciones críticas en barrios de periferia. Le carcome la rabia y aunque ame la Alhambra, prefiere verla desde lejos. Allí en San Nicolás se pregunta con ella qué han hecho.

Pero con ella no puede nadie, porque más coraje que ella ninguna tiene, y a Jaén que se va con su rabia para comprobar lo que su hija padece. Su hija más olvidada por las administraciones, de las más exuberantes y preciosas por su naturaleza pero con menor reclamo turístico institucional. Con tasas de desempleo intolerables y una población en decrecimiento, se agarra bien su pelo y marcha hacia Almería en su maldito desvelo.

Una tierra bella oculta bajo infinitos plásticos donde miles de africanos duermen hacinados en chabolas para trabajar la fruta que degusta el europeo. Una tierra que no se merece los peores datos de contaminación de su aire para su gente. Allí esta señora, a la que ya le fallan las piernas, de ellas se olvida para visitar Bédar, El Boticario y Rodalquilar. Porque si el ozono mata a su gente la mata a ella misma.

Esta mujer no es otra que la Andalucía histórica. Con la rebeldía granaína de Mariana Pineda, la sabiduría malacitana de María Zambrano, la reivindicación almeriense de Carmen de Burgos, el conocimiento gaditano de María Cristina Agüera, el buen hacer de la onubense Josefina Cruz Villalón, la pluma jienense de Patrocinio de Biedma y la señora sevillana María Galiana.

Que siempre hablamos de Andalucía, parece que solo hubieran hombres. Que grandes fueron, son y serán, los pintores Picasso y Velázquez, y que nadie me los desvalore. Pero también tenemos en vida a la cordobesa Teresa García, la almeriense Carmen Pinteño, las sevillanas Carmen Laffón y Ángela de la Cruz o la granaína Martín-Vivaldi.

Como también son inmortales todos nuestros poetas de la Generación del 27. Y antes Bécquer, y mucho antes Luis de Góngora y Francisco de Rioja. Pero quién no se ha perdío de este mundo leyendo en la infancia a la gaditana Elvira Lindo, los poemas de la sevillana Julia Uceda o de la cordobesa Julia Castro.

Y que nadie dude que no hay cante más jondo que el de Camarón, pero seguro que habría hecho buenas migas con la jienense Carmen Pacheco o Chari López, la Niña de Antequera, la sevillana Niña de los Peines, La Paquera de Jérez o con mi Mari de Chambao, que en la fusión de estilos y en el bien saber mezclarnos está la grandeza de nuestra pureza. Sin olvidarnos de las coreografías de la granaína Eva Yerbabuena, la gaditana Sara Baras o la sevillana Cristina Hoyos.

Que como las marchas del jienense Alberto Escámez, del trianero Paco Lola, y llegando hasta las habaneras de Falla o la grandeza en el género chico del jienense Rafael Taboada, nos quitamos el sombrero las veces que haga falta, pero entraría en bucle si detrás escuchara a la pianista cordobesa Teresa García Moreno, la gaditana Eloisa d’Herbil o la sevillana Pilar Fernández de la Mora.

Que aunque muchos quisieran que en la mujer todo fuera coser y cantar, bendita la desobediencia para hoy darnos este patrimonio del pasado y esta oportunidad al futuro.

Que Andalucía es niña, madre y anciana, pero nunca vieja. Que hasta lo añejo tiene sabor a verano.

Que Andalucía es madre de cultura, y mucho más que ese perro que espléndidamente describió Martínez Ares.

Que Andalucía es una mujer preciosa, y en los tiempos que corren, pocos son los homenajes a sus mujeres.

Viva Andalucía.

 

 

 

La imagen de portada apareció en Diagonal.
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Alejandro García Maldonado

Licenciado en Derecho, ha colaborado en diversos medios como El Confidencial, Claridad Digital, El Turbión, El Importuno y Cubainformación. Autor de las obras "Testigos cegados" (2011) "Transcripción del Manifiesto Comunista" (2012), "Al resguardo del tilo rojo" (2014), "Tra due anime" (2015) y "Son de Lirios" (2016). Ha realizado estudios sobre proyectos biográficos coordinados por la Bernard Lievegoed University y dirige el proyecto literario "Etreso Biografías". Actualmente realiza un "Postgraduate Diploma of Journalism" dirigido por el National Council for Training of Journalist e impartido por la University of Strathclyde.

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    Una Réplica

  1. Irene

    No puede haber una replica a una verdad como puños, que el desconocimiento no puede hacer sombra a toda la cultura que nos rodea desde hace siglos, que pasen muchos años y uno a uno sigan enriqueciéndonos las XX y XY, porque en la variedad y mestizaje esta el secreto, así como que la tolerancia y creatividad no entiende de leyes de Mendel, porque todos somos uno, una somos todas. Orgullo de hermano, de compartir mucho mas que genes, ahora y siempre, hasta la victoria, gracias como Andaluza y Mujer. TQI.

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