17 de noviembre del 2017
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Es noticia, con muy escaso eco, estos días: 3 de cada 10 andaluces son pobres y casi la mitad está en riesgo de exclusión social.

Los datos que desvela la Red Andaluza Contra la Pobreza y la Exclusión Social son demoledores y deberían espolear las conciencias ciudadanas. Andalucía es pobre, radicalmente pobre, y se encuentra al nivel de las peores regiones de Europa. 

Algunos datos:

  • El 57% de las pensiones que reciben los pensionistas andaluces están por debajo del umbral de la pobreza.
  • La renta media de una persona asalariada en Andalucía es de 2310 euros menos al año que en el resto de España.
  • Casi 600.000 personas viven en una situación de Privación Material Severa, es decir, no pueden hacer frente a, al menos, 4 de 9 conceptos de consumos básicos para vivir.
  • El 78,1% de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes.
  • El 56,5% de las personas no pueden irse de vacaciones al menos una semana al año y el 52,8% no pueden hacer frente a gastos imprevistos.
  • El 25,5% de la población vive en términos de Pobreza Severa, menos de 342€ al mes.
  • Además el aumento de índice GINI, que mide las desigualdades de renta, ha aumentado en los últimos años, pese a que el PIB per Cápita es mayor. ¿Qué significa esto? Que Andalucía es cada vez más desigual.
  • La falta de expectativas ha hecho descender la población migrante un 0,5%, más expuesta que ninguna a la vulnerabilidad social (60,1%).
  • Un 33,11% de la población infantil está en riesgo de pobreza y exclusión social.

Una población, en definitiva, marcada por sus graves problemas estructurales, de creación de tejido productivo, de calidad del empleo, de alcance de sus servicios sociales y de distribución de la riqueza. Por eso, cabría pensar que en medio del asunto identitario que ocupa a España, cortina de humo de los casos de corrupción que afectan al partido en el gobierno, tiene mucho más sentido para la ciudadanía andaluza que proliferen manifestaciones como la de Linares, pidiendo trabajo y dignidad (¡Marcelo, que los paraos quieren currelo!) o la de Granada, en defensa de la Sanidad pública, que acudir a las casa cuarteles de la guardia civil a gritar el “¡A por ellos!“.

Porque si por algo debiéramos los andaluces gritar “¡A por ellos!“, es para ir de manera colectiva a por las miles de personas que padecen la pobreza en Andalucía y proporcionarles recursos, herramientas, soporte, formación, alternativas, solidaridad y cariño. 

Cabe preguntarse, además, de dónde proviene esa inquina de los andaluces contra una comunidad hermana que, al menos, ha sabido fabricarse un relato alternativo que seduce a la mitad de su población. O cómo ha proliferado entre los más humildes la apelación a un sentimiento patriótico de resistencia españolista cuando la bandera, que se sepa, nunca acudió al socorro ciudadano durante lo peor de la crisis (las instituciones agilizaban desahucios, los consejos de ministros de los viernes causaban pavor y los ayuntamientos comenzaban a aplicar las recetas de la cacareada austeridad).

Y es que, en Andalucía, donde los gobernantes autonómicos han empleado sus fuerzas en intentar sin éxito la conquista del PSOE nacional usando sus instituciones como trampolín, y los gobernantes estatales se han pasado lustros saqueando las arcas públicas, asoma una terrible estadística: Detrás de la mitad de las banderas españolas que adornan los balcones andaluces, se esconde una familia en riesgo de exclusión social. Para hacérselo mirar.

La fotografía de portada apareció en La Ser.
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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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    11 Réplicas

  1. T&T

    Recordemos que en las últimas elecciones al Parlamento de Andalucía, de hace nada, dos años solo, 2015, le dieron casi un millón y medio de votos al PSOE, 600.000 votos a Podemos y doscientos y pico mil a Izquierda Unida… Las fuerzas llamadas de “izquierdas”, o “socialdemócratas”, han tenido dos años para gestionar mejor la crisis que el PP de Arenas, y no lo han hecho.

    Desde 1978, ningún partido político con representación en congreso, senado o en la UE, ha hecho nada por los trabajadores españoles El problema no es la bandera de España, el problema son los políticos profesionales españoles que han secuestrado el país, anteponiendo sus intereses personales a los de la gente. Una gente que, engañada por los medios, acaba votando a Podemos o al PP, pensando que van a cambiar algo. Ilusos, con “ilusión”, pero engañados

  2. Carolina

    Como dice T&T, el problema, por supuesto, no es la bandera de España-sino los políticos. O sea que sentirse español es para hacérselo mirar. No es nada nuevo; las izquierdas sois antiespañolas, pero me parece que no vienen buenos tiempos para vosotros, por suerte.

  3. Javier López

    Sentirse español no es para hacérselo mirar ni dice eso el artículo (y sacar esa conclusión es, cuanto menos, extraño). Lo que se habla, y creo que queda bastante claro, es que con los problemas de calado que tiene Andalucía, la gente se moviliza antes en torno a una bandera que en torno a sus derechos sociales y laborales. Y lo de que la izquierda es antiespañolista es, como poco, discutible. Lo que es, seguro, es antifascista.

  4. Carolina

    Perdona pero sí. Soís antiespañoles . En cuanto a lo de antifascistas, ya… movimientos de ultraizquierdas que siembran el caos y que actúan de manera intolerante y violenta. Las CUP obvian y menosprecian a una parte de la ciudadanía, Podemos hace escraches a Rosa Diez y a todo aquel a quien no quiere en la Universidad, los antisistema destrozan cuanto más mejor.
    ¡Muy bonito lo de antifascista!

  5. Javier López

    No me verás juzgar a nadie porque se sienta de una u otra patria. Este artículo pretende criticar la escala de valores y los motivos que movilizan a las personas. Derechos laborales no, corrupción no, recortes sanidad y educación, no. Bandera sí. Ahí va la crítica.

  6. Carolina

    Mira, los andaluces, igual que el resto de los españoles, SÍ se han movilizado por sus derechos y si no te has enterado es que no has vivido en España estos últimos años. De igual modo han salido a la calle a defender su nación. No es incompatible una cosa con otra, es más, se trata de lo mismo.

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