19 de septiembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



La política de dispersión carcelaria aplicada a los presos de ETA es una medida excepcional dentro del ámbito legislativo, destinada a combatir el terrorismo rompiendo –teóricamente- la estructura de la organización dentro de los propios penales. Comenzó a promoverse en un momento muy complejo para la nación, pero lo cierto es que en el periodo de paz actual que vivimos, parte del propio estamento judicial establece que atenta contra los Derechos Humanos porque se exacerba no ya sobre el preso que ha delinquido -dado que las cárceles son muy similares en unas regiones u en otras y a él le resulta prácticamente indiferente-, sino sobre las familias que no han cometido ningún quebrantamiento de la ley. Me consta que es extremadamente difícil para el conjunto de la población hablar de los derechos de aquellos que han ejercido la barbarie en mayor o menor grado o que han colaborado con ella (no olvidemos que muchos presos de ETA no tienen delitos de sangre), pero es precisamente ese sometimiento de todos los poderes a la autoridad vigente lo que define el Estado de derecho.

Justo eso ha defendido siempre Unidos Podemos: el Estado de derecho, el constitucionalismo y el respeto a las leyes. Pero desde determinados sectores se trabajó con especial ahínco en dar el mensaje equívoco de que dicha plataforma política legitimaba el terrorismo, cosa abrumadoramente distinta -y nauseabunda, si me lo permiten, en tanto en cuanto supone pretender obtener réditos políticos a base de malversar con una etapa tan trágica de nuestra historia reciente-. Sea como fuere, el daño que ha ocasionado a la confluencia de izquierdas es más que evidente y basta con salir a la calle para hacerse eco de ello.

Hoy el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, cuyos votantes vociferan en cuanto se oye hablar de este tema llegando en algunos casos incluso a comportarse de forma realmente hostil e irrespetuosa y aplicando etiquetas a los demás, se halla en plenas negociaciones con el Partido Nacionalista Vasco para formar gobierno. ¿Saben ustedes cuál es una de las primeras demandas del PNV? efectivamente: cambios en la política penitenciaria y la transferencia de presos vascos a Euskadi. Dense ustedes cuenta de cuán paradójico es el asunto y de lo flagrantemente fácil que resulta condicionar la opinión de las masas. Cantidades ingentes de personas enfervorecidas por la arenga de la supuesta connivencia ante el terrorismo que cargan contra “el enemigo político” declarado desde los medios de comunicación de forma tácita, pero que asisten impasibles ante aquella misma conducta que tanto les repulsa cuando la ejecuta su partido.

Y así noticia tras noticia, tema tras tema y un día tras otro, la política española tiende, con razón, a convertirse en una caricatura.

The following two tabs change content below.

Mario Siles García

Ingeniero, escritor, pintor por hobbie y activista por necesidad. En definitiva, un hombre renacentista que aúlla desubicado en plena era de la especialización.

Últimas entradas de Mario Siles García (ver todo)

Tags: , , , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies