14 de noviembre del 2018
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Que el Carnaval de Cádiz (concretamente, su Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, más común y abreviadamente conocido como COAC) está traspasando más fronteras que nunca es evidente. El primer medio de comunicación que se hizo eco de esta fiesta siglos atrás fue la prensa escrita, que informaba a toda la ciudad sobre las distintas agrupaciones que se darían cita por las calles de la capital gaditana durante las carnestolendas. Luego fue la radio, ampliando el alcance y la audiencia, aunque la que permita la primera revolución comunicativa del COAC fue la televisión: en 1990, justo un año después del nacimiento de la televisión pública de Andalucía, Canal Sur comienza a retransmitir la final del concurso, llegando así a todos los hogares de la geografía andaluza.

Esta retransmisión coincide con el inicio de una década que gozó de una muy buena salud, un periodo en el que el Carnaval comienza a ganar esplendor y popularidad fuera de la provincia gaditana. En particular, la comparsa vive una época dorada, en la que un joven Antonio Martínez Ares mantiene una disputada pugna con Antonio Martín, rey hasta la fecha de la modalidad. Entre los dos autores llegaron a conseguir 7 primeros premios de los 10 posibles. Mientras, la modalidad de la chirigota tampoco se quedó atrás y firmó una muy buena década, con la consagración de grandes chirigoteros como el Selu, el Yuyu, o el Love, entre otros. En coros, Julio Pardo siguió aumentando su palmarés, mientras que el cuarteto sufrió una profunda crisis, llegando incluso a dar el primer premio por desierto hasta en 3 años. Solo el pelotazo en 1991 del cuarteto Tres Notas Musicales de Peña y Masa salvó la modalidad en los años 90.

Actualmente, la televisión local Onda Cádiz retransmite en directo todas las sesiones de preliminares y cuartos (en 2018, un total de 19 sesiones de preliminares y 6 de cuartos, contando cada sesión con 8 agrupaciones aproximadamente). Canal Sur hace lo propio con los cuartos, semifinales (en 2018, 3 sesiones de 9 agrupaciones cada una) y la final, que este año ha disfrutado de un total de 16 agrupaciones.

Pero quien ha catapultado el concurso a cualquier rincón del planeta ha sido Internet, en especial, YouTube y Twitter. Tanto Onda Cádiz como Canal Sur han retransmitido todas las actuaciones en streaming desde el primer hasta el último día de concurso, con unos datos de reproducciones absolutamente impresionantes. Como ejemplos del COAC 2018 (datos obtenidos a principios de marzo, tan solo dos meses después del inicio del concurso), la interpretación en preliminares de la chirigota del Selu, Grupo de Guasa (567 mil), la comparsa Los prisioneros (587 mil), la chirigota No te quemes todavía (775 mil), la comparsa de Martínez Ares, El perro andalú (878 mil) o la del cuarteto El equipo ‘A’ minúscula, que después de 3 concursos consecutivos sin participar, obtuvo 671 mil visitas tanto en su sesión preliminar como en la final, siendo la agrupación más visualizada en esta última fase del concurso. Paradójicamente, el primer puesto en reproducciones lo obstenta la chirigota Una corrida en tu cara, con algo más de 1 millón de reproducciones, una chirigota que solo estuvo presente en las sesiones preliminares y de cuartos, pero que ha sido nacionalmente conocida por verse envuelta en una gran polémica, ya que los abogados de Andrea Janeiro solicitaron a la agrupación abandonar el concurso por mofarse en un cuplé del físico de la hija de Belén Esteban y Jesulín de Ubrique. Este requerimiento no solo fue desoído, como era de esperar, por la agrupación sevillana, sino que animó a otras agrupaciones a hacer los mismos chistes sobre ella. En el histórico de YouTube, la actuación con más visitas de la historia es la de la chirigota Si me pongo pesao me lo dices en su sesión de preliminares, con casi 2,5 millones de reproducciones.

En la red social Twitter, el hashtag (uno distinto para cada sesión) que se utilizaba para comentar el transcurso del concurso llegó a ser trending topic todos los días y prácticamente la primera tendencia a nivel nacional. Incluso la primera sesión de semifinales mantuvo una lucha por ser la primera tendencia del país con la final de Operación Triunfo, un talent show musical muy seguido este año, sobre todo, por las generaciones jóvenes, las más proclives a utilizar las redes sociales.

Retomando el caso de la polémica que originó la chirigota Una corrida en tu cara, este año el concurso ha estado marcado por múltiples quejas de autores y componentes (incluso de alguno que ya no participa en el concurso), en las que han lamentado la vuelta de la censura al Carnaval, porque además del intento de denuncia a la chirigota mencionada arriba, numerosos seguidores del concurso han criticado, por ejemplo, la posible temática racista de las chirigotas No te quemes todavía y No tenemos el congo pa farolillos. Oigan, no. La censura es una cosa muy diferente. La censura permitió que las instancias municipales prohibieran la fiesta a principios del siglo XIX. La censura fue aquello que obligó a las agrupaciones a presentar ante el ayuntamiento las letras que iban a interpretar por las calles de Cádiz, para prohibirles las que fueran más incómodas para los poderes, como la monarquía o la iglesia católica. La censura fue aquello que utilizó el régimen franquista para prohibir, como años atrás, las fiestas, y de paso, asesinar a diversos componentes de agrupaciones carnavalescas poco después de estallar el golpe de Estado en el mes de julio de 1936. La censura es eso que ha utilizado la jueza Alejandra Fontana para ordenar la paralización y distribución del libro ‘Fariña’ o lo que ha hecho posible que a raperos les hayan condenado con años de cárcel.

En el Carnaval no se está prohibiendo ni censurando nada, lo que ocurre es que la libertad de expresión existe para todo el mundo. Para los autores de escribir lo que quieran y para los seguidores de criticar lo que no les guste. Mención aparte merece la maravillosa iniciativa Carnaval Feminista surgida este año vía Facebook y Twitter, con la que han puesto sobre la luz las letras denigrantes contra las mujeres y machistas de las agrupaciones, salvándose pocas de ellas de las críticas.

Hago mías las palabras del director de comparsas Ángel Subiela ante un medio de comunicación, en las que expresa lo siguiente: “A mí no me gusta que se metan con Andreíta. A mí no me gusta que se metan con los negros. Pero no me lo prohíbas. Si empiezas a denunciar y a prohibir, me pongo del lado de la chirigota de Sevilla. Esto es carnaval”. Pues eso. ¿Prohibición? Jamás. ¿Libertad de expresión? Por supuesto. ¿Derecho a crítica? Para todo el mundo, sea autor o espectador.

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Salvador Moreno

Estudiante de Ingeniería Electrónica en la UCA. Secretario de comunicación en Podemos Jerez, militante de Anticapitalistas y activista en Marea Joven Jerez.
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