24 de agosto del 2017
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Otro caso más, y van ya unos cuantos (Zapata, Vigalondo, César Strawberry, ahora Cassandra), en que las resoluciones judiciales acerca de los límites del humor y libertad de expresión en las redes sociales son recibidas por parte de la opinión pública con una mezcla de rechazo, estupor y vergüenza ajena. 

Cuesta entender que en país con tantos temas urgentes y los despachos judiciales a rebosar, invierta el tiempo en condenar a una persona a pasar tiempo privada de su libertad por lanzar unos tweets con un propósito crítico, irónico u ofensivo contra… Carrero Blanco (¡!) ¿No habrá otro tipo de condena compensatoria

Cuesta entender que se convierta en un delito de tales proporciones realizar unos tweets sin apenas repercusión pública (¿alguien conocía a Cassandra?) y la ley ampare haciendo la vista gorda a tantos fascistas que incurren, día sí y día también, en continuados delitos de amenazas y odio. 

El tiempo condenará a estos fiscales y jueces a las cloacas de la justicia universal.

Las respectivas condenas dejan claro que hay un evidente sesgo ideológico de carácter conservador en estas resoluciones. En la era de lo políticamente correcto, lo políticamente incorrecto son estas resoluciones.

Hay dos asuntos que llaman poderosamente la atención. El primero es que en muchas ocasiones legislan las relaciones en la red profesionales ajenos al mundo digital, sus códigos y su profunda y polimorfa realidad. Aunque Twitter parezca un bar e Internet la jungla, la realidad digital no es la misma que lo que vivimos fuera. Los hechos que condenan a Cassandra se suceden cada día en la red. No podemos establecer un Gran Hermano virtual que baile al son de nuestra ideología. No podemos condenar a todas las personas que han cometido un delito de este tipo. No habría cárceles. Es necesario establecer un nuevo marco en la relaciones entre sociedad civil, órganos judiciales y el uso de las redes sociales. Y ese marco lo tienen que configurar expertos que conozcan de igual manera la legalidad vigente y los tentáculos de la vida 2.0.

El segundo es que no existe una movilización organizada del entorno 2.0 para establecer un nuevo marco normativo. Tanto para particulares como para empresas u organizaciones debería ser un asunto prioritario, articular los órganos necesarios para cambiar esta penosa realidad. El activismo digital está llamado a marcar la senda. El criterio de particulares no puede mover esta bola gigante. La próxima Cassandra podrías ser tú.

 

La fotografía es de EFE
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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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    4 Réplicas

  1. TT

    Ni Cassandra, ni Strawberry, ni Zapata… van a ir a la cárcel, y lo sabéis. La libertad de expresión hay que defenderla, pisando cárcel si es necesario. En este tema hay mucho victimismo: un ejemplo es Pablo Hasel, quien a día de hoy presumo de que no ha entrado a la cárcel gracias a “la movilización de sus seguidores en twitter”. Eso es una broma.

    No son presos políticos, ni luchadores por la libertad de expresión. Estos no van a ir a la cárcel, como no ha ido Rita Maestre, ni los del escrache de Blanquerna tampoco.

  2. TT

    Lo revolucionario es estar en la calle y hacer cosas, no poner tuits. Hoy leo que es una injusticia que a la tal Cassandra le inhabiliten para trabajar de funcionaria o como cargo público, con esa mentalidad funcionarial y de oveja de los españoles, no hay posibilidad de cambiar nada. Y por supuesto que no metería a nadie en la cárcel por sus ideas, pero que no me vendan que éstos señores que he citado en mi comentario anterior son revolucionarios, porque revolucionarios son Roberto Vaquero o Pedro Varela, que sí han estado en prisión defendido sus ideas hasta el final.

    Otra cosa curiosa es hablar de intolerancia o de odio ideológico en función de nuestras simpatías o antipatías políticas: por ejemplo, ¿el autobús de Hazte Oír enaltece el odio? El otro día leía aquí que sí lo hacía. ¿Reírse de un tío al que han tenido secuestrado en un zulo de dos metros cuadrados es libertad de expresión? ¿Con qué libertad de expresión nos quedamos? ¿Con la que nos interesa, la de nuestra cuerda ideológica? ¿Qué edad mental tenemos, 13 años? Veo mucho infantilismo en la izquierda española, pero oye, si en IU piensan que por hacer tuits sobre Carrero y tal, se va a cambiar algo, pues allá ellos…

    Yo no como de la libertad de expresión, como de poder tener un trabajo digno, poder pagar un alquiler razonable, tener servicios públicos decentes. Tenemos mentalidad pequeño-burguesa, muy pija, de “clase media” franquista, y a mi un señor que escribe en twitter cosas para hacerse el gracioso y tener muchos “likes” o “retuits” ni me va ni me viene.

  3. TT

    Otro argumento que demuestra que la tuitera no está siendo valiente es ésta conversación en Onda Cero con Alsina, en la que lo niega todo… Malos mártires para la izquierda española, eternamente aquejada de un infantilismo galopante:

    – Alsina: “¿Esto lo escribió usted?”.
    – Cassandra: “No publiqué eso, para nada, no lo recuerdo. He mirado en varios pero los he buscado y no aparecen”.
    – A: “¿Tiene usted una cierta tendencia a desear la muerte de aquel que no comparte sus ideas?”.
    – C: “Para nada, es absolutamente falso. Muéstreme pruebas de ello”
    – A: Me envían otro tuit supuestamente suyo, ‘qué pena que en tapón de los San Fermines no haya muerto nadie’. ¿Este tampoco es suyo?”.
    – C: “Búsquelo en Twitter y si aparece muéstremelo. ¿Qué es, una captura? Una captura se puede falsificar claramente. Ya pasó con el cantante de Def con dos
    – A: “Esto no lo ha publicado usted”.
    – C: “Yo los he buscado esta mañana y no aparecen por ningún lado realmente”.
    – A: “Usted no recuerda haberlo escrito”.
    – C: “No aparecen por ningún lado. Usted ha dicho que son de 2013, ha pasado mucho tiempo, yo los estoy buscando y no aparecen”.

    http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/entrevistas/cassandra-vera-nunca-se-ha-condenado-a-nadie-por-estos-hechos-siempre-se-ha-hecho-este-humor-en-espana_2017033058dcb29d0cf2f2c8754a53f3.html

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