17 de mayo del 2018
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Cultura

Banco de sardinas

16 mayo 2018 Cultura

No es acto justificado aquel que promueve la movilización de las masas por el mero hecho de propiciar la agitación como tal. Se sirve al dios de la bajeza cuando se espolean diablos y se provoca al guitarreo ecléctico del mal. Todo ello es justificación indebida, pleito al sentimiento, agitación malévola gratuita.

Probablemente le dirán Carlos, o Rafael, no Carlos Rafael. Pero no tengo el placer de conocerle, y tampoco hace falta.

Este joven violinista es cordobés, y ha sido seleccionado entre 3.000 estudiantes de todo el mundo para estudiar en la Manhattan School of Music, uno de los centros más prestigiosos del mundo, con más de cien años de historia desde que abriera sus puertas.

Podría pensarse, a simple vista, que Rick y Morty (Dan Harmon y Justin Roiland, 2013) es una más de estas series de animación irreverentes que pugnan por emitir la barbaridad más grande en la pequeña pantalla. Ya saben, algo tipo Padre de Familia, South Park o BoJack Horseman. No es así. Es mucho, muchísimo más.

Que el Carnaval de Cádiz (concretamente, su Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, más común y abreviadamente conocido como COAC) está traspasando más fronteras que nunca es evidente. El primer medio de comunicación que se hizo eco de esta fiesta siglos atrás fue la prensa escrita, que informaba a toda la ciudad sobre las distintas agrupaciones que se darían cita por las calles de la capital gaditana durante las carnestolendas.

El músico jerezano Manué de la Momi sabía lo que estaba en juego en el pregón del Carnaval de Jerez 2018. Se jugaba, por un lado, el reconocimiento cultural y carnavalesco a su comparsa, su agrupación de toda la vida con la que llegó al olimpo de Cádiz en el año 1996, interpretando a esos “Grumetes Gaditanos” que consiguieron un brillante cuarto premio en el COAC.

Monstruo moderno

12 febrero 2018 Actualidad

Se intuye el despertar de fuerzas olvidadas. Materias de largos brazos que tratan de estar lo más cerca posible del concepto del monstruo antes que verse reflejadas en un espejo. Quieren otorgar el beneficio del miedo en aquellos que ven; necesitan que no los vean.

Siempre me pregunté por qué el barroco sevillano fue tan oscuro, siendo Sevilla una ciudad luminosa. Esto siempre me lo planteaba cuando observaba los cuadros de Valdés Leal en el sevillano Hospital de la Caridad. Me refiero a obras tan tétricas como In Ictu Oculi y Finis gloriae mundi (en un abrir y cerrar de ojos, el final de las glorias del mundo).

Emile Ciorán fue un peculiar filósofo rumano nacido en Rasinari en 1911 y muerto en París en 1995. En España vestía un ostracismo más que considerable hasta que Fernando Savater lo recuperó en un ensayo. Desde entonces se ha reeditado su obra, principalmente en el sello “Marginales” de Tusquets Editores.

Todavía hoy, la condena de Sócrates se explica en las aulas en clave de “barbarie de la filosofía”. Si atendemos a los escritos de Platón y Jenofonte, Sócrates era un tipo con elevados principios morales, sabio, educador, feo pero carismático, sobrio en sus preguntas, excelso en las conclusiones.

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