19 de agosto del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica

Cine Social

“Esto es sólo para decirte/ que me comí las ciruelas/ que estaban en la nevera/ y que probablemente/ estuvieras guardando para el desayuno/ perdóname, estaban deliciosas/ tan dulces y tan frías”.

Este anodino poema de Willian Carlos Wiliams

En 1964, el guionista y realizador francés Jacques Demy gana la Palma de Oro en Festival de Cannes con Los paraguas de Cherburgo, película musical cuyo triángulo  amoroso entre los protagonistas Geneviève (Catherine Deneuve) vendedora de paraguas y Guy (Nino Castelnuovo) un mecánico que enfrenta su amor ante el rico joyero Rolando (Marc Michel).

Durante los últimos diez años de la animación asiática, los nombres que se descubrieron detrás del emblemático Hayao Miyazaki (Mi vecino Totoro, 1988) como Satoshi Kon (Perfect Blue, 1997), Katsuhiro Otomo (Akira, 1988), Mamoru Hosoda junto a la nueva ola con la franco-iraní Marjane Satrapi (Persépolis, 2007) y Ari Folman (Vals con bashir, 2008) catapultaron las historias animadas al gran público

No es raro pensar que en nuestros día el tema de Cannes es primordial por su fuerza mediática dentro del cine no comercial. Tanto por su vanguardia narrativa como por sus aspiraciones estéticas y autorales que los cinéfilos, estudiosos y espectadores contemporáneos esperan cada año.

1. Por ser un producto arriesgado y realmente atractivo, una serie sobre política internacional que guarda ciertas similitudes con la situación actual del parlamento español -un quesito electoral que obliga a buscar acuerdos en torno a un Gobierno heterogéneo y de consenso- en un momento en el que el interés por la política quizás haya alcanzado techo en nuestro país.

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