24 de febrero del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica

Literatura

Acabo de leer Los perros de la Eternidad,  la última novela de Alejandro López Andrada y no me resisto a hacerle un breve comentario, desde el cariño y la admiración que profeso al autor. Tengo que confesar que, como siempre que leo los escritos de Alejandro, siento que mi imaginación se enriquece con la vitalidad que le da el estilo literario de su autor, al que sigo desde hace tiempo y siempre acaba sorprendiéndome con la riqueza de su vocabulario y de un mundo inusual de metáforas e imágenes que uno no sabe si está leyendo un libro de poesía novelada o una novela poética.

Cuando Myriam, Desirée y Toñi desaparecieron yo tenía apenas seis años pero recuerdo con mucha claridad sus fotografías apareciendo hasta la saciedad en la televisión. Mi madre y mi abuela repetían a menudo, como letanías, “pobres niñas”, y me miraban con ojos preocupados.

En la Navidad del año 1994 cayó en mis manos un libro curioso titulado “El mundo de Sofia” de un tal Jostein Gaarder, autor desconocido para el gran público, pero que iba a dar el pelotazo editorial con una novela dedicada a un tema, que aparentemente podría resultar pesado, como es la filosofía.

Mi generación aprendió lo que fue la Transición en a través de la serie “Cuéntame” y con el relato de fondo de Victoria Prego. La familia Alcántara nos enseñó lo que vivieron todas nuestras familias: Antonio era un tipo honrado que consiguió con su esfuerzo pasar de conserje a Director General, Merche una mujer que iba disfrutando de las libertades que antes le negaban y así montó una empresa y llegó a la universidad, y Toni un joven rebelde al que, cómo debe ser, se le pasó con la edad. 

El ser pornostálgico es aquel que piensa que no hay nada mejor que las películas de los 80, la música de los 80, el cine de los 80. Es un ser que ya está en sus 30, que es eminentemente masculino, heterosexual, que piensa que su infancia fue la mejor porque las películas molaban mucho,

La literatura ha sido fuente de inspiración inagotable para el cine. Desde los inicios del séptimo arte numerosas obras literarias han sido llevadas a la gran pantalla con mayor o menor fidelidad a la obra original. Esta situación ha creado siempre un debate un tanto ficticio sobre si es mejor la película o la novela en que está basada, pero lo cierto es que hay casos en los que algunos cineastas usan la adaptación de una obra literaria y consiguen ofrecernos una nueva visión de la obra nunca antes vista.

La casa de arenas movedizas constituye una pesadilla encerrada dentro de otra pesadilla. Me explico: el género Bizarro tiende a despistar al lector para ir soltándole sorpresas mientras la narración sigue su curso. Sorpresas desagradables encerradas en hermosas cajas con forma de corazón. Las páginas van pasando rápidas porque el estilo es llano pero la estructura es laberíntica.

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