17 de enero del 2019
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Opinión

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El Paquito de Cerroseco

9 enero 2019 Peccata mundi

¿Qué despertaba en Pelayito Cascajo ese odio africano hacia las mujeres insumisas y otros ciudadanos inciviles? A día de hoy sigue siendo un misterio.

Al más puro estilo de la ultraderecha, Jair Bolsonaro se enfundó una enorme banda con los colores de Brasil para desplegar un discurso duro, reaccionario y sin complejos en su investidura como presidente del Gobierno.

Pasado el shock de la irrupción de la ultraderecha en el parlamento andaluz, solo queda levantarse y actuar. Centenares de textos se han escrito sobre las causas y efectos del invaticinable ascenso. La ultraderecha parece ascender como una burda respuesta a tres fenómenos sociales distintos: el más obvio de ellos es el conflicto catalán, el mismo que sacó del armario una bandera, la española, que no se exhibía más allá de los partidos de la selección nacional (de fútbol) y que hoy perdura, descolorida y trasnochada, en numerosos balcones de nuestros barrios. Sigue la crisis en Cataluña, permanece el patriotismo de pandereta. La ultraderecha también es una réplica hipertestosteronizada del auge feminista y ese 8M que amenazó (y amenaza) a las estructuras patriarcales más obsoletas y tradicionalistas. Hombres heridos en su malentendida masculinidad que no soportan un trato igualitario en los espacios comunes, gente que se fue poco a poco escorando hacia la derecha conforme se discutía su status quo. Como tercer leitmotiv, aparecen aquellas personas desinformadas que compran el discurso xenófobo y entienden la inmigración como un lastre para sus oportunidades en la vida. “Primero los de aquí”, vociferan. Utilizan atajos discursivos de difícil réplica y enorme capacidad de adhesión.

Los grandes niños ecuatorianos

29 noviembre 2018 Actualidad

Si pudiéramos sustituir la soberbia de muchos jueces españoles por la humildad de los niños ecuatorianos, España sería un gran país. Si la paranoia o el narcisismo togado diera paso a la sinceridad y pureza de los infantes de Ibarra, el conflicto catalán ya se habría resuelto. A los guaguas ecuatorianos no les resulta necesario creerse más que el resto.

Leía el otro día, en un artículo crítico con las izquierdas, que la bandera de España, igual que muchas banderas, no es, pese a que se repita hasta la saciedad, solo un trapo, porque detrás se esconden -o se reivindican- los valores de una sociedad, su historia, sus valores compartidos, incluso la unidad del territorio.

El hocico de Bolsonaro

29 octubre 2018 Opinión

Es fácil de entender: la propaganda en manos del fascismo es un arma de destrucción masiva. El fascismo triunfa porque arraiga en el lado más oscuro de cada ser humano, allí donde se recuecen la ignorancia, el miedo y la envidia, por eso la desinformación, la mentira, la ola brutal de noticias falsas difundidas por los medios ha sido crucial en la victoria de Bolsonaro en Brasil.

Nihilismo 2.0

4 octubre 2018 Análisis

Mirad, yo no sé cómo va acabar todo esto. Ni siquiera sé en realidad dónde empezó, ni por qué sigue hoy en día siendo primera página de los periódicos y los informativos.

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