18 de junio del 2018
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Opinión

Son las doce de la noche y en el recuerdo aparece un camión de basura. Una decena de niños y niñas corremos tras él, esperando un simple saludo de quienes de forma heroica montan a sus espaldas. Tras los escasos dos minutos en los que recorre la calle, volvemos a nuestra plazoleta a jugar a las cartas. Jugamos a las cartas porque a esas horas sabemos que no se debe jugar a la pelota.

No podía creer la noticia, pero es cierta. La he leído tres veces: si Sánchez no dimite en breve, “ese partido del que usted me habla” presentará una moción de censura, o dicho de otra manera: dará un golpe de Estado. Sabido es que las mociones de censura y las consultas convocadas por otros o no convocadas cuando a ellos les conviene, son golpes de Estado.

Tal vez os habéis preguntado por qué algunas selecciones nacionales de fútbol visten en sus equipaciones colores distintos a los de sus banderas. Pues bien, ahora que va a empezar el Mundial, os contestamos a esta cuestión:

A estas alturas de la película todos sabemos la famosa teoría que ilustra el titular del artículo, y quien lo desconozca puede consultar los miles de artículos que circulan por Internet, tantos que seguramente terminan por desvirtuar el original. Sea como fuere, teniendo el concepto básico asimilado a pocos les extrañará que el nuevo presidente del Gobierno desde el pasado viernes y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez (Ken para unos, hot guy para los medios extranjeros, Pdr Snchz para Twitter…), encarne a la perfección ese principio de causalidad en el que algo puede ser blanco o negro al mismo tiempo.

Hemos asistido estos días a la caída de un auténtico titán de la política española, cuya talla sólo será comprendida en su totalidad con el paso del tiempo. Rajoy ha sido un émulo de Nerón, un político-césar decadente enormemente apegado a las prebendas del poder pero refractante a sus cuitas mundanas.

Este año el Ayuntamiento de Jerez ha vuelto a comprometerse con la lucha de los derechos LGTBIQ sumándose a la creación de nuestro propio Orgullo Gay. Son ya 18 años los que llevamos izando la bandera del arco iris en el balcón del Ayuntamiento, unos de los pioneros en España.

Hay un coqueto restaurante italiano en la carretera que une Cerroseco del Caudillo y Cuñadistán del Cencerro: Ristorante Calabria Nostra. Exclusivo, discreto, carísimo. El Don tiene cuenta allí, el contribuyente paga. El propietario del Calabria es el terror de los chivatos, Frankie el Esnucasapos, del Clan de los Genoveses, un antiguo asesor. El Don lo mira mientras le sirve un Villa Rinaldi de 2.000 euros la botella.

Iglesias ha pecado de incoherencia. Criticaba unos postulados y luego, pasados los años, ha sido presa de sus palabras. Errare humanum est. Eso le ocurrió a Pablo de Tarso en el camino de Damasco y ahora es apóstol y santo de la Iglesia. Pero las bases de Podemos temen que esto los destruya. ¿Deben estar alarmadas? No, todo lo contrario. Es más, si Iglesias cometiera otras dos incoherencias graves, pronto lideraría las encuestas.

Banco de sardinas

16 mayo 2018 Cultura

No es acto justificado aquel que promueve la movilización de las masas por el mero hecho de propiciar la agitación como tal. Se sirve al dios de la bajeza cuando se espolean diablos y se provoca al guitarreo ecléctico del mal. Todo ello es justificación indebida, pleito al sentimiento, agitación malévola gratuita.

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