23 de septiembre del 2018
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Portadas

Volvió Aznar a la vida pública y trajo consigo viejos demonios, los peores vicios de la política en la joven democracia Española.

En medio de una comisión de investigación repasó, a su modo, todos y cada uno de los lugares comunes de la derecha panfletaria, como si de un portavoz de OkDiario se tratara. Daba igual cual fuera la pregunta, el expresidente salía por la tangente con argumentos Ad Hominen y visible arrogancia. Mintió casi tanto como habló, despreció a todos sus interlocutores, flirteó con Ciudadanos y esquivó, de paso, toda su responsabilidad a cargo del Partido Popular durante la Gürtel. Además, se enorgulleció de su gestión y resucitó la lucha contra ETA como gran comodín de su intervención. Venezuela e Irán también salieron a la palestra.

Su socarronería de macho alfa aplaudida por sus hooligans recordaba a esas viejas estampas donde toda la bancada del Partido Popular aplaudía a sus corruptos en los parlamentos de la Comunidad Valenciana o la Comunidad de Madrid. Las risas, la prepotencia, esa camadaderia propia de un clan mafioso que, como Toni Soprano y sus secuaces, te perdonan la vida desde su privilegiados sillones.

Nada ha cambiado en el instigador de la “derecha sin complejos”, el gran ideólogo del saqueo a las instituciones del país. Ni un ápice. Había pocas dudas de la catadura moral del personaje que nos llevó a una guerra ilegal, pero quizás porque se prodiga poco de cara a la opinión pública -y mucho entre bambalinas- ver al ex presidente español en televisión fue especialmente revelador, pues invita a echar la vista atrás. Entender de dónde venimos para saber a dónde vamos.

Hubo un tiempo en España en el que gobernaba Aznar, Almunia renunciaba a liderar la oposición y Llamazares se hacía con el control de una Izquierda Unida con el 5,4% de los votos. Casi veinte años después, Aznar tiene que responder ante una comisión de investigación en sede parlamentaria, se han añadido colores al espectro político y cualquier rastro de su presencia trae un olor fétido, tan asfixiante que no lo quieren ni en su casa. Algo hemos avanzado.

Aznar no va a cambiar. Vino como símbolo, a recordarnos que los cambios no son fáciles ni llegan todos al mismo tiempo, y quizás también, a recordarnos que es lo que ya no queremos como representante público, el poco valor que se puede sacar a uno de los peores presidentes que ha conocido nunca una democracia moderna.

 

La dimisión de la ya exministra de sanidad Carmen Montón tras otro flagrante caso de trato de favor a la hora de realizar su máster, pone de manifiesto la red clientelar existente entre algunas personalidades de la vida política y la cúpula de la Universidad Rey Juan Carlos, una universidad marcada como ninguna otra por la corrupción y que va a tener que trabajar muchísimo en cuestiones de transparencia para renovarse y así recuperar el prestigio que sus dirigentes han dilapidado.

La llamada teoría del iceberg o de la omisión atribuida a Ernest Hemingway trata acerca de la técnica literaria que aplicaba el escritor estadounidense al significado de sus cuentos o artículos periodísticos los cuales no debía explicarse en el relato de superficie sino que la esencia de la narración debía subyacer por debajo sin que se notara.

El rey de la baraja deslucida

22 agosto 2018 Actualidad

El día en que se hizo pública la noticia del safari del rey Juan Carlos I en Botsuana, la monarquía española sabía que se enfrentaba a un cataclismo de dimensiones colosales. Pero no se imaginaba que lo que se avecinaba era el fin de una época.

El caso de La Manada ya tiene -siempre los tuvo, en realidad- su reproducción en otras zonas del país. Nadie está a salvo de que unos descerebrados actúen, pero se pueden trabajar las bases de una sociedad donde cualquier tipo de violencia contra las mujeres se censure y penalice, e invertamos en recursos para educar en perspectiva de género, reduciendo los nichos en los que aparecen casos similares.

La escalofriante condena a Juana Rivas a cinco años de prisión y seis sin patria potestad es una mala noticia para la justicia en España. Otra más. Supone un nuevo varapalo para las mujeres y para sus derechos más elementales, pues los jueces vuelven a crear un escenario favorable al maltratador.

Pablo Casado fue proclamado presidente del Partido Popular en su XIX Congreso Extraordinario celebrado en Madrid. Doblegó a la tecnocracia de Soraya y a su propuesta continuista en todas las mesas del partido. Se confirma así la línea dura, el regreso del aznarismo.

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