25 de septiembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



De “Aquellos maravillosos años” a “Por trece razones“, del relato de iniciación que protagonizaron Fred Savage y Danica McKellar que ponía de acuerdo a todas las familias frente al televisor, a la historia del suicidio de Hannah Barker, que incomodaría a padres e hijos, dista un mundo. En cuarenta años, la ficción adolescente norteamericana ha pasado de un tierno retrato sobre la vida en el instituto a la sórdida realidad del suicidio adolescente. ¿Qué ha cambiado en todo este tiempo? La serie recién estrenada en Netflix asume los códigos teenagers y se marca una enorme reflexión sobre el bullying y la amistad -o falta de ella- en la adolescencia, retrata la vida familiar norteamericana y hace un esbozo general de lo dura que puede ser la vida siendo tan sólo una cría. Son trece las cintas que Hannah Barker deja después de su muerte, catorce las razones por las que debes ver esta serie:

  1. Porque sitúa en primer plano temas de obligada reflexión para padres, madres, profesores y adolescentes.
    El Bullying, la necesidad de aceptación dentro de una comunidad, la barrera de incomprensión entre el mundo adulto y el adolescente, la popularidad como elemento de construcción social en los institutos,  el valor de las segundas oportunidades, la sed de justicia… Esta serie explica muchos de los dilemas con lo que conviven los jóvenes hoy en día, y lo hace con una narración in crescendo que destapa todas las dificultades que esconde un mundo aparentemente perfecto, el de la adolescencia.
  2. Por el tremendo encanto de su pareja protagonista.
    No debe haber sido nada sencilla la labor de casting (tardaron años en lograr articular el proyecto), pero lo cierto es que la pareja formada por Katherine Langford y Dylan Minnete desprende una química que para sí quisieran muchísimos actores de renombre. Aunque la historia no son solo ellos, sino un fenomenal retrato coral, el espectador quiere verlos juntos. Y pese a que sus momentos están bien seleccionados y el noventa por ciento de sus conversaciones son triviales, sin embargo, entre ellos pasa de todo.
  3. Porque nos enfrenta a nuestros propios demonios adolescentes.
    Es imposible ver la serie sin retrotraerte a tu época de instituto. Todo tiene una construcción americana; deportistas, animadoras, club de poesía, fiestas desmadradas en chalets privados… pero resulta enormemente familiar. Los líderes del grupo, los subordinados, los desplazados, los vencidos, están todos los roles con los que compartiste clase. La serie nos enfrenta al recuerdo y también a evaluar nuestros propios miedos y si estos fueron o no superados. ¿Cómo hemos crecido desde entonces?
  4. Porque los actores sí son jóvenes y se comportan como jóvenes.
    Comparen a estos jóvenes de último año de instituto con los pipiolos universitarios de Everybody Wants Some!!, de Richard Linklater. Solo les separa un año, y aunque es cierto que en esa época, se crece a un ritmo vertiginoso, unos parecen adolescentes y otros treinteañeros vestidos de adolescentes. Unos son creíbles y otros no. En Por trece razones todos son tan jóvenes como parecen y eso le da credibilidad al producto.
  5. Porque su banda sonora sabe mezclar música mainstream y música indie.
    La música son estados de ánimo y cada uno exige un tipo de música. Eso lo han sabido entender muy bien en Por 13 razones, que mezcla temas de amor apasionado cantados por su productora, Selena Gómez con otros como Joy Division o The Cure. La mezcla es explosiva.
  6. Porque es emocionalmente explícita.
    Si las series modernas de televisión se han caracterizado por la ausencia de sentimientos explícitos, y el espectador tiene que configurar los mapas emocionales de sus protagonistas (Mad Men, por poner un ejemplo), Por 13 razones es porno emocional. Todo se muestra. La euforia, la felicidad, la tristeza, el llanto, la ira, las discusiones. No hay privacidad para los personajes, están desnudos frente al mundo. La adolescencia, de alguna manera, es exactamente así.
  7. Porque su trucos narrativos funcionan.
    Si Clay no tuviera ansiedad al escuchar las cintas ni pesadillas en vivo, la serie no podría funcionar por episodios.  Funciona porque los trucos narrativos están bien seleccionados. La voz de Hannah, es a su vez, la narradora perfecta. Narradora omnisciente no fiable, pero adorable. No es una serie de Cliffhanger, pero ni falta le hace.
  8. Porque no todo es oscuro.
    No todo es sufrimiento en Por 13 razones. La serie está repleta de escenas tiernas, que no ñoñas, sobre la amistad, el amor y la familia. Si nadie te explicara el leitmotiv de la serie, por factura, parece una serie de adolescentes Disney, una serie juvenil más, pero es mucho más que eso. Ojo, no te pille con la guardia baja.
  9. Porque sirve para comprender que no hay nadie perfecto.
    Nadie podía salvar a Hannah Barker y, sin embargo, nadie puede culparla. Nadie tiene toda la culpa, y sin embargo, todos son culpables. La vida está llena de imperfecciones y personas imperfectas. Todos cometemos errores y todos podemos ser parte implícita de una macabra realidad, aún sin quererlo. La serie habla, entre otros temas, de la tolerancia y el derecho a fallar.
  10. Porque hace una crítica brutal a la posesión de armas.
    Hasta en cuatro ocasiones aparecen las armas en la serie. Sin que en las cuatro suceda algo relevante, la serie deja al descubierto su poder destructivo y pone en jaque los valores del país de Trump. Las armas nunca son el camino.
  11. Por sus arranques de nostalgia.
    Las cintas de casete, el Mustang de Toni, la música…  la serie sabe combinar elementos propios de la realidad actual adolescente con algunos guiños al pasado, como una velada reivindicación de que no todo tiempo pasado fue peor.
  12. Porque es una herramienta pedagógica de impacto.
    Si fuera profesor de instituto, usaría esta serie como herramienta pedagógica. Todos los adolescentes entienden ya de que se está hablando. Todos saben qué es el suicidio, el bullying, la incompresión, el amor no correspondido, pero pocos elementos existen donde se hable con sus códigos de sus problemas, sin que resulte paternalista o descaradamente moralizante. Por trece razones es el elemento más efectivo de los últimos tiempos. No es una serie baladí para adolescentes, en un tratado sobre la adolescencia en el que se invita a los adultos a participar. Por una vez, ellos son los absolutos protagonistas.
  13. Porque como diría Clay, se puede y se debe hacer mejor.
    Resignado por la situación, agotado de buscarse en las entrañas las respuestas, desorientado, perdido, Clay Jensen casi mira al espectador cuando dice, “se puede hacer mejor“, y pone deberes a la sociedad civil, a sus políticos, maestros y representantes de la comunidad educativa. Queda mucho que mejorar en el soporte educativo y familiar hacia los adolescentes, sobre todo cuando las cosas vienen mal dadas. La detección temprana en casos de bullying, acoso o depresión, son fundamental para dar a entender a los jóvenes un mensaje claro: Siempre hay otra salida. Siempre se puede renacer. Después de la tormenta, siempre viene la calma. Netflix no permanece ajena a esta problemática y ya ha tratado varias veces el tema.
  14. Porque siempre hay una última razón escondida, la tuya. Si quieres, puedes contárnosla aquí. 

 

 

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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