17 de diciembre del 2018
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La semana pasada, un artículo de Diario Público alertaba sobre un asunto verdaderamente relevante a nivel socioeconómico, y que ha pasado medianamente desapercibido: el enorme retroceso de los profesionales protegidos por un convenio colectivo derivado de la negociación sindical. En 2009 eran 11,5 millones de trabajadores. Hoy, sólo 4,7 millones, según datos del ministerio de empleo.

En un momento de la vida política con el asunto catalán en primer plano y en el que la macroeconomía actúa en complicidad con el gobierno, empeñándose en maquillar una realidad laboral caracterizada por la fragmentación del empleo, la proliferación de los minijobs y el trabajo basura, la lucha sindical no debería estar en retroceso, sino en auge. La lógica y los antecedentes históricos hacen pensar que en épocas de dificultades, la unión hace la fuerza.

Pero no. La crisis económica no ha servido para fortalecer la complicidad entre trabajadores y alzar la voz de sus protestas, sino todo lo contrario. El trabajador, vista la inmovilidad e inutilidad de los sindicatos mayoritarios en España, se ha hecho a la idea de que es mejor combatir por su cuenta. Se van o luchan desde su propia trinchera. Los sindicatos no han tenido la capacidad de seducir al trabajador para incorporarlo a la lucha (quizás precisamente por eso, porque ha habido una brecha entre sindicatos y trabajadores, como si fueran dos entes diferentes). Así, tanto CCOO como UGT han sufrido una sangría de asociados de hasta el 44% del total.

La imagen repetida y fatigosa de Ignacio Fernández Toxo (CCOO) y Cándido Méndez (UGT), estrechando la mano de los representantes del gobierno y firmando cualquier acuerdo, agota a cualquiera que alguna vez haya creído en la causa sindical. También decepcionan sus acuerdos, sus compañías y la sensación de que son socios pasivos de las clases dominantes. Y pese al runrún general, no ha sucedido ningún acto que simbolice lo contrario y resitúe el papel de los sindicatos mayoritarios. Donde antes el trabajador encontraba un refugio, ahora encuentra un solar. Los casos de corrupción interna y su implicación en las tarjetas black han instalado la sombra de la sospecha se en ambas organizaciones, que han perdido su credibilidad de cara a la sociedad.

En plena crisis (2012) MikiYDuarte publicaban viñetas como ésta, muy ilustrativas del papel que ha jugado de la cúpula sindical.

En plena crisis (2012) MikiYDuarte publicaban viñetas como ésta, muy ilustrativas del papel que ha jugado de la cúpula sindical.

Y es que, más allá del sentimiento sindical en España y de la configuración interna de sus organizaciones -discutible y debatible como en cualquier otro espacio-, este retroceso que amenaza con extinguirlos es un fracaso absoluto de sus actuales dirigentes. No es de extrañar que nuevas organizaciones como SOMOS estén ocupando el espacio que antaño ocuparon CCOO y UGT. Si no quieren llegar  a un punto de no retorno (si es que eso no ha sucedido ya), las bases sindicales de estas legendarias asociaciones en España deben actuar contundemente, y no sólo exigir responsabilidades a su cúpula, sino apartarlas, depurarlas y sustituirlas por savia nueva. La acción debe recaer en nuevos sindicalistas con ideas renovadoras, un pie en la calle y que no se arruguen ante los poderes macroeconómicos. Los sindicatos no quieren limosna, quieren justicia social y laboral.

España necesita más que nunca la labor de los sindicatos, pero su lucha debe reflejar los problemas reales de los trabajadores y estar encabezada por personas honestas alejadas del tufo del poder. Toxo, Cándido y agregados no sólo no lo están, sino que simbolizan lo peor de la historia reciente de este país. Como ellos no se van a ir, será cuestión de echarlos.

 

 

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Javier López Menacho
Escritor y Social Media Manager. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince, 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie, 2016) y Juan sin miedo (Alkibla, 2015) y SOS, 25 casos para superar una crisis de reputación digital (UOC editorial, 2018). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
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    11 Réplicas

  1. Manuel Herrero

    Muy acertado el análisis de situación de la negociación colectiva, algo a lo que no se ha dado la suficiente importancia en las reformas laborales y que no tienen otro objetivo que debilitar el poder de modificacion de sus condiciones laborales a los trabajadores. Pero disiento a la hora de señalar responsabilidades, evidentemente y eso no lo puede discutir nadie, los actuales y pasados dirigentes tienen mucho que ver con ése adelgazamiento, pero ¿cual ha sido el papel de los propios trabajadores? mucho antes de que se hiciesen públicos los escándalos y corruptelas de los sindicatos ya la afiliación estaba en franco retroceso. El discurso liberal de que los sindicatos no servían para nada y la extensión de la idea de que eran un refugio de incompetentes y aprovechados, ha sido fomentado por los propios trabajadores y por movimientos emergentes que sólo han buscado, en muchas ocasiones, esloganes llamativos, fáciles de corear. Es curioso, e indignante, ver como muchos simpatizantes del 15M o de Podemos coinciden con los empresarios y teóricos neoliberales, incluidos la jueza Ayala, en su objetivo, hundir al sindicalismo de clase, ni siquiera se ha hecho un mínimo análisis de las terribles consecuencias que ése desprestigio va a suponer para “los de abajo” como se quiere conocer a los trabajadores. Un sindicato no es un partido, por más que se quiera asimilar y buscar con ello un beneficio político propio o ganar unas elecciones sindicales y sacar pecho con ello. Un sindicato está formado por enlaces sindicales que las más de las veces suelen salir perjudicados por ejercer su labor, habrá sinverguenzas, igual que en SOMOS no os quepa duda, pero una inmensa mayoría se han jugado su situación familiar e incluso la vida por defender a sus compañeros y las más de las veces sin nada a cambio. Para mi es indignante ésa forma de criticar al sindicalismo, y más si viene de la mano de gente de las que a mi me gusta llamar clase trabajadora, clase obrera.

    • La Réplica

      Manuel, el artículo es una crítica evidente a la cúpula, no a las bases, que cuentan con todo nuestro respeto.
      Nos situamos pues, en la antípodas de cualquier signo de liberalismo. No obstante, no querer ver que CCOO y UGT necesitan renovarse nos parece torpe. Ocurre algo perverso, UGT y CCOO se han apoderado del concepto de “sindicalismo de clase”, secuestrando el término, y pensamos que más allá de las siglas está la gente, y eso sirve con sindicatos, con partidos y casi con cualquier cosa. De imprescindibles está el cementerio lleno.

  2. Manuel Herrero

    Pues la verdad es que para situaros en las antipodas del neoliberalismo lo hacéis francamente mal, porque os repito coincidís al 100% con unas consignas y esloganes hasta la saciedad repetidos por los partidos y organizaciones empresariales a los que les molesta ése sindicalismo. Evidentemente los sindicatos necesitan renovarse, la pregunta del millón es ¿como es esa renovación?, y evidentemente no es de recibo que alguien, sin ninguna experiencia en esa actividad se sienta con la suficiente autoridad para hacer esa reforma. Con respecto a apropiarse del termino “sindicalismo de clase” no es que se hayan apropiado, leed nuestra historia reciente, es que es de ellos. ¿Conocéis a alguien que pueda disputarle ésa titularidad? ¿Somos?… Y con respecto a la imprescindibilidad… “un espejo”…

    • La Réplica

      No te confundas, los neoliberales están encantados con la cúpula de CCOO y UGT (repetimos, con la cúpula), y si dices que coincidimos al 100% con sus consignas estaría bien que nos enlazaras un artículo similar escrito por ellos, más que nada para comprobar esa supuesta simbiosis conceptual. Si queremos renovación, que en eso al menos parece que estamos de acuerdo, tendrán que dejar pasar a nuevos agentes de cambio, desde fuera (por ejemplo desde SOMOS u otros) o desde dentro, pero eso es precisamente lo que demandamos, un cambio de chip.
      Que de ellos haya sido la historia no les da barra libre sino más bien todo lo contrario, deberían atender más a las bases.
      Afrontar la pregunta del millón es precisamente uno de los objetivos de este artículo.

  3. Javier López Menacho

    La verdad Manuel, hasta he releído mi artículo dos veces para entender dónde está la coincidencia con la crítica neoliberal. No opino que no sirva para nada, todo lo contrario, ¡pero si es el único agarradero que tenemos cuando nos echan de nuestros trabajos!

    Equiparar las críticas del artículo con quien quiere “hundir el sindicalismo”, de verdad, es que me desconcierta muchísimo. Tengo amigos en sindicatos, he dado charlas a las que me han invitado CCOO y he pasado tiempo libre suficiente con sindicalistas a los que le he dicho lo mismo que aquí expongo. Y curiosamente, muchos compartían el grueso del análisis, que es necesario una nueva manera de entender el sindicalismo al margen de la deriva de sus actuales dirigentes.

    ¿Es una crítica decir que los trabajadores se están alejando de los sindicatos mayoritarios? Sí, pero es que además lo dicen las cifras.
    ¿Es una crítica que hace daño decir que los mismos sindicalistas están decepcionados con muchos acuerdos y ven a sus dirigentes como socios pasivos? Te invito a pasarte por el TL de La Réplica cuando hemos debatido (no una, ni dos, ni tres), veces sobre los sindicatos y verás lo asumida que está esa opinión entre la gente.
    ¿Es una crítica decir que el trabajador de pie valora otras opciones? En los últimos años he vivido 2 ERES en mi casa. Ningún trabajador acudió a los sindicatos mayoritarios.

    Los sindicatos, para mí, son aliados, el 90% de los sindicalistas gente admirable, pero si siguen haciendo oídos sordos a lo que está pasando no se les irá el 60% de su gente (el sesenta, ojo), sino que serán muchos más. Y será peor para todos.

  4. ander

    Pero cómo van a representar a sus trabajadores si chupan, como la patronal y los partidos políticos de la teta del Estado (osea, del dinero de todos).

    Financiación mayoritaria de los afiliados y escrupuloso control de subvenciones, donaciones y demás; cuentas económicas públicas y transparentes,
    Sin la regulación adecuada y el control de su cumplimiento no hay nada que hacer…

    Y alguna forma de regulación que garantice unos órganos internos y una representación de estos DE CARÁCTER INELUDIBLEMENTE DEMOCRÁTICO.

    Exactamente igual para patronal y partidos políticos ¡Se acababa la mamandurria rápido, vaya si se acababa!
    ¿alguien, algún representante político o algún periodista habla de esto?
    ES DE VERGÜENZA, PERDONEN QUE GRITE PERO ES DE VERGÜENZA!!
    Nos siguen tomando el pelo y mareando pero ni Podemos ni IU hacen nada. Contar que lo hagan los castuzos es ya imposible, pero a los nuevos debemos vigilarlos de cerca no sea que se relajen o se despisten.

    Si Camacho levantara la cabeza… menos mal que sobreviven, a duras penas, la CGT, CNT y otras pocas organizaciones dignas de llamarse sindicatos.

  5. rafael fernndez

    Perdonen por si no están bien escritas estas palabras , pero yo , un trabajador toda mi vida como asalariado , hasta que se puso de moda el ere falso , como todos los trabajadores que hay en paro y que el gobierno nos ponga de color de rosa hacernos autónomos para levantar el pais y como no hacer frente a los pagos y poder vivir dignamente . Si muchos miles nos hemos hecho autónomos y después de muy pocos años nos meten impuestos a mas no poder , así no se puede vivir , solo para pagar señores . Y ( CCOO ) con el SR IGNACIO FERNANDEZ TOXO y el SR CANDIDO MENDEZ ( UGT ) que hacen al respecto, nada no hacen nada desde hace años , se han acomodado ? Se han dejado comprar ? Ustedes tienen la respuesta como yo . A estos señores los conozco yo en esos puestos desde siempre y los trabajadores cada vez estamos peor . Ya no hay debates ni desacuerdos con la patronal . La patronal dice y se hace y punto , señores estamos desprotejidos y no es normal que en CCOO y UGT estén siempre los mismos acomodados , tenemos que tener gente que luche por el trabajador para poder vivir dignamente . GRACIAS un auonomo como muchos .

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