20 de septiembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Me contaron ayer, entre el estupor y la vergüenza ajena, que el otro día tuvo lugar en las redes sociales un agrio enfrentamiento entre un afectado por el ERE a dedo que realizó el PP en el Ayuntamiento de Jerez y un afectado por la polémica del Villamarta y su amenaza de cierre de actividad, debido a la aprobación (o no) de los presupuestos de la ciudad.

De este tema se ha hablado mucho y voces más autorizadas que la mía. En mi opinión tiene que ver con la herencia recibida -décadas de negligencia política a nivel local-  y con la irresponsabilidad política del PSOE a la hora de dedicar recursos y trabajo para solucionar el émbolo presupuestario que tiene sobre la mesa.

Pero no es ese el tema de este post, sino otro. La ausencia de empatía y solidaridad entre muchos colectivos de trabajadores en Jerez. Se me hace inimaginable que trabajadores afectados por los mismos problemas, el hundimiento económico de una ciudad cogida con pinzas financieramente, se echen en cara qué servicios son más o menos prescindibles para la ciudad. Todos y todas hacemos faltas para sacar a esta ciudad del atolladero.

Y no es la primera vez que colectivos jerezanos hacen la guerra por su cuenta, actuando desde el más estricto corporativismo y sin comprender que éste es un problemas de todos y todas. No es la primera vez que los colectivos reaccionan sólo cuando el problema les afecta personalmente. ¿Y el resto de luchas en la ciudad? Recuerdo la película Pride, que bebe de un antecedente histórico, cuando la lucha por los derechos laborales de los mineros recibió el apoyo de los colectivos de Gays y Lesbianas. Del igual modo, me reconforta ver a La PAH acude a una manifestación contra la violencia

Jerez no se va a recuperar si no hay una colectivización de las consecuencias de los años más funestos de nuestra política, del mismo modo, que no mantendrá sus derechos conquistados si no hay una colectivización de las reivindicaciones. No sé si tiene que ver la decrepitud de los sindicatos mayoritarios de España y su poder de convocatoria, pero necesitamos interiorizar que en este incierto periodo de nuestra historia, sólo nuestra generosidad y asociacionismo, nos dará alguna oportunidad de volver a tener una ciudad próspera y con perspectiva de futuro. No se trata de que dos funcionarios públicos se peleen entre sí, sino de que conformen un frente común que proteja sus derechos. Si algo enseñó el 15M es que la sociedad civil podía unirse contra la negligencia de la clase política y los depredadores financieros. Que no caiga en el olvido.

*La imagen, de una protesta en Chile, es idónea para este artículo.

The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , ,

    Una Réplica

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies