25 de abril del 2018
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El domingo fue uno de los días más importantes del año para Grecia y la Unión Europea, y quizás le sigan otros cuantos antes del fin del 2015.

No se trataba de más que de la disputa en un referéndum trascendental y necesario, un referéndum calificado deliberadamente como “radical” por quienes a su vez se autocondecoran como demócratas. Cuanto menos esperpéntico.

Prueba de ello fue la respuesta terrorista de la propia Unión Europea obligando a cerrar los bancos durante esta semana que se acaba. Y no se eche las manos a la cabeza que el terrorismo se define como acciones que se llevan a cabo para infundir miedo, y es miedo lo que quisieron infundir creando esas colas en los cajeros y limitando el dinero disponible. Terrorismo es algo más que piedras palestinas y cócteles molotov.

Es el Fondo Monetario Internacional, uno de esos organismos supranacionales y no elegidos democráticamente sino por confluencias de arribismos y nepotismos, una de esas instituciones “preocupadas” por la situación económica y financiera de Grecia. Para solucionarlo, Christine Lagarde les recomienda  a los griegos apretarse más el cinturón hasta que les explote la caja torácica.

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Varoufakis y Tsipras , en el parlamento griego

Sin embargo, no es algo nuevo lo que sucede en Grecia, pues otros países tuvieron desagradables affaire con el FMI en el pasado. Poco se habló de las causas que llevaron al corralito en Argentina, fruto de aceptar las irresponsables medidas que el FMI aconsejó en detrimento del bienestar de los argentinos. Pero menos se divulgó el modus operandi que tomó Ecuador.

En Ecuador durante 2005, antes de la llegada de Rafael Correa al gobierno, se destinaba un 40% del presupuesto público al pago de intereses con deuda extranjera, algo que no viene mal recordar que fue en España aquella bajada de pantalones constitucional que PP y PSOE aceptaron al modificar en 24 horas el artículo 135.1 CE. Mientras tanto,  en Ecuador, los gastos en Sanidad y Educación se veían por entonces reducidos a un 15%.

En 2007, con Correa como electo presidente, los gastos sociales aumentaron y el presupuesto asignado al pago de la deuda externa fue aminorándose. Rafael Correa y su gobierno realizaron una auditoría de la deuda y decidieron no pagarla en su mayor parte por considerarla ilegítima.

¿Por qué ilegítima? Veamos.

Desde los años setenta, la deuda ecuatoriana no hizo más que aumentar, pasando de 241 millones de dólares en 1971 a 17.000 millones en 2006. Sin embargo, de todo ese dinero, ni siquiera un 15% era destinado a proyectos de desarrollo, tales como agua potable, transporte, o infraestructuras, mientras que cerca del 85% era para… ¡pagar deuda! Es decir, se le dejaba dinero a Ecuador para que pagase los intereses de lo que se le había dejado anteriormente, añadiéndole nuevos intereses por lo que de nuevo se le estaba prestando.

La media de presupuesto destinado en  este periodo al pago de la deuda era en torno a un 60% del PIB, una verdadera hemorragia financiera que de nada servía pues sólo provocaba un paulatino aumento de intereses. La pescadilla que se estuvo mordiendo la cola durante casi cuarenta años y con la que los propios bolsillos de algunos mandatarios ecuatorianos (que luego fueron señalados y sentados al banquillo) iban engordándose. Esa es la receta que hoy instigan desde Bruselas y Berlín a que acepte Atenas.

Y en eso llegó Mashi. Y esperemos que también lo haga Tsipras.

Hace ya 8 años de la Revolución Ciudadana de Ecuador

Hace ya 8 años de la Revolución Ciudadana de Ecuador

El presidente Rafael Correa se comprometió a poner fin a semejante circulo vicioso de la deuda y creó la CAIC: Comisión de Auditoria Integral del Crédito Público, con la cual se identificarían las deudas ilegítimas por las que se habían estado enriqueciendo deliberadamente entre otros organismos el FMI y el Banco Mundial, con intereses sobre intereses.

La posición del gobierno de Ecuador fue clara: la deuda externa se pagará en la medida en que no afecte a las prioridades del desarrollo nacional. Renunció a una economía de mercado y optó por una economía con mercado. Modificó un sistema de capital y lo viró hacia un sistema humano. De nada servía pagar intereses con niños sin escuela y ancianos sin doctores. De nada servía consentir que se vilipendiase de este modo la soberanía de un país y las decisiones de un gobierno democrático.

Como ocurrió entonces en Ecuador hoy sucede en Grecia, ya que las condiciones de crédito aceptadas obligan a realizar reformas para garantizar el pago de deudas, reformas que repercuten notoriamente en detrimento de la calidad de vida de sus ciudadanos.

En 2009, tras injerencias e intentos de desestabilizar al nuevo y valiente Gobierno del que comenzaba a disponer Ecuador, el país empezó a readquirir títulos de deuda con una reducción de cerca del 65% de su valor, y tras la auditoría de la deuda y de negarse a pagar las cantidades que injustamente se le exigían, su deuda fue descendiendo miles de millones de dólares anualmente, ante las continuas amenazas e instigaciones del FMI y del Banco Mundial.

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El presidente de Ecuador ha tenido que negociar -y mucho- con los bancos

Esta actitud soberana y digna quedó plasmada en el artículo 290 de la nueva Constitución ecuatoriana redactada tras la pacífica “Revolución Ciudadana” que llevó a Rafael Correa al Gobierno:

1. Se recurrirá al endeudamiento público sólo cuando los ingresos fiscales y los recursos provenientes de la cooperación internacional sean suficientes.

2. Se velará para que el endeudamiento público no afecte a la soberanía, los derechos, el buen vivir y la preservación de la naturaleza

3. Con endeudamiento público se financiarán exclusivamente programas y proyectos de inversión para infraestructuras, o que tengan capacidad financiera de pago. Sólo se podrán refinanciar deuda pública externa, siempre que las nuevas condiciones sean más beneficiosas para Ecuador.

Conviene recordar, por último, un consejo que Rafael Correa le diera en 2011 al por entonces gobernador griego Papandreu: “Es la lógica financiera: te caíste, me pagas más y más caro. Cuando la lógica del desarrollo tendría que ser: te caíste, pues te levanto y ya veremos cómo lo arreglamos.”

Este consejo fue en vano entonces y Correa volvería a reiterarlo más adelante ante la CEAL (Consejo Empresarial de América Latina) exhortando a los países afectados por estas medidas austericidas a no obedecer.

Papandreu entonces hizo caso omiso y cuatro años después de aceptar y obedecer las directrices que se les marcaban desde fuera el país ni se ha mejorado ni mejorará.

No se cura la anemia sacando sangre, ni la fiebre encendiendo hoguera.

Otro camino es posible.

OXI.

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Alejandro García Maldonado

Licenciado en Derecho, ha colaborado en diversos medios como El Confidencial, Claridad Digital, El Turbión, El Importuno y Cubainformación. Autor de las obras "Testigos cegados" (2011) "Transcripción del Manifiesto Comunista" (2012), "Al resguardo del tilo rojo" (2014), "Tra due anime" (2015) y "Son de Lirios" (2016). Ha realizado estudios sobre proyectos biográficos coordinados por la Bernard Lievegoed University y dirige el proyecto literario "Etreso Biografías". Actualmente realiza un "Postgraduate Diploma of Journalism" dirigido por el National Council for Training of Journalist e impartido por la University of Strathclyde.

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    4 Réplicas

  1. Fernando Andrade

    Mas que una replica, es un comentario, en nuestro país Ecuador, muchos Jóvenes nunca vieron este festín de dinero y viajes al club de parís a regalar nuestro dinero a los banqueros, tampoco vieron el festín y el regalo a los banqueros en nuestra patria, todos recibieron, que ninguno se haga el loco que nunca recibió nada, el salva taje fue a todos y fueron mas de 8.000 millones de dolares… GRACIAS POR ESTA PUBLICACIÓN QUE NO PASE LO MISMO EN GRECIA….

  2. Alejandro García Maldonado

    Estimado F. Javier Trujillo, en primer lugar agradecerle al igual que a D. Fernando Andrade su participación en este medio. Efectivamente fue en 2011, lo que fue en 2005 es el 40% que el por entonces gobierno de Ecuador destinaba de su presupuesto público al pago de intereses con deuda extranjera, anteponiéndolo a gastos sociales. Esta prioridad de la deuda, haciendo un paralelismo, es lo que aceptó el bipartidismo (en 2011) que pudiera darse en España tras las órdenes dadas desde Berlín. Quizá resultó confuso meterlo de esa manera en el artículo y por eso su duda. Reciban un cordial saludo, Alejandro

  3. Pingback: Crónicas Ecuatorianas. Desde La Colina | La Réplica

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