25 de septiembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Últimamente vengo observando en foros varios (de Internet, se entiende) una tendencia a la relatividad más que alarmante. Y no me refiero a la teoría que formuló Albert Einsten hace ya más de cien años sino a la facilidad (cada vez más, es como un cuerpo en caída libre) con la que ciertas personas pregonan las medidas milagrosas para terminar con la crisis. La mundial, ojo.

No destaparemos a estas alturas las “virtudes” de los neoliberales, pero me sigue sorprendiendo todavía hoy la aparente ingenuidad con la que algunos de ellos defienden los postulados del movimiento económico. Por supuesto no me extraña que lo defiendan los que disfrutan de una posición privilegiada y a quienes un mundo liberal (más aún) no afectaría para nada la burbuja en la que viven. No, esos no son los que encienden mi lucecita de asombro. Son lo que se definen como liberales y no saben (o ignoran deliberadamente, lo que es más grave) la hostia en la boca que se llevarían de vivir en un mundo controlado por completo por las empresas, y sin los pocos controles que aún hoy en día se pueden ejercer.

Precisamente por la existencia de ciertos parapetos la sociedad no ha regresado a la era pre-industrial: sin derechos obreros, con el regreso del esclavismo y unas élites minúsculas comparadas con el vulgo mayoritario. Ese esquema, mejor que peor, se sigue dando hoy en día aunque gracias al llamado Estado del Bienestar esas tremendas desigualdades habían empezado a menguar. Con el dolor de un parte pero la tendencia era así. Pero no nos engañemos: cada vez es más aceptada la teoría de que todo fue una jugada estratégica que ha durado desde el final de la II Guerra Mundial, momento en el que el comunismo estaba en su punto más álgido y muchos veían en la URRS como una de las salvadoras de Europa (por abreviar, el tema da para mucho), hasta justo el inicio de la gran crisis mundial de 2008. Hay muchos historiadores y sociólogos que avalan esta teoría, que el tiempo empieza a corroborar a poco que leamos las noticias y nos informemos un poco de la dirección en la que se encamina las sociedades occidentales.

6679d44f571c3ec887908296fd9de844_xl

 ¿Qué nos espera en el futuro?

A raíz de lo expuesto más arriba a un servidor le da en la nariz, y ojalá esté equivocado, que se pretende regresar al modelo que ha existido siempre en el mundo, el que ha imperado a lo largo de la Historia Universal, con excepción de los últimos setenta años. Dueños y esclavos, aunque pasado por un filtro de modernidad. Ejemplo práctico y demoledor: una chica hace no mucho me confesó que trabajaba sesenta horas semanales por seiscientos euros al mes con el único objetivo de comprarse el nuevo iPhone. Tremendo. Y es la tendencia a la que nos encaminan sin que la mayoría se de siquiera cuenta.

¿Os imagináis un mundo en el que las empresas pueden decidir por encima de las leyes? Pues eso ya ocurre en Estados Unidos y el famoso TTIP era un intento de traerlo a Europa; por supuesto hay otros puntos en ese tratado pero creo que el de la capacidad de las empresas de demandar a los Estados porque les entra la llorera de no acatar las leyes es MUY GRAVE. Y por supuesto siempre saldremos perdiendo los mismos. Ahora han aceptado el acuerdo con Canadá, que es muy parecido y que supondrá un corredor para aplicar muchas políticas que venían de la mano del TTIP. Agárrense los machos.

Me hace mucha gracia que los neoliberales se escuden en la buena fe de los empresarios para negar que sin el pertinente control los salarios bajarían (más aún), se recortarían derechos (más aún) y perderíamos mucha dignidad. ¿De verdad alguien cree que unos tipos que ya intentan hacer trampas con las leyes establecidas de repente cambiarán sus métodos cuando ya no las haya? Creo que no merece la pena ni contestar. Es que realmente me cuesta creer que alguien pueda pensar lo contrario, ser tan idílico… o tan hipócrita. Es por eso que me confunden tanto los neoliberales: no sé si son inocentes, si son estúpidos, si son mentirosos o simplemente no comprenden realmente su propia teoría económica. Quiero pensar más bien en lo primero, aplicable a la mayoría de ellos, pero en los días en que vivimos no sé hasta que punto el fanatismo ciega a las personas hasta el punto de preferir las desgracias si las mismas significan que “triunfa” lo que ellos defienden. Son hijos de los falsos mitos del “empresario hecho a si mismo”, de la fundación de un imperio informático desde el garaje de su casa o de las películas de triunfadores. Dejémoslo claro: el currante de toda la vida, apenas mileurista y con unas cuentas bancarias para ir tirando, que tenga profundos pensamientos neoliberales no se hará rico si España se convierte en un feudo liberal: será un esclavo más.

Nos encaminamos a una sociedad en la que sólo se pueda vivir dignamente si se tiene dinero; si no se posee pasas a ser poco menos que una estadística. Llevado al extremo, al nauseabundo extremo de la distopía más catastrófica. No, no estoy delirando y quienes piensen eso ojalá acierten en un futuro. Pero en la actualidad las impresiones distan de ser fantasiosas. Hoy en día ya se da esa dictadura del dinero y la violación sistemática de los derechos humanos, pero como digo más arriba por suerte todavía existen ciertos salvavidas que nos protegen (más mal que bien, pero bueno…) de los abusos inhumanos que por ejemplo sufren en el Tercer Mundo (y que aunque muchos se empeñen en lo contrario también es parte de nuestro planeta). Y allí no cambiarán a mejor las cosas (¿a quién le interesa realmente?) sino que intentarán traer ese modelo productivo “tan beneficioso” al mundo occidental. Lo cual implica cargarse algunos derechos y situar al capital por encima de las leyes, sean las que sean. Y están muy empeñados en que eso ocurra, tarde o temprano, les lleve diez o quince años; lentamente para que no se de cuenta la masa social, que como bien se sabe suele ser ciega si no la están apuñalando directamente al corazón.

Llamadme paranoico, podemita o “Chenoísta”, pero cuando huele a chamusquina es que algo se está quemando. Si no lo remediamos nosotros, porque hay que saber que los políticos no lo harán, no pasará mucho tiempo hasta que tengamos permanente el sabor de la ceniza en nuestras bocas.

The following two tabs change content below.

Alejandro F. Orradre

Escritor || Jedi frustrado || Reseño mis lecturas en elfindeltsundoku.wordpress.com || Colaboro en @murraymagazine y @hablandoconletr

Últimas entradas de Alejandro F. Orradre (ver todo)

Tags: , , , , , , ,

    Una Réplica

  1. David Condis

    Tienes toda la razón. Por eso a los “neoliberales” les gustan tan poco las humanidades. Son un estorbo para sus premisas, quizá porque hablan de la “humanidad”.
    No es inocente que haya utilizado la palabra “taxonomía” en mi artículo anterior. Cada vez me asalta con más fuerza la idea de que el ser humano es un animal irracional.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies