27 de julio del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Al final va a ser verdad, el espíritu aventurero de la juventud española es una falacia. Una más de tantas que escuchamos cada día de nuestros “líderes” políticos. Ahora es el Banco de España el que vuelve a avisar (lo hizo también el pasado septiembre “Flujos migratorios en España durante la crisis”) del negativo impacto que puede llegar a tener en el crecimiento de la masiva fuga de cerebros.

En su reciente informe titulado “Spain: from de inmigration to the emigration” nos advierte de la importancia que está tomando la emigración de españoles con media y alta cualificación profesional en los últimos años. Parece que el mal llamado espíritu aventurero finalmente se ha convertido más en un espíritu de asentamiento de carácter permanente. Otro dato de gran interés es la aparición del llamado ”Efecto Red”. Este elemento está tomando una importancia significativa en las comunidades de españoles emigrados facilitando la llegada de nuevos compatriotas brindándoles protección y ayuda. Algo de lo que fuimos testigos en España durante aquellos años locos de la burbuja inmobiliaria cuando éramos nosotros quienes recibíamos al emigrante.

Son muchos los factores que motivan esta permanencia pero los más significativos se encuentran relacionados con las oportunidades laborales, la valía profesional, el futuro cercano y el no retorno.

Aquello que más desespera al joven y no tan joven profesional español es la falta de oportunidades. Porque pese a la bajada salarial no hay que olvidar que quizás puedas encontrar un empleo cualificado más o menos acorde a tu perfil. Necesitarás semanas, meses de esfuerzo y trabajo mandando currículos, cartas de presentación, moviendo contactos, becas, prácticas, etc. pero puede que lo consigas. Y una vez llegas los réditos que te ofrece tu nueva posición son la nada nueva mezcla de precariedad, temporalidad y mínimo desarrollo profesional. Este entorno laboral es simplemente un perfecto caldo de cultivo para mermar tu productividad y amor por tu profesión. Esto es una realidad hoy día en España, la realidad a la que se enfrentan el sector poblacional que más puede y debe aportar a nuestra sociedad y economía.

Esta imagen del diario Expansión intentó hacer un perfil del nuevo emigrante español.

Esta imagen del diario Expansión intentó hacer un perfil del nuevo emigrante español.

Por mucho que los grandes dirigentes de este país quieran tachar de anecdótica la emigración juvenil no lo es. Todos hemos escuchado a representantes políticos defendiendo a capa y espada la “movilidad exterior”, los beneficios que aporta o incluso han hablado con laxitud sobre la cualificación y valía de los jóvenes que buscan un futuro profesional fuera de España. Como indica el Banco de España, los beneficios de la emigración solo se han comprobado en sociedades desarrolladas que presentaban un entorno laboral de oportunidades mientras que aquí la realidad es bien distinta. Ni que decir tiene que la demanda de profesionales españoles es amplia en una gran diversidad de campos. Siendo un sinónimo de calidad y profesionalidad que se acentúa en aquellos que han luchado y triunfado pese al estigma de “emigrante”, que nunca ayudó a nadie en tierra extraña.

Sin embargo lo más complicado es volver. Tras el esfuerzo emigratorio, los logros conseguidos y un nivel de vida y estabilidad más que aceptable, cómo se vuelve a España. Podríamos pensar que es una cuestión de tiempo y cuando la economía española mejore nuestros jóvenes, volverán, o al menos la mayor parte. Sin embargo no es lo que apunta el Banco de España. Ya que el riesgo de creación de redes de españoles emigrados junto a las bajas perspectivas de una recuperación de calado en los próximos años para España, tanto en cantidad como calidad de empleo, no ayuda en absoluto a una posibilidad de retorno.

No hay que olvidar que esta crisis ha producido la mayor tasa de emigración de la historia de España tanto en términos relativos como absolutos. Y aunque en los primeros años de crisis la mayor parte de los emigrantes son los mismos que llegaron a España gracias al boom del ladrillo, el perfil ha cambiado en los últimos años. Hoy día el emigrante medio que sale de España posee mayor nivel de estudios que aquellos que se quedan.

Así que pese a cualquier controversia que pueda existir si algo queda claro es la necesidad de tomar decisiones hoy, que solucionen un problema que afecta al que debería ser el recurso más preciado de nuestro país y cuyas consecuencias determinarán el futuro de todos.

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Alberto Roldán

Ingeniero de cuerpo y espíritu inquieto apasionado por el mundo de las letras y los viajes. Creo en el análisis y el debate como elemento reflexivo creador de conciencias.
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    5 Réplicas

  1. Atenagoras

    Hemos vuelto a la década de los 60 cuando los españoles emigraban en masa a los países más prósperos de Europa; pero con una diferencia cualitativa. Los emigrantes de antaño provenían de la España más profunda y carecían de formación: los de hoy son jóvenes, con muchos estudios -se dice que es la generación más formada que haya tenido nunca España- y con una gran capacidad de iniciativa y ganas de comerse el mundo. Es decir que nos estamos gastando mucho dinero y esfuerzo familiar en formar a nuestros jóvenes para mandarlos fuera y que otros le saquen el mayor provecho profesional. Es tremendo; pero esto es lo que está pasando y lo malo que estos jóvenes no va a ser fácil que vuelvan cuando se asienten en sus ambientes y vean el deterioro de nuestro país. la falta de oportunidades y los salarios de miseria que no les va a permitir formar una familia estable.

  2. Ricardo

    En España no pase de un becario o un jefecillo y aquí en Brasil soy un señor director de un hotel reconocido y valoradi, mi sueño cumplido después de tantos estudios, másteres y demás además mi hijo ha nacido aquí. Muy malo se tiene que poner el tema aquí para volver a España.

  3. Francisco Martínez

    Yo ya soy un poco mayor, 46 y con un hijo, pero nos planteamos emigrar si la situación laboral no mejora a corto plazo, cosa que me parece bastante difícil.

  4. Alberto

    Francisco, aunque son los jóvenes los que emigran más en estos días también existe una gran cantidad de menos jóvenes que salen en busca de oportunidades laborales. Personalmente he conocido gente de cincuenta y tantos o veinte y tantos trabando por Europa. Y ninguno de ellos eran ejecutivos ni hombres de negocios. Porque aunque en España las empresas tienen grabado a fuego que alguien mayor de 40 ó 35 años (por no decir 50) es un cero a la izquierda mientras que en el norte de Europa es un grado. Por experiencia laboral y personal. Al igual que las aventuras empresariales aunque hayan fracasado se ven positivamente, por lo aprendido en el camino.
    Así que tanto si las circunstancias obligan a ello o queremos simplemente cambiar de aires la edad no es factor decisivo.

    Además, 46 años no son nada!

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