19 de diciembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Vivir en un país distinto al que naciste significa vivir una doble realidad. Por un lado está tu aquí-ahora y por otro, ese mundo paralelo que sigue su camino sin que puedas seguirle realmente el ritmo, por mucho que lo intentes.

Cuando esa ciudad que dejaste se mueve mientras tú duermes por una diferencia significativa en la zona horaria, es normal que tu rutina mañanera incluya repasar decenas de mensajes de Whatsapp. Sobre todo si, como es mi caso, tu familia y amigos son aficionados a formar grupos para enviarse invitaciones, fotos, memes, vídeos, chistes, cotilleos varios y mensajes de buenosdías-buenasnoches.

Cada mañana me despierto con alrededor de cincuenta mensajes sin leer en los diferentes grupos que tengo en Whatsapp con mi gente de México. Los leo aún en la cama, en diagonal. Sopeso si vale la pena escribir jajaja en respuesta a un chiste contado a las 3AM (hora de Barcelona, España) / 8PM (hora de Guadalajara, México). No lo hago. Too late. Y sobre todo, reviso si hay alguna enfermedad, accidente, chisme o buena/mala noticia que pueda ser lo suficientemente intensa para que me preocupe.

Preocuparme, ¿qué otra cosa puedo hacer a casi diez mil kilómetros de distancia?

 

 

Del Whatsapp al hashtag

Todo empieza con un mensaje en el grupo de Whatsapp. Familiar A le recomienda a Familiar B que no tome la Av. López Mateos cuando salga del trabajo. Que “hay un trafical”, dice, y que no sabe qué es lo que lo ocasiona.

Después de varias opiniones de los otros miembros del grupo sobre la situación vehicular de la ciudad en hora punta, Familiar B hace lo que parece un rápido copy+paste. B no cita la fuente,  acepta no saber si es verdad:

ició en Chapultepec y Morelos, un grupo trató de asesinar a Nájera, repelen la agresión y se inicia una persecución por la ciudad, hasta el momento están en López Mateos a la altura de flextronic, se dice hay varios lesionados por arma de fuego.

Este mensaje da punto final a las bromas sobre si B debe ir al cine o a un bar después del trabajo en lugar de tomar ruta hacia su casa. Ahora, todo en el grupo se centra en saber si A puede salir de lo que parece ser una zona peligrosa.

“Familiar A, ¿a que altura de López estás? ¿Estás bien? ¿Tu hijo está contigo?”

“Familiar B, no salgas, mejor espérate. Está muy fea la cosa”.

Empieza la compartidera de enlaces e imágenes, de la información que poco a poco va saliendo en medios oficiales.


Acostada en mi cama, aún con los ojos borrosos, móvil en mano, busco evitar la tentación de los enlaces. Pero caigo. Un vistazo rápido a los comentarios de ese momento me deja intuir lo que pasa siempre en eventos de esta naturaleza: muchas preguntas, algo parecido al pánico y desinformación. Quiero leer información actualizada, veraz, pero no. Ésta no es la vía. Además, me recuerdo, lo importante ahora mismo no es el nombre del cártel o del político implicado, sino saber si mis familiares llegaron bien a casa.

Vuelvo a Whatsapp y escucho ahora los audios de A, una descripción a tiempo real de lo que está (vi)viendo. Como ésta:

La policía está con motos dando vueltas, las calles que dan a López están saturadas… Hay helicópteros sobrevolando y se escuchan sirenas por todos lados”.

Finalmente, a lo que serían las 2AM en Barcelona, el audio del respiro:

Ya logré pasar… Parece de película: están los judiciales, las patrullas, cuatrimotos… Hay muchísimos federales. Está horrible. Mejor no te vengas, B. Ahorita ya se están moviendo más, pero hay policías por todas partes. A lo mejor todavía están acá los… señores… Está feo. Hay mucha movilización”.

En su voz hay tantas dosis de nerviosismo como de alivio.

A ese mensaje le suceden en el grupo del Whatsapp fotografías y vídeos de los hechos, casi todos realizados con móviles por civiles que estaban en las zonas. Hay incluso un vídeo donde se ve a un hombre, rostro completamente nítido en primer plano, siendo interrogado. ¿De dónde salen estos vídeos?

Miro algunos sin saber qué estoy viendo exactamente, pero reconociendo calles en las que me he paseado tantas veces. Escalofríos. Avanzo en la conversación de mi familia. Una hora y media más tarde en el hilo, Familiar B avisa que ha llegado bien a casa. Todos en el grupo se recomiendan no salir ya. Más vídeos, más links, más fotos. Diez minutos antes de nuestras 4AM, otro familiar avisa que “ya empezaron a quemar autobuses”. El último mensaje es de las 6:47AM hora de Barcelona / 11:47PM hora de Guadalajara. “Buenas noches”, dice alguien. “Cuídense mucho”.

Cuando termino de leer esto son mis 9:30AM. Repaso en mi cabeza los nombres de “mi gente” en Guadalajara. Son más de las dos de la mañana allí. Mejor esperar a que sea una hora decente antes de comenzar a lanzar mensajes de “¿Estás bien?”. Voy a Google, voy a Twitter, encuentro rápidamente el hashtag #BalaceraGDL. Tengo varias horas antes de que México despierte para enterarme.

 

#BalaceraGDL

En resumidas y según medios de comunicación mexicanos, unos doce presuntos sicarios abrieron fuego contra el actual Secretario de Trabajo del Estado de Jalisco (cuya capital es Guadalajara), a plena luz del día y en una de las calles más populares de la ciudad: Avenida Chapultepec.

Chapultepec es la arteria principal de la llamada “zona rosa” de Guadalajara. Se trata de un barrio atiborrado de librerías, galerías, oficinas varias y espacios culturales. Chapultepec luce en medio de sus carriles un amplio camellón (rambla) arbolado. Las diferentes administraciones y los mismos ciudadanos llevan años invirtiendo cultura en este paseo. Son frecuentes allí los conciertos y muestras de danza, las exposiciones de fotografía y los mercadillos de artesanía y productos típcos. En ambos costados de la calle se han abierto decenas de bares, cafeterías, tiendas y restaurantes (como en el que estaba Luis Carlos Nájera cuando sucedió el tiroteo). Cada domingo, la avenida cierra el paso a los vehículos y se abre entera a ciclistas, runners, skaters y paseadores de mascotas.

Chapultepec solía ser un orgullo para una ciudad que ha visto nacer grandes citas culturales de carácter internacional como la Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Ahora, es el centro de una de las zonas en donde más han aumentado los índices de criminalidad en los últimos años.

Este 21 de mayo, pues, mientras Barcelona dormía, se desató una balacera (sinónimo en mexicano de tiroteo) en el cruce de Av. Chapultepec y Morelos. Los sicarios, según los medios, tenían como objetivo a ese Luis Carlos Nájera.

El operativo desplegado tras el tiroteo provocó una persecución que culminó más tarde a las afueras de la ciudad, en Av. López Mateos, la principal calle de salida por el sur. Allí se sucedió otra balacera y la captura de seis personas, a quienes se les aseguraron armas cortas y largas y una granada. Fue justamente allí donde Familiar A quedó atrapado en el tráfico.

La Fiscalía General del estado informó más tarde que hubo siete lesionados en consecuencia de los tiroteos. Cuatro civiles. Entre ellos hay dos chicas de 14 años y un camarero. El resto son policías, uno de los cuales resultó herido de gravedad. Nájera sobrevivió al ataque con apenas una herida leve en la mano.

 

Luis Carlos Nájera y los narcobloqueos

Nájera no es nuevo en el poder. Fue Secretario de Seguridad Pública en la administración anterior, cuando gobernaba el partido que hoy está en la oposición en Jalisco (el PAN). Cuando cambió el gobierno, en 2013, ocupó el puesto de Fiscal General del Estado bajo las órdenes del PRI. Dos años después renunció a tal cargo por su deficiente actuación: aumento de homicidios e índices delictivos y la jornada de narcobloqueos del 1º de mayo de 2015. Así es que Nájera tampoco es nuevo en temas de los narcobloqueos.

Un narcobloqueo consiste en obstruir el paso en ciertas calles y/o avenidas con violencia, con el fin de obstruir la actuación policial. Generalmente funciona así: tipos armados amenazan a conductores de autobuses o vehículos privados, bajan a los pasajeros, y después le prenden fuego. Si tienes la mala suerte de “estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado”, puedes salir gravemente herido.

Ayer, en tres puntos distintos de la ciudad, los criminales incendiaron dos autobuses del transporte público y un vehículo particular. Una mujer y su bebé resultaron lesionados.

Al momento de escribir esta nota, ningún cartel se ha atribuido la responsabilidad de los hechos de la jornada de ayer. Nájera ha comunicado no haber recibido amenazas previas. Las autoridades señalan al cartel Jalisco Nueva Generación (JNG), una organización nacida de la escisión de un cartel con más antigüedad y tradición: el de Sinaloa.

JNG es uno de los grupos delictivos más sanguinarios de México. A ellos se les atribuye el asesinato, el pasado mes de abril, de tres estudiantes de cine, cuyos cuerpos disolvieron en ácido, según fuentes oficiales.

Fotografía aparecida en Zetatijuana.com

 

Despierta, Guadalajara

De todo esto me entero, a golpe de links, antes de que en Guadalajara sean las nueve de la mañana. Ya es una hora más que decente para mensajear a familiares y amigos. A esta hora ya empiezo también a recibir respuestas en Facebook a mi post “Guadalajara, ¿están bien?”. Son las cuatro de la tarde en Barcelona.

A esta hora, en mis diferentes grupos mexicanos de Whatsapp, la avalancha de comentarios, fotos y vídeos de la balacera está siendo sustituida por una retahila de memes. No sé qué pensar. O sentir. Algunos son bastante graciosos, debo aceptar. Sobre todo los que involucran al presidente. Vaya…

Esperar a que amanezca en México para poder tranquilizarme, no es la primera vez que me sucede. México, en los años de la guerra contra el narco, suele dar sustos de esta naturaleza. Y hay una constante en ellos. Como cuando mi jajaja ya no tenía cabida en el hilo de Whatsapp de mi familia, mi preocupación a esta hora de la mañana mexicana aparecía ya tardía, tonta, fuera de lugar, aburrida. Allá la gente se levanta y termina de digerir lo vivido, avanza. Acá yo me levanté y tuve de desayuno el parón de la noticia. Indigestión. Emociones en diferido.

Volveré a las redes hoy. Más tarde. Ahora seguramente empezarán a abundar los análisis de los expertos, las opiniones, las acusaciones. Y las preguntas: ¿Por qué Nájera? ¿En qué momento político-social cae este atentado? ¿Cómo afectará esto a las elecciones? ¿Fue el cartel JNG o fue alguien más? ¿Cuándo va a acabar la violencia? ¿Cuándo dejaremos de tener miedo de salir a las calles? ¿Podrán ir mis sobrinos a la escuela hoy? ¿Mañana? ¿Irán a trabajar mis amigos y familiares?

¿Están todos bien?

 

 

Fuentes:

Udgtv, TraficoZmg, Informador Mx, Proceso, El País Internacional, Noticieros televisa, BBC, El Informador (fotografía).

 

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Ale Oseguera

Periodista de profesión, escritora por vicio y performer de oficio. Interesada en la política, el arte y las personas, no necesariamente en ese orden. Actualmente trabaja como productora y redactora para ZoominTV Holanda. Su primer poemario "Tormenta de Tierra" se ha publicado en España y México.
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