28 de junio del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Es evidente que los pueblos de España se están despoblando. Esta realidad ni siquiera es marco exclusivo de nuestro Estado. Los modelos de desarrollo económico y social que se vienen dando desde las últimas décadas conducen a la despoblación en casi todos los rincones del mundo. Fin de la diversidad humana. Del mismo modo que vamos dinamitando la biodiversidad a nivel global, ininterumpidamente, nuestro trabajo de pico y pala, va dando sus frutos. La paleta de colores se nos vuelve monocromática y resulta imposible no acordarse de aquella frase de Trainspotting: “dentro de mil años no habrá ni hombres, ni mujeres, solo gilipollas“.

Sin embargo, cuando uno pone el foco en la escala que comprende, que vive y que hace suya, la perspectiva cambia y todo alcanza una mayor cota de comprensión. En este caso, el que escribe pone el foco sobre los pueblos de la Serranía de Ronda, especialmente aquellos que tuvieron la suerte de ser atravesados por la red ferroviaria hace ya bastante más de cien años. Y piensa en ellos, en su pasado, su presente y su futuro analizando sus posibilidades. Cuántas veces habré dicho, en conversaciones con cervezas cuando el sol da una tregua en verano y tenemos ganas de elucubrar en esas memorables terrazas a pie de andén, lo fácil que sería revertir la situación de despoblamiento con un poco de voluntad política por parte de la Junta de Andalucía, cooperando y coordinándose con los distintos Ayuntamientos de la zona.

No es difícil echar un vistazo y descubrir la evolución de algunos de estos pueblos durante los últimos años: Cortes de la Frontera contaba con 3760 habitantes en el 2008, en el 2016 se redujo su población a 3200. Jimera pasó de 473 a 409, Benaoján de 1627 a 1491 o Jimena de la Frontera de 10480 en 2012 a 9756 el año pasado. A buen seguro que podríamos encontrar casos más drásticos en otros lugares de nuestro territorio, pero a diferencia de otros muchos, estos tienen una serie de posibilidades con las que no todos pueden contar. A saber, se encuentran enmarcados en una región de alto valor ecológico y medioambiental, contando con varias y diversas figuras de protección (Parque Nacional de los Alcornocales, Parque Nacional Sierra de Grazalema, Museo Natural Cañón de las Buitreras, Museo Natural Cueva del Gato…) y todos ellos a los pies del Guadiaro, río que se convierte en una más que atractiva área recreativa en el verano.

Muchos extranjeros saben que esta zona es uno de nuestros tantos paraísos y se vienen a acabar sus días aquí. Parecen apreciarlo mucho mejor que nuestros compatriotas que seguramente desconocen su tierra a pesar de la cercanía. Pero los pueblos se están despoblando… Alguien podría decir que, a pesar de contar con semejantes atractivos, la falta de buenas comunicaciones no contribuyen a las visitas turísticas, o incluso a la llegada de vecinos no muy lejanos que se atrevieran a vivir por allí aunque tuvieran que trabajar en otras ciudades (fenómeno este, dicho sea de paso, cada vez más frecuente en otras partes más septentrionales de nuestra geografía).

Pero no, no es el caso, o al menos no debería de serlo, pues la infraestructura básica se encuentra desde hace tiempo. Es mucho más rápido y cómodo llegar digamos desde Algeciras a cualquiera de estos pueblos por tren que por carretera. El problema lo encontramos cuando la disponibilidad de horarios, lejos de mejorar con los años, empeora ferozmente, por no hablar de los precios; y es que desde aquella privatización encubierta de RENFE los ciudadanos volvimos a perder un nuevo activo.

En los últimos diez año el coste promedio en la línea Algeciras-Ronda se ha más que duplicado. En el país que vimos a nuestros dirigentes políticos sacar pecho por las nuevas construcciones y aperturas de líneas de AVE, descubrimos que la mayor parte de la ciudadanía no montaba en él. Las líneas de AVE de sacar pecho, fueron uno de los últimos episodios precrisis. Con estas líneas nos robaron a manos llenas, pero eso, es otra historia…

El tren que sale de Algeciras a Ronda perdió aquel que salía a las 18 horas, una hora maravillosa para volver a cualquiera de estos pueblos, en cambio retrasó el de las 7: 30 de la mañana a las 6:00 horas. Habría que preguntarle a estos magos de la logística qué inspiración divina les llevó a tomar tal decisión y si, como consecuencia de ella, los trenes van más repletos y la gente más feliz en ellos. Permítasenos sospechar que no. Y es una pena. Es una pena porque, de un lado la mayoría de las personas no parecen darle suficiente importancia a este hecho, puesto que de ser de otro modo, es decir, de existir numerosas combinaciones y a precios asequibles, los habitantes de la región podrían desplazarse sin que esto les supusiese un quebradero de cabeza. Con esas mimbres y ciertas campañas por parte de los ayuntamientos de las zonas auspiciadas por la Junta de Andalucía, sería muy fácil incentivar la afluencia de turistas a estos pueblos.

Imaginemos pues: Festival culinario de tal, feria de cual, semana cultural de más allá, festival de la cerveza, del vino, bailes regionales, o todo aquello que uno quiera imaginar. No es difícil con tantos atractivos inventar un nombre a la excusa. Es lo de menos.

Pero parece que no, que a nadie le importa demasiado. Aunque a mí si me importa, y me consta que a los habitantes de estos pueblos también, aunque por sus condiciones de vida la mayoría no estén capacitado para innovar en esas direcciones. Por eso conviene ponérselo fácil, porque de lo contrario, esos pueblos desaparecerán. Ese es el precio que pagaremos, y no se puede decir que estemos exagerando. Las cifras y las estadísticas hablan por sí solas y de todos es sabido que cuanto más se reduzca el número de habitantes más insostenibles se hacen sus posibilidades de perdurar. Pero, ¿acaso esto importa? Si estamos tan acostumbrados a ver desaparecer especies para siempre, tribus, hábitats naturales, parajes y demás, puede que sencillamente este sea el destino de nuestra evolución y más vale que nos vayamos resignando. Aunque algunos, sospecho, nunca nos resignaremos del todo.

Un último apunte, precisamente estos días el pueblo de la comarca se manifiesta clamando por la mejora de las infraestructuras de esta línea ferroviaria, sin embargo, convendría tener presente que el simple hecho de mejorar esta infraestructura no garantiza plantar cara y solventar los otros problemas que afectan a los ciudadanos de la zona en su día a día, en su trabajo o en su disfrute.

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Profesor de secundaria de Biología. Activista

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