20 de noviembre del 2017
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Ayer, a las 11:30 de la mañana, tres individuos enmascarados irrumpían en las dependencias de la revista satírica francesa Charlie Hebdo y atentaban contra los humoristas gráficos y periodistas allí presentes. El tiroteo acabó con la vida de doce personas, cuatro de ellas policías. La revista era conocida en el mundo entero -entre otras cosas- por publicar caricaturas de Mahoma y denunciar la intolerancia religiosa.

Según los primeros indicios, todo apunta a un ataque de origen islamista perpetrado por una célula fanática y terrorista entrenada para consumar este atentado.

No existe ni existirá justificación alguna para esta masacre, para este atropello a la libertad de expresión. Desde La Réplica queremos manifestar nuestra más firme condena a este hecho y nuestra máxima solidaridad con los profesionales de esta revista francesa en particular y con los artistas del humor gráfico en general.

No habrá barbarie que rompa los lápices ni apague nuestros ordenadores porque al final, las palabras son más fuertes que el miedo, fin último de estas mentes salvajes y fundamentalistas que rehuyen un pulso contra la inteligencia.

El homenaje de nuestro ilustrador, Delagrana

El homenaje de nuestro ilustrador, Delagrana

Nos queda poco consuelo a los profesionales del periodismo, solo podemos seguir luchando como mejor sabemos, trabajando en libertad, inflexibles ante el chantaje, insistentes con nuestros dibujos y textos. A su vez, Occidente debe hacer examen de conciencia, ¿cómo hemos llegado a esta indeseable y peligrosa situación de barbarie? ¿Cómo hemos alimentado estos nocivos dogmatismos?

El sometimiento paulatino a los pueblos de oriente alimentó el monstruo del fundamentalismo radical. No es una cuestión puramente religiosa, sino que se relaciona con numerosas variantes económicas y geoestrátegicas, demasiado profundas para desarrollarlas escribiendo con la consternación en el cuerpo y el corazón en un puño.

Hoy nada puede excusar esta atroz violación a nuestra libertad. Necesitamos tiempo para estudiar y comprender, para eliminar este indigesto estupor y lamer nuestras heridas hasta que comiencen a cicatrizar. Ya habrá tiempo para analizar el contexto y explicarnos las causas.

Nos alineamos pues con las víctimas de la barbarie, con los que defienden la libertad de expresión y el humor. El humor como símbolo de madurez de nuestras sociedades, como elemento partícipe en la disparidad de sensibilidades y la pluralidad social. Como apuntaba Darío Adanti, dibujante de Mongolia, “El humor, como ficción, tiene la realidad como materia prima, toda la realidad, y la realidad no es blanco y negro, ni siquiera está en gama de grises. No. La realidad es multicolor, ni siquiera el catálogo Pantone tiene tantos tonos como la realidad. Pero esa realidad es sólo materia prima para la creación de una ficción y como tal debemos considerar al humor, por más de actualidad que sea“. El humor es parte de nosotros y nosotras, no podemos cohibirlo porque es innato e imperecedero. Tras Charlie Hebdo vendrán otros románticos de la viñeta, otra publicación incómoda. Por cada Charlie Hebdo que se intente silenciar habrá otro Charlie germinando, se llame como se llame. El humor nunca muere, siempre permanece, es eterno e inmortal. Y ningún Dios, a día de hoy, puede probar lo mismo.
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