09 de octubre del 2018
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Una de las figuras más cuestionadas dentro del campo electoral es, sin duda, la del obrero de derechas. “Tonto seguro”, “analfabeto funcional” o “fascista acreditado”, el obrero de derechas ha cargado siempre en su espalda con adjetivaciones muy negativas. Y aun cuando es cierto, como explica Gramsci, que a través del concepto de “nación” las clases dominantes generan en el pueblo un sentimiento de identidad en contra de un enemigo exterior, utilizando la metáfora del “destino nacional” para afianzar un proyecto “burgués”, y que, de esta forma, el obrero se derechiza exaltando “la patria”, en la actualidad, este componente no explicaría en toda su dimensión la dirección de su voto, sobre todo en un país como Estados Unidos, y en un mundo tan globalizado como el actual.

George Lakoff, lingüista cognitivo y asesor habitual de las campañas electorales del partido demócrata, trata de explicar el comportamiento electoral en su conocido ensayo “No pienses en un elefante”. Para entender a Lakoff resulta preciso simplificar el pluralismo político y reducirlo a la eterna rivalidad entre republicanos y demócratas, más allá de la cual parecen agotarse todas las ideologías del Imperio.

Lakoff parte de dos modelos de familia contrapuestos: la del padre estricto y la del padre protector. El modelo del padre estricto parte de la base de que el mundo es un lugar peligroso y siempre lo será, el mal está presente en él. Además, el mundo es competitivo. Siempre habrá ganadores y perdedores. Los niños nacen malos, siempre quieren hacer lo que les gusta, lo que no es bueno. Por tanto, hay que conseguir que sean buenos. Para ello necesitan un padre estricto que proteja a la familia, un padre que los eduque y les enseñe la diferencia entre el bien y el mal. Al padre se le debe obediencia, es una autoridad moral. Si el niño no obedece debe ser castigado, solo así logrará una disciplina interna, disciplina que necesita para prosperar en un mundo competitivo. Cuando los niños buenos se hacen mayores, o han aprendido disciplina y pueden prosperar, o no la han aprendido. A partir de ese momento, el padre ya no se entremeterá más en sus vidas.

Este modelo tiene importantes consecuencias políticas, entre las cuales voy a destacar las siguientes, siguiendo e inspirándome en Lakoff:

1) Las personas son adultas y no necesitan que el Estado se entrometa en sus asuntos.

2) Los que prosperan son aquellos que han sido disciplinados y, “sensu contrario”, los que fracasan han sido indisciplinados y merecen, por tanto, su castigo. No es bueno premiar a los malos con costosos programas sociales. Si se les premia, nunca aprenderán a ser buenos.

3) Los que son buenos y prósperos han de ser premiados por su esfuerzo con una bajada de impuestos, pues no es justo castigarles con más impuestos.

4) No es bueno que el Estado financie la educación pública, sería necesario establecer un sistema de asignaciones (el famoso cheque escolar), porque los niños inmorales e indisciplinados pueden llevar a los niños morales y disciplinados por el mal camino. Los padres, así, podrán elegir la escuela (esta idea potenciaría la marginación y la exclusión social, es obvio).

5) El matrimonio homosexual no debe aceptarse porque rompe el modelo del “padre estricto” (el discurso moral es, en realidad, un discurso político, la norma en sí no afecta al matrimonio de aquellos que se casaron por la Iglesia pero las ideas conservadoras se ven amenazadas).

Taxis

El gremio de taxistas, termómetro de la clase obrera.

 

En el modelo del “padre comprensivo” padre y madre actúan conjuntamente. Se parte de que los niños nacen buenos y pueden hacerse mejores. El mundo puede ser un lugar mejor y nuestra tarea es trabajar para conseguirlo. La tarea de los padres (hombre y mujer en este modelo) consiste en educar a los hijos y en educarlos para que ellos, a su vez, puedan educar y criar a otros. La crianza supone empatía y responsabilidad. Si tienes un hijo tienes que saber qué significa cada grito, tienes que saber cuándo tiene hambre, cuándo cambiarle el pañal… Y tú responsabilidad es cuidar a ese hijo, cuestión que no es fácil y que exige trabajo. Educar a tu hijo supone darle instrumentos para que pueda realizarse en la vida y ser feliz, pero difícilmente conseguirás este objetivo si tú no te realizas y eres feliz. La realización presupone libertad, pero la libertad no existe sin oportunidades y sin prosperidad.

Este modelo, asimismo, tiene importantes consecuencias políticas:

1) El Estado debe dar oportunidades a los ciudadanos para que puedan realizarse.

2) Quienes sufren pobreza y exclusión deben ser protegidos por el Estado para que puedan alcanzar unos mínimos a partir de los cuales labrarse una prosperidad.

3) Es justo que en beneficio de todos, para hacer una comunidad mejor, que paguen más impuestos quienes más tienen, pues así podremos integrar a quienes no tienen oportunidades.

4) Si le prohibiéramos a una persona casarse con otra por el simple hecho de que pertenecen al mismo sexo estaríamos negándole la posibilidad de realizarse, y eso no es bueno y es contrario a lo que queremos.

Definidos ambos modelos y siguiendo las tesis del cognitivismo podemos afirmar, con Lakoff que:

La gente no vota necesariamente por sus intereses. Vota por sus valores. Vota por aquellos con quienes se identifica. Es posible que se identifiquen con sus intereses. Pero vota por su identidad. Y si su identidad encaja con sus intereses votará por eso; pero es un grave error dar por supuesto que la gente vota siempre por sus intereses.

Para el obrero de derechas es básico que sus hijos sean disciplinados, que no se junten con la mala gente del barrio, esos “perroflautas” indisciplinados cuyos padres son unos irresponsables. Con los inmigrantes, que siempre hacen lo que les da la gana y no tienen disciplina. Hay que poner orden, sin orden la sociedad irá a peor y habrá menos prosperidad, menos trabajo. Solo el PP puede arreglar esto, aunque ojo, se necesita mano dura y, quizá, después de todo, Rajoy es un blando. Debería dejar de ayudar a toda esa gente con el paro y los comedores sociales y toda esa parafernalia, así espabilarían. “Ya te lo digo yo, que llevo 30 años en el taxi y no hacen más que jodernos a impuestos por culpa de esta gentuza, y encima algunos son maricones y se quieren casar, menuda barbaridad, ya te digo, todo es vicio. Que una cosa es que uno se pegue una canita al aire con una putilla de vez en cuando, y otra son las mariconadas. Esto lo arreglaba yo rápido, ya te digo”.

 

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David Condis Almonacid. Escritor y letrado de la Seguridad Social. España no puede caer en una espiral autodestructiva. Replicar forma parte del proceso dialéctico que debe conducirnos a soluciones equitativas.

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    17 Réplicas

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  5. Pat

    La autocritica de la izquierda, ya si eso, otro dia. Cuando alguien pregunta por que los obreros han dejado de ser de izquierdas, yo siempre respondo lo mismo: Quiza es la izquierda la que ha dejado de ser obrera.

  6. Roberto

    Se puede ser estricto y, a la vez, comprensivo. Una cosa no quita a la otra, siempre hay un momento en el que te das cuenta que las reglas se pueden relajar, y el apoyo a los que yerran y tienen propósito de enmienda no debe retirarse por muy estricto que seas.

    Igualmente, ser estricto no significa ser conservador. Que tú te impongas determinados parámetros no da pie a que esos parámetros hayan de imponerse al resto de personas.

    Yo creo que se puede ser estricto y flexible cuando constantemente te replanteas la validez de tus reglas. Se puede ser estricto en unos aspectos y no tener organización en otros. No me parece que haya unos extremos intocables aquí.

    Todos los “obreros de derechas” que he conocido se regían por los mismos parámetros: pensamiento dirigido, razón propia anulada y miedo, mucho miedo. Por eso votan a partidos de derechas, pero no porque sean necesariamente de derechas, sino porque les parecen seguros, garantes del statu quo. Para estos “obreros de derechas” se ha acuñado desde hace años un término que me parece mucho más correcto: “padefo”. Porque ser conservador con un planteamiento libre basado en la razón nunca será sinónimo de ser idiota.

    Un saludo, amigos.

  7. astrolfo

    En tu perfil escribes “me disgusta la vanidad y la prepotencia”, pero yo veo mucha vanidad y prepotencia en este artículo. Yo no soy de derechas, ni mucho menos, pero cuando el autor ridiculiza unas ideas (en este caso las de derechas) describiendo a un personaje zafio que se has inventado no está más que afianzándose en sus propios prejuicios y alimentando tópicos que, en general, no suelen encajar con la verdad. Si el personaje fuera real, podría pensar que el artículo está sesgado, pero lo respetaría, porque al fin y al cabo lo que se muestra es real. Pero cuando uno se lo inventa no puedo respetarlo. Basándome en tópicos como los descritos aquí, bien podrían hacer discursos racistas y clasistas de todo tipo y color.

    Me hubiera parecido mucho más interesante hablar de verdad de por qué puede haber obreros de derechas. Podría ser debido a que aspiran en algún momento a pertenecer al sector de la sociedad al que las medidas políticas de derechas favorecen. O tal vez podría ser porque se les ha educado para que piensen de esa manera. O tal vez porque mucha gente repite frases hechas y eslóganes que han oído como si fueran propios. Es decir, podría ser esperanza en una vida mejor, prejuicios inculcados en la educación, o juicios ajenos asimilados por estas personas. Seguramente sea una mezcla de todas éstas y algunas más. O quién sabe, tal vez haya algo razonable en su postura que yo no llego a comprender, pero lo que sí que tengo claro es que a estas personas hay que respetarlas, independientemente de su ideología (mientras nos respeten), pues gente equivocada la hay de todas las ideologías. Y no soy tan vanidoso como para no darme cuenta de que yo podría ser una de ellas.

  8. estebanfm

    Muy interesante la entrada: relacionar modelos educativos y modelos políticos. Creo que explica mucho la dinámica del bipartidismo. Sin embargo hay algo que no me casa. Hay una crisis del modelo de familia. Incluso en una sociedad tan conservadora como la americana la mayor parte de las familias están divorciadas. Obviamente esto no aplica a mormones y personas de colectivos que funcionan como sectas. Sin embargo una gran mayoría sigue apoyando ese sistema que cree en límites y que esos límites los tiene que poner una figura paterna, pese a que la figura del padre está devaluada porque la mayoría son hogares de divorciados. Quizás se mantenga por nostalgia, nostalgia de la América de los 50′, donde padres proveedores sostenían hogares donde la madre era ama de casa.
    He leído que tu referente es Correa. Vivo desde año y medio en Ecuador. Lo que se percive en España es muy distinto de verlo en directo.}
    Un saludo y gracias

  9. estebanfm

    “Antes de tener un hijo no pienses si tu pareja será un buen padre sino si será un buen ex”. Esta frase, dicha por una feminista, refleja otra tendencia de modelo educativo. No se habla de “padre estricto” o de “padre comprensivo”, habla directamente de un modelo en el que el padre cuanto menos moleste mejor.

  10. David Condid

    Gracias por las aportaciones que habéis realizado. Tomo nota. Sí quiero aclarar que este es un artículo de opinión basado en un libro concreto. No es objetivo, entre otras cosas porque quien diga ser objetivo cuando habla de política está mintiendo.
    Saludos

  11. goli martín

    en respuesta a Pat, la izquierda no puede hacer autocrítica porque ha sucumbido ante tanta estupidez mediática, tanta falsa libertad ha anulado una de las batallas mas importantes por las que puede y debe pasar el ser humano, la lucha por la libertad, precisamente.

  12. Naya

    En el caso concreto de España, la clase obrera no es ni ha sido muy de izquierdas. En otros momentos más, por supuesto, pero aún así siempre ha habido una buena parte con esos otros valores. Llámalo miedo, llámalo alienación o llámalo como quieras, la cuestión es que creo que ya se ha escrito suficiente y se sabe suficiente así que ¿qué hacemos para que esta realidad cambie?

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