15 de noviembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Con este escrito me gustaría iniciar una serie de artículos cuyo objetivo no es otro que analizar las distintas tipologías y el potencial de cada una de las energías renovables desde un punto de vista sencillo y asequible para el público general, pero al mismo tiempo dotado del adecuado respaldo técnico. Empezamos con el primer capítulo dedicado a la biomasa.

La biomasa fue utilizada como fuente común de generación de energía hasta el desarrollo industrial, cuya necesidad de un mayor consumo se tradujo en deforestación y en la búsqueda y auge de otras fuentes como el carbón y el petróleo. Pero los daños ocasionados por el modelo energético de la sociedad moderna han vuelto a poner a la biomasa en el punto de mira dentro de un marco de transición hacia un modelo energético renovable. No se trata de una fuente de generación limpia a diferencia de otras renovables, pero comparativamente con los combustibles fósiles minimiza la emisión de GEI, otras de sus virtudes son el fomento de la agricultura local y la reducción de la dependencia energética. También adolece de defectos, el más severo ha frenado parcialmente a esta energía renovable: en países subdesarrollados puede originar el riesgo de déficits de producción alimenticia al trasladarse los cultivos habituales a la producción de combustibles energéticos. No obstante, cabe indicar, la biomasa abarca una gran cantidad de tipologías y muchas no son susceptibles de traducirse en este problema, aunque algunos cultivos energéticos de nueva generación poseen muchísimo potencial, vamos a centrarnos en ellas por concisión.

Paisaje

 

¿Pero qué es exactamente la biomasa? Por una parte: “un amplio grupo de productos naturales que derivan directa o indirectamente de la fotosíntesis”, pero también “la fracción biodegradable de los productos y residuos procedentes de la silvicultura, agricultura, industrias varias y municipios, junto con los cultivos energéticos”.

La biomasa natural se produce en los ecosistemas naturales, y obviamente su explotación intensiva es descartable; la biomasa residual abre todo un mundo de posibilidades porque en cierta medida da pie a una forma de generación energética “doblemente sostenible”, en tanto en cuanto pretendemos valorizar energéticamente productos de deshecho que de otro modo acabarían en el vertedero en el mejor de los casos. Sólo en España y mediante las vías de generación que vamos a mencionar, se producen unos 250 millones de biomasa residual al año, sin embargo no toda esta biomasa puede ser valorizada; en algunos casos esta materia ya se usa para otros fines, como los purines de origen ganadero a modo de fertilizante, la accesibilidad al recurso también es un factor a tener en cuenta. Por estos y otros motivos la biomasa potencial (residual) es la totalidad de la misma, y denominamos biomasa real (residual) a aquella susceptible de ser valorizada energéticamente, bajando de las 250 a unas 75 millones de toneladas al año.

Biomasa
La  generación energética a través de estos residuos tiene distintas posibilidades:

  • Biomasa agrícola leñosa y no leñosa, procedente de cereales, frutales, viñedos y olivares. Parte de estos residuos se descomponen en el suelo mejorando sus propiedades agronómicas o se aprovechan en industrias y ganaderías, el resto se debe eliminar. Se producen unas 27,5 millones de toneladas anuales en España, de las cuales se estiman valorizables un 16%, es decir, 4.4 millones de toneladas, su uso preferentemente como combustible por incineración supondría el ahorro de 1,4 millones de toneladas anuales de combustible convencional, gas y petróleo, ya sea en instalaciones centralizadas, o mediante calderas aplicadas al ámbito industrial o de vecindario.
  • Biomasa forestal, proviene de las ramas consideradas residuos en la industria forestal; pero también de los tratamientos silvícolas para garantizar las exigencias del cultivo forestal y sanitarias del monte, así como para evitar la propagación de incendios. Podrían valorizarse 5,1 millones de toneladas anuales mediante incineración, cifra que podría multiplicarse casi por 5 si se limpiasen los bosques españoles con una frecuencia de 10 años (con la consiguiente disminución del riesgo de incendios).
  • Residuos ganaderos, reconozco que no me gusta un ápice este apartado, ya que allí donde se da una explotación intensiva ganadera similar a los procesos fabriles de maximización de beneficios y minimización de costes, se producen imágenes que nada agradan a los que amamos a los animales. Sea como fuere, estas explotaciones existen y generan residuos que tienen un efecto muy negativo sobre el medioambiente; en lugar de ello, podríamos aprovechar los purines y excreciones de estas industrias para su valorización energética. Si nos centramos únicamente en la industria porcina, que en España funciona de forma intensiva en más del 90% de los casos, se producen unos 55 millones de toneladas métricas anuales al año. La digestión anaerobia para aprovechar este recurso energéticamente es una posibilidad incluso en las propias instalaciones ganaderas.
Digestor anaerobio para la producción de biogás.

Digestor anaerobio para la producción de biogás.

  • Industrias agrarias de alta carga orgánica, muchos residuos con estos orígenes son susceptibles de valorizarse energéticamente, evitando con ello además severos daños al medioambiente. La fabricación del aceite de oliva, por ejemplo, posee una gran concentración geográfica (60% en Andalucía, 25% sólo en Jaén) y una concentración en un periodo muy corto de tiempo que contribuyen a la contaminación de las aguas para el consumo, los alpechines pueden aprovecharse para generar energía eléctrica; con la industria azucarera y de la vid sucede algo similar. Mediante digestión anaerobia pueden obtenerse rendimientos de entre 60-70 m3 de biogás con un poder calorífico de 6.500 kcal/m3, un combustible que podrían utilizar las propias instalaciones en sus procesos productivos aumentando su eficiencia energética. 
  • Residuos urbanos y municipales, comprenden muchas tipologías, en España en 2012 se generaron 26 millones de toneladas de residuos urbanos, 1,6 kilogramos por habitante y día. Son muy heterogéneos, entre ellos hay inertes, fermentables, y combustibles, por lo que su proceso de valorización depende de sus características concretas. El alto contenido en materia orgánica los convierte en un elemento atractivo para la producción energética a través de biogás, obteniendo hasta 120 m3 por m3 en el digestor; sin embargo, como podemos apreciar en la siguiente imagen, España tiene una gran tarea pendiente en esta materia. En nuestra nación producimos el equivalente a 75 estadios Santiago Bernabéu al año de residuos sólidos urbanos, de los cuales y siguiendo con la metáfora 50 de estos estadios irían a parar al vertedero.       

España envía un 58% de residuos sólidos urbanos al vertedero. Países pioneros en Europa en este campo, han conseguido cifras cercanas al 0%. 

  • Lodos de estaciones depuradoras de aguas residuales urbanas, el tratamiento que se produce en las infraestructuras de este tipo da pie a la generación de toda una serie de productos residuales, sólidos, arenas, grasas, fangos… etc. Los lodos, a pesar de ser heterogéneos poseen una elevada riqueza en materia orgánica que los hace susceptibles de valorizarse energéticamente.

El aprovechamiento de estos residuos, convirtiéndolos en un recurso para la generación eléctrica, disminuiría el impacto sobre el medioambiente, las emisiones de GEI, y la dependencia energética de nuestra nación. Por otra parte, también podría generar miles de puestos de trabajo.

58porCiento

 

            Glosario:

  • GEI: Gases de Efecto Invernadero
  • Silvicultura: conjunto de actividades relacionadas con el cultivo, el cuidado y la explotación de los bosques y los montes.
  • Purín: desecho de origen orgánico y con capacidad de fermentar.
  • Alpechín: líquido residual contaminante mezcla del agua caliente de lavado (que se utiliza para la obtención del aceite) y el agua de la propia aceituna.
  • Digestión anaerobia: proceso en el cual microorganismos descomponen material biodegradable en ausencia de oxígeno. Este proceso genera diversos gases (denominados “biogases”), entre los cuales el dióxido de carbono y el metano son los más abundantes.

 

The following two tabs change content below.

Mario Siles García

Ingeniero, escritor, pintor por hobbie y activista por necesidad. En definitiva, un hombre renacentista que aúlla desubicado en plena era de la especialización.

Últimas entradas de Mario Siles García (ver todo)

Tags: , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies