20 de agosto del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



No nos engañemos, que un tipo como Antonio Escohotado se convierta en un partidario de la globalización y del libre mercado tiene su morbo. El arrepentido septuagenario que de joven fue comunista y que la experiencia ha convertido en capitalista resulta un activo de gran valor para la derecha. Como si logras casar a un homosexual por la Iglesia.

Recientemente, ha concluido el tercer volumen de su obra Los enemigos del comercio”, una especie de historia de la propiedad privada desde el cristianismo primitivo a los tiempos actuales, un proyecto que, seamos serios, está fuera del alcance de una sola persona. En una época en la que los grupos de investigación universitarios se coordinan a efectos de lograr el máximo rigor en los estudios y donde escribir sobre el concepto de “hegemonía” en Gramsci puede costarle a un doctorando unos cuantos años, no deja de ser una impostura publicar una trilogía de dos mil páginas en las que el autor ajusticia al comunismo y, en general, a la izquierda, con inusitada seguridad.

 

Como sea que con los años uno aprende a juzgar la calidad de una obra leyendo las conclusiones del autor, que justifican su lectura posterior o la desechan, he tenido a bien hacer lo propio con las últimas páginas de su tercer volumen. Y sinceramente, para acabar rajando de Hugo Chávez y de Naomi Klain no necesitas dedicar quince años de tu vida, te basta media hora. Escohotado está en su derecho de opinar lo que dé la gana, faltaría más, pero quien pretenda vender su obra como una contribución única no hace más que engañar al lector.

Al respecto me gustaría comparar su “contribución” con la obra de G.D.H. Cole, socialista libertario británico autor de una “Historia del pensamiento socialista” en 7 volúmenes que abarca, aproximadamente, desde 1830 hasta 1939. Es decir, que el autor inglés, más modesto y mesurado, dedica 2500 páginas al estudio del socialismo durante unos cien años. En su obra, que he leído, desgrana, país por país, la evolución del pensamiento izquierdista ofreciendo, con bastante objetividad, un retrato fiel del movimiento. Pero más allá de mi opinión sobre esta obra me gustaría resaltar la humildad de Cole frente a la prepotencia de Escohotado. Y así, mientras el primero, en el prólogo de su tercer volumen afirma que: “Este volumen ha sido difícil escribirlo por la extensión del socialismo a tantos países y por la escasez de material para muchos de ellos en lenguas que yo pueda leer. No creo que haya podido salvar muchas equivocaciones o juicios falsos, aunque espero haber conseguido que la mayor parte de lo esencial sea acertado”: el segundo, convertido en un Pablo de Tarso cualquiera está convencido, poco más o menos, de haber sentado cátedra. Por tal motivo os aconsejo que no hagáis demasiado caso del aparato mediático que se ha montado en torno a su obra o, quizá, en torno a su personaje, y acudáis a fuentes más serias y rigurosas. La “Historia general del socialismo, de Jacques Droz, en cuatro volúmenes, obra que no he leído, puede resultar también una buena opción. Desde el otro lado, si queréis contrastar, leed a Von Mises o a Rothbard; de lo contrario entraréis en el peligroso juego del reduccionismo erudito.

 

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Escritor y letrado de la Seguridad Social. Leo, reflexiono. Me disgusta el clasismo, muestra de superficialidad e ignorancia. Mi referente es la honestidad, mi fin el comportamiento ético. La Administración española es estructuralmente corrupta. Replicar es más necesario que nunca.
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    Una Réplica

  1. Viejotrueno

    “En una época en la que los grupos de investigación universitarios (…)”

    jajajajajajajajaja

    Cuánta ternura. En resumen, que como en los departamentos de las Universidades pierden el tiempo en asuntos escolásticos como “el concepto de “hegemonía” en Gramsci “, que no le importa a nadie más que al que lo trata para justificar su permanencia en esa sacrosanta institución, Escohotado es un impostor porque “el autor ajusticia al comunismo y, en general, a la izquierda, con inusitada seguridad.”
    Vaya petición de principio hace usted.

    Además, tiene que concentrarse mejor, el título de la obra es “una Historia moral…”, lo cual ya acota una empresa que, aún así, es monumental. Pero que sea monumental y a usted le gusten otras monumentales obras no refuta nada.

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