24 de mayo del 2017
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El PP ganará las próximas elecciones.

Lo siento, es así y nada lo impedirá. A veces parece que vivimos en una distopía continua, que supera a cualquier superproducción cinematográfica o novela superventas que trate los temas de un futuro en el que todo se tuerce y la población sufre unas vidas desgraciadas. Algunas personas dirán que es exagerado, y tal vez lo sea, pero no lo es que un partido que está podrido hasta sus cimientos -y lo que todavía no sabemos-, al que le salen casos escandalosos de corrupción casi cada día, no solo siga gobernando sin siquiera hablar de ello -parece que los corruptos no sean ni de su partido-, sino que además los sondeos electorales les siguen dando un margen amplísimo como primera opción de los ciudadanos españoles a la hora de gobernar el país.

Señor Berlanga, debería ver ésto.

¿Por qué ocurre semejante barbaridad? En otros países, como los nórdicos a los que tanto nos gustaría parecernos, un gobierno como el del PP actual habría dimitido hace semanas, convocando nuevas elecciones en las que la población le castigaría severamente. Sin embargo, si sucediera eso -que es tan posible como que esta misma tarde un unicornio aparezca en el salón de mi casa- el pueblo volvería a votarles, preso de una sed de masoquismo que muchos no alcanzamos a comprender. En parte persiste ese espíritu que reside en el dicho: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Somos un país que siempre ha temido los cambios, que ha preferido el inmovilismo al progresismo. No es algo de estos últimos años, sino que viene de muchos siglos atrás. Es prácticamente un mal endémico, una triste seña de identidad.

Sería, sin embargo, injusto sembrar la sospecha en la capacidad de los ciudadanos a la hora de ejercer una sana capacidad de análisis política. No se resume únicamente en una mala elección de la gente, pues, ¿cuáles son las alternativas?

Hagamos un breve resumen:

PSOE: Un partido que está en vías de extinción -aunque tardará más tiempo del que muchos piensan- y que no podrá evitar seguir el mismo camino que el resto de partidos socialistas europeos. Miren a Francia, por ejemplo. La izquierda que dejó de serlo.

Podemos: La gran decepción. Muchos vieron en el partido de Iglesias un posible retorno de una izquierda real, que recuperara lo que nunca debió de dejar de ser el Partido Socialista. Empezaron, sin embargo, a hacer cosas raras; “ya irán aprendiendo, es lo que tiene venir del pueblo”, dijeron muchos, con el tiempo mejorarían. Pero no ha sido así, y el partido ya parece otro más, roto por dentro, con disputas salvajes internas, cribas, traiciones… y actuaciones extrañas que hacen que la gente desconfíe de ellos. Lo último, la propuesta de ley sobre LGBT que no es otra cosa que una nueva ley mordaza. Han conseguido que David Bravo, uno de sus mejores integrantes, haya decidido dejar el partido. Lo dicho, la gran ocasión perdida.

– Ciudadanos: Poco hay que decir al respecto. Un partido que incurre en unas elecciones -las de 2009- con un partido abiertamente ultraderechista y que al mismo tiempo, en 2017, se alegra de la victoria de Macron, al que directamente llaman liberal como ellos y de quien se inventan encuentros fraternales con Rivera cuando es mentira y desde el mismo partido se desdicen. Un Rivera que cambia de parecer como lo hace el tiempo en estos días. Fiabilidad cero.

El resto de partidos son tan minoritarios que no entran en la quiniela de posibles opciones reales. Así pues, con un PP que sigue mostrando -aunque cada vez menos- una apariencia de partido fuerte, unido y con las cosas claras, la anteriormente mencionada tendencia de la población al inmovilismo se hace general, casi multitudinaria. Y votan a Mariano porque en el fondo, según ellas y ellos, piensan que el resto de opciones son peores. Como tanto les gusta decir entre los populares, “o el PP o el caos”. Y da igual lo que roben, pues como todos lo hacen, no es algo que los convierta en monstruos. Otro triunfo de la clase política sobre el pueblo.

En definitiva, siempre nos quedará Eurovisión y nuestra maravillosa capacidad de enorgullecernos ante las humillaciones. Marca España.

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Alejandro F. Orradre

¿Escritor? || Coleccionista de blurays (480) || Bolaño || Librópata || Miembro de la PAE || Escribo cosas raras en @murraymagazine y @Neupic

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