16 de julio del 2018
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La joven autora Ana Penyas ha contribuido con su Estamos todas bien, premio a la Autora Revelación del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, a la sensación generalizada de que la ola feminista ha llegado a la industria del noveno arte para tranformarlo. El gran premio del salón y mejor autora joven llevan nombre de mujer: Laura Pérez Vernetti y Ana Penyas.

Pero además del impulso mediático que esto puede y debe suponer, Estamos todas bien es una obra de gran interés, pues recoge con sensibilidad y respeto la memoria de nuestras abuelas, las que fueron madres durante y después de la dictadura en España. Ana Penyas indaga en la memoria familiar, que es hacerlo de alguna manera en las dos Españas -ideológica y geográfica-, construyendo un relato quebrado como la misma memoria, duro y tierno a la vez, siempre necesario. Las que no tuvieron voz, la tuvieron dormida, silenciada o ignorada durante muchos años, ahora la tienen gracias al micrófono de su nieta, que nunca juzga a las protagonistas de su historia. Quizás la osada juventud, libre del lastre de la transición y el sueño de la socialdemocracia, le permita abordar con frescura y delicadeza un tema de gran hondura. Puede que Ana Penyas haya abierto la veda de jóvenes creadores con inquietudes sociales más allá del yo.

La autora nos dedicó este dibujo durante la sesión de firmas en el Salón del cómic de Barcelona.

Los testimonios autobiográficos se completan con un esbozo de las vidas actuales de sus abuelas -e introduciendo con tino otra variable crítica-, reducida a espacios muy controlados, tranquila hasta decir basta y casi exenta de peligros. Cada visita que reciben es un triunfo y una pena al mismo tiempo. Conmueve ver a esas octogenarias usando su móvil y creyéndose aún capaces de hacer de superheroínas como lo hicieran antaño. Una reprobación entre líneas de los tiempos que corren, en los que vemos cómo quienes sostuvieran un país con su trabajo y tesón quedan relegadas a un segundo plano por aquello de los ordenamientos de la vida moderna y el inclemente paso del tiempo. 

Ana Penyas hace todo esto con un estilo que, si bien tiene que depurarse para conseguir la excelencia, deja entrever un futuro espléndido como autora. Su manejo de los detalles, los apenas cuatro colores seleccionados, sus caricaturas -tan humanas, tan vivas-, y su facilidad parar crear emociones así lo atestiguan. Ojo, porque en nada que encuentre tiempo y motivación, puede ser una de las grandes autoras de las próximas décadas en cuanto a temas de realidad social. Como mínimo, ya ha dejado una obra memorable, digna de pasar a la historia del Salón del Cómic de Barcelona, poca broma. El sueño de muchos, y ahora, también de muchas, después de unos años de grandes reivindicaciones en todos los sectores culturales y sociales. Sin duda, el mejor homenaje que la autora podía hacer a las protagonistas de este hermoso cómic. Seguir abriendo la senda del duro y farragoso camino hacia la igualdad.

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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