25 de septiembre del 2018
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Desde el Reino Unido a Eslovaquia, desde Estocolmo a Marsella, una pesadilla vuelve aparecer, la pesadilla del populismo de derecha.

Numerosos estudiosos [1] han analizado la emergencia del fascismo en los años 30 en sus diversas variantes y concluyen que fueron movimientos ideológicamente diversos, que se movieron desde interpretaciones motivada por el eje político-estatal, así como la cuestión étnico-racial hasta la nacional.

Si bien, los movimientos fascistas [2] de otros tiempos intentaban llevar un proyecto totalizante a la sociedad, los movimientos o partidos de extrema derecha actual no necesita esto, han mutado, aun asumiendo algunos postulados, se han convertido en partidos o movimientos (oportunistas) protesta y han sabido dar la vuelta a los espacios tradicionales de la izquierda como la lucha por los derechos sociales [3], laborales, etc…

En las calles de numerosas ciudades Europeas [4] se puede contemplar, y no es nuevo, como diariamente patrullas de jóvenes desfilan uniformadas [5]con la tenebrosa idea de proteger la nación y a sus nacionales de la invasión musulmana, de la invasión de gitanos, de indigentes, de gays…  En España se han atacado mezquitas y existen hogares sociales “exclusivos para españoles” al estilo de los gestionados por “los fascistas del tercer milenio” de CasaPound en Italia o de Amanecer Dorado en Grecia.

Hace pocos días, en Alemania, algunos -muchos- vecinos de Bautzen celebraban el incendio de un albergue destinado a acoger refugiados con aplausos y gritos xenófobos.

Imagen xenofobia la Réplica

Foto de un artículo de La Marea (2013).

Decía Albert Camus algo así… “toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara los caminos al fascismo”

Recientemente, el politólogo Daniel Oesch [6] señala (complementa y profundiza) tres factores como los principales para la emergencia de estos partidos-movimientos, el factor económico, con ejemplos como la desregulación del mundo laboral y del estado del bienestar, otro factor seria la idea de que la inmigración como competencia a los autóctonos en cuestiones sociales y como gran amenaza a la identidad europea y por ultimo, el desencanto de la  ciudadanía con el funcionamiento (declive) del modelo social, político y económico europeo [7] y con sus élites.

Es evidente por tanto pensar, que el crecimiento del apoyo a los movimientos-partidos de extrema derecha, anti-europeos y contra los inmigrantes, ha sido alimentado por la mayor crisis, no solo económica, desde la década de 1930: el desempleo masivo, la caída de los niveles de vida, la falta de expectativas de los jóvenes, la galopante desigualdad, el fallido modelo de integración, entre otros motivos, crea el ecosistema necesario, con los ingredientes suficientes, para la aparición de estos movimientos.

Con todo, no es de extrañar casos  como el de Marine Le Pen, que utilizando un lenguaje Neosocial [8]  construye un discurso apelando a la percepción social de inseguridad, buscando la reacción popular a los defectos del sistema y este discurso tiene compradores, tal es así que hace que consiga  apoyos capaces de disputar la Presidencia de la República Francesa, algo similar sucede en Finlandia, en Austria, en Suecia,… donde estos movimientos-partidos alcanzan cada vez mayor apoyo popular y como consecuencia, en ultima instancia, mayor representación política.

Un antídoto contra estos movimientos-partidos de extrema derecha requiere que la socialdemocracia europea se aparte de la deriva neoliberal y de las políticas socialmente regresivas asumidas por la Unión y que afectan negativamente a las mayorías populares [9]. Además, ha de articular y desarrollar una alternativa creíble y global al estancamiento económico, a la creciente disparidad de renta y riqueza y a la degradación de nuestros derechos sociales, libertades civiles y derechos democráticos.

Pero esa alternativa debe construirse tanto a nivel nacional y local como europeo, así como retomando el debate cultural, de valores y que requerirá más, y no menos, un profundo replanteamiento de la integración europea [10].

“Un día llegará… se llamará Europa en el siglo XX y en los siguientes… se llamará Humanidad”, Víctor Hugo.

 

 


 

[1] Totalitarismo (I): fascismo y nacional-socialismo, Pedro Carlos González Cuevas.

[2] Existen similitudes, pero también bastantes diferencias entre el Fascismo de los años 30 y la ultra derecha actual, por tanto “no se puede caer en el simplismo de calificar como fascista todo movimiento de extrema derecha”, Xavier Casal, Publico.es 2/2/16.

[3] Miguel Urban, www.asturbulla.org 4/2/2016.

[4] Alejandro Torrus, www:asturbulla.org 4/2/2016.

[5] Característica común de los movimientos fascistas-totalitarios, Totalitarismo (I): fascismo y nacional-socialismo, Pedro Carlos González Cuevas.

[6] Publico.es 2/2/16.

[7] Idea compartida con Sami Nair, Europa, de la tragedia a la farsa, Antonio Pecellin, La Replíca, 29/3/16.

[8] Joseph Borrell, Conferencia sobre los Neopopulismo, Fundación Pablo Iglesias.

[9]Deriva Neoliberal de la socialdemocracia”, Joseph Borrell, Conferencia sobre los Neopopulismo, Fundación Pablo Iglesias.

[10] John Palmer, The Guardian 15/11/13

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Antonio Jose Pecellín

Graduado en Ciencias Politicas y Máster en Intervención Social

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