19 de noviembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



El caso de La Manada ya tiene -siempre los tuvo, en realidad- su reproducción en otras zonas del país. Nadie está a salvo de que unos descerebrados actúen, pero se pueden trabajar las bases de una sociedad donde cualquier tipo de violencia contra las mujeres se censure y penalice, e invertamos en recursos para educar en perspectiva de género, reduciendo los nichos en los que aparecen casos similares. Evitar más manadas vincula desde las instituciones del estado, hasta las organizaciones políticas y sociales, pasando por la responsabilidad individual. Nada es ajeno a esta histórica lacra social que enraizó de lleno en nuestra sociedad y que, a colación del movimiento feminista y la concienciación mundial, puede verse ahora acorralada hasta su futura extinción. Pero es tarea de todas. Analizamos algunos aspectos que pueden ayudar a acabar con Las Manadas.

Revisión del sistema judicial

Ya lo hemos hablado por aquí hasta la saciedad. La justicia en España parece como la Iglesia Católica, siempre unos cuantos pasos atrás de la sociedad. No es la cuestión de género la única asignatura pendiente, debe reformularse y actualizarse en multitud de vertientes. La percepción pública es que se trata de un estamento clasista, machista y fosilizado, y no faltan argumentos para sostenerlo. En cuanto a los jueces y su manera de emitir las sentencias, es obvio que necesitan de pedagogía en cuestiones de género e identitarias, pues la resolución de los casos parecen algunas sacadas del medievo. Un primer paso sería la feminización de las cúpulas judiciales (en España, un dato vergonzoso, 12 mujeres, 86 hombres), pero también en una nueva redacción para considerar los delitos y los conceptos, y lo más importante, en el cambio de mentalidad de los jueces y de las juezas. Pero es necesario una gran voluntad política para cambiar el actual status quo. 

Llevar al debate público las nuevas masculinidades 

Siempre estuvieron ahí, pero a raíz de los últimos escándalos y del enorme debate social que existe, parece que emergen nuevas masculinidades. Si antes, un hombre no podía llorar ni demostrar “debilidades” en público, y su hombría se medía por el grado de subordinación que otorgaba al sexo opuesto, ahora no es así, por suerte. Un hombre puede mostrarse sentimental, puede no gustarle el fútbol, odiar la violencia, vestir de mil maneras y gozar en libertad de una personalidad sin corsés ni prejuicios. Ya no tiene que demostrar su virilidad ante nadie. Este derribo de estereotipos pleistocénicos debe visibilizarse y practicarse sin pudor, para acabar con el tópico de hombre de hierro, asentimental, con ascendencia sobre la mujer.

Apoyo institucional y económico 

Sin fondos, no hay avances. Las mujeres necesitan recursos para combatir las violencias machistas, y con esto nos referimos, no solo a defenderse de los agresores, sino a concienciar e instruir a la población en cuestiones de igualdad de género. La mejor y más efectiva manera de evitar una agresión machista, es la prevención. Si nadie paga docentes, promueven campañas de concienciación ni pone los medios humanos y materiales para que la información llegue a la gente, será imposible estructurar un cambio. Los partidos con responsabilidades en los diferentes gobiernos (locales, autonómicos, nacionales, internacionales) deben ser quienes impulsen políticas ciudadanas con este fin.

Educación, educación y educación

La base de todo, íntimamente relacionada con el punto anterior. Lo dicen los expertos, no se nace machista, se crea un machista. El machismo no es innato, por más que mucha gente lo defienda. Para que un miembro de la manada actúe así necesita de una serie de condicionantes sociales que lo transforman, amparan y justifican. Desde el entorno inmediato a los mensajes subliminales que se filtra en los espacios sociales compartidos. Desde los estereotipos machistas a la hora de entender la pareja hasta el uso de las nuevas tecnologías como herramienta cómplice de acoso y derribo. Todo esto se batalla educando nuestras cotidianeidades hasta arrinconar el machismo.

Tolerancia cero. No formes partes de esos grupos

Es duro decirlo, pero lo mismo tu amigo de la infancia se ha convertido, con el tiempo, en un indeseable.  No solo perpetua patrones propios del machismo cotidiano, sino que además se convierte, por acción u omisión, en cómplices de quienes pueden ir más allá. Bromean sin escrúpulos sobre asuntos muy serios que afectan a las mujeres. Es hora de hacérselo ver de manera franca y directa, y si no atiende a razones, dejarle en minoría. Este tipo de personas tienen que ver que hay otra manera de entender el mundo, que cada vez son menos y están más solos que nunca. Es un paso difícil en determinados entornos, pero es importante llevarlo a cabo. Cuando veas a alguien denigrar a una mujer de forma gratuita, destapa sus vergüenzas.

Actuación combinada

La lacra de las violencias machistas, que provoca en España un número vergonzoso de feminicidios y cientos de delitos de carácter sexual (violaciones, acosos, agresiones), necesita de una acción combinada como respuesta. Las organizaciones, asambleas, partidos políticos, movimientos vecinales y grupos sociales deben actuar de manera asociada contra este reto, proporcionándose soporte, recursos e información. Todas para una y una para todas.

The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies