27 de mayo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



No son pocas las publicaciones que se han quejado estos días de la nueva idiosincrasia del congreso de los diputados. Qué hay mucho jaleo, dicen, muchas voces diciendo muchas cosas diferentes, manifestaciones fuera de la lógica parlamentaria, que hay poco respeto por las costumbres de la institución. Pocos han entrado a analizar por qué esto pudiera ser perjudicial para nuestra salud democrática, estableciendo un supuesto, cuanto menos, discutible. Que queremos todo tal y como estaba ahí adentro. Y no.

Después de muchos, demasiados años, asistiendo a la rígida representación del bipartidismo, donde unos abucheaban a otros y viceversa de forma un poco teatral, arrastrados por sus respectivas inercias, de buenas a primeras se multiplican los actores y vivimos un fuego cruzado, donde no se sabe de dónde puede provenir el disparo. Y esas “guerra de ideas” no tiene por qué ser mala, muy al contrario, nos enriquece. A veces, cualquier cambio nos paraliza, nos aturde, nos confunde. Hacer políticas desde la tribuna nunca puede ser malo.

El parlamento está cobrando, se quiera o no, una nueva dimensión, pasando a ser un sujeto cambiante y poliforme, con voces discordantes y una agudizada necesidad de establecer acuerdos y consensos. Nada que ver con las mayorías de antaño. Tras mucho tiempo emplazando a las nuevas formaciones y al 15M a llevar sus ideas al congreso, cuando llegan, sólo toleran remedo y estatismo. Pues no sus señorías, si se ha llegado aquí es porque el anterior estado de las cosas no se correspondía con el sentir de la calle, y la calle, no olviden, es precisamente lo que da sentido a un parlamento. Lo lógico sería abrir las puertas a nuevas costumbres y formas de entender la realidad parlamentaria. Entender, desde el respeto, que la sociedad ahora es otra. Hay quienes se han pasado la vida enclaustrados ahí adentro mientras fuera la realidad cambiaba. Y también hay quienes estaban más cómodos informando siempre de lo mismo y con los mismos actores. A ellos, habrá que hacerles entender que vivimos una nueva era. Antes lo hizo el rugir de la calle, ahora, la nueva vida parlamentaria.

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
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