13 de noviembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Os confesaré una cosa. Comencé a leer Feliz final y solo cuando terminé de hacerlo me di cuenta que el título no era Final feliz, sino Feliz Final.

Quizás porque yo quería ver un final feliz donde solo había un feliz final, quizás porque el subconciente te juega esas malas pasadas, quizás simplemente porque me he acostumbrado a leer lo que me gusta leer. 

La novelas de Isaac Rosa son un ejemplo. El autor sevillano vuelve a la carga con una novela de impacto que deconstruye -y destruye también- la pareja contemporánea. Un torpedo en la línea de flotación sobre el molde del amor para el siglo XXI. Lo hace a través de una relación epistolar en retrospectiva (le ha gustado siempre al  autor sorprender con sus estructuras narrativas), que hurga en las entrañas, ya pútridas, de una separación: sus motivos, sus sinrazones, sus vergüenzas, sus escasos hitos, sus colección de momentos entrañables.

Antonio y Ángela se separan después de algo más de una década juntos, víctimas de la infinita crueldad del tiempo y de la sociedad de la que son rehenes. Definitivamente distanciados, a dos velocidades de sentimiento y pensamiento, se reprochan lo que han ido callando, sus faltas y anhelos, ahora que ya está todo decidido .

Es Feliz Final una crítica nada disimulada de los tiempos que corren. Aquí está todo lo que nos perturba a diario, lo que nos separa, las consecuencias humanas de intentar seguirle el ritmo al capitalismo salvaje. La falta de tiempo, las prisas por vivir, las hipotecas, las casas que nunca llegan, el salto generacional, las dificultades propias de la crianza, la traición de tu propio cuerpo, los ahorros que se dilapidan o las carreras profesionales que nunca te terminan de colmar. Hay donde elegir en este juego de espejos, donde puedes ver reflejadas a muchas personas que conocemos, empezando por uno mismo.

Dicen que esta novela hace daño a la generación que va de los cuarenta a los cincuenta, pero tampoco nos deja en muy buen lugar a los que vamos de los treinta a los cuarenta, abandonados en el momento exacto donde esta pareja se empieza a descomponer.

Sea como fuere, duele pero es hermosa, es una incursión valiente, memorable, a la que vamos a aludir durante mucho tiempo en el terreno de la prosa en castellano.

 

   

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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