19 de diciembre del 2018
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Fibromialgia, condición que causa dolor en los músculos y cansancio. Las personas que sufren esta condición sienten “puntos sensibles” en el cuerpo. Estos puntos se encuentran en el cuello, hombros, espalda, cadera, brazos y piernas. Estos puntos duelen cuando se los presiona. Fibromialgia, una enfermedad desconocida, supuestamente incurable, de evolución irregular, sin criterios clínicos objetivos que permitan diagnosticarla.

Los enfermos de fibromialgia, los auténticos, están muy enojados con el SGAM (Subdirecció General d´Avaluacions Mèdiques) y con el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social); afirman que deberíamos reconocerles una incapacidad permanente absoluta para todo trabajo porque no están en condiciones de desempeñar ningún tipo de actividad laboral. Pero la fibromialgia no es solo una enfermedad, a través de esta etiqueta algunos simuladores consiguen engañar al sistema y a la propia judicatura, algunos consiguen que les paguemos, entre todos, con fondos públicos, una pensión para toda la vida. ¿Cómo lo consiguen? La mejor respuesta la podría dar el pequeño colectivo de abogados que gestiona estos casos. ¿Filtran a sus clientes? ¿Comprueban que los documentos médicos sean fiables? ¿O, por el contrario, contactan con los dos o tres especialistas de referencia para que fabriquen documentos a la carta con el objetivo de conseguir una incapacidad? Y, estos médicos, ¿qué seguimiento hacen de sus pacientes? ¿O se limitan a cobrar 300 euros por la visita y el informe? Preocupante, muy preocupante.

Por otro lado, y sin el menor consenso científico, uno de estos especialistas se atreve a graduar la fibromialgia a ojo de buen cubero: fibromialgia grado III (severa), grado IV (postración); incluso se permite afirmar públicamente que los grados de fibromialgia no tienen validez científica alguna pese a lo cual, y por temor, quizá, a ser tachados de insensibles, muchos magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya condenan al INSS al pago de una prestación vitalicia, en ocasiones superior a 2000 euros netos al mes por catorce pagas.

La pensión de incapacidad permanente por fibromialgia es calificada por algunos como la institución jurídico-médica propia de la sociedad progresista avanzada, reflejo de un Estado que protege y cuida, pero, a la hora de la verdad no es sino la enésima imperfección del sistema, un sistema que deja atrás, en muchas ocasiones, a quienes sufren enfermedades mentales severas, que carecen de lobby para defenderse. Digamos la verdad, de la fibromialgia nadie sabe nada pero, sobre todo, nadie sabe diagnosticarla objetivamente, nadie puede saber, a ciencia cierta, si se sufre o no esta enfermedad y con qué intensidad, nadie está en condiciones de afirmar científicamente la gravedad de esta patología, su repercusión funcional, su carácter definitivo, parámetros todos ellos que la Ley General de la Seguridad Social exige para lucrar una prestación de incapacidad permanente.

Ante este estado de cosas, lo razonable sería aprobar una legislación específica sobre patologías subjetivas, mecanismos de control de las mismas, derechos y obligaciones del Estado y de quienes las sufren. A falta de regulación, los listos campan a sus anchas.

 

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David Condis Almonacid. Escritor y letrado de la Seguridad Social. España no puede caer en una espiral autodestructiva. Replicar forma parte del proceso dialéctico que debe conducirnos a soluciones equitativas.

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    7 Réplicas

  1. CTeclea

    Creo que todo el conflicto y controversia asociados con la fibromialgia están relacionados con la naturaleza de la propia entidad. Comienzas el texto explicando que la fibromialgia ‘causa’ dolor y cansancio, pero ¿es esto real?

    Quizás gran parte del conflicto, y también el que planteas con las pensiones, se solucionarían si determinamos mejor esta enfermedad. ¿La fibromialgia causa dolor o el dolor causa fibromialgia?

  2. David Condis

    Estimada Replicanta:
    No soy psicólogo ni psiquiatra pero te puedo comentar que, hace un par de semanas, hablando con un juez del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, este me hizo este me hizo el comentario que tú me haces.
    En cualquier caso, lo que sí es seguro es que en Catalunya se ha convertido en un interesante negocio.
    Saludos cordiales,

    David Condis

  3. Ana

    Me parece que en España existen muchos problemas aun no reconocidos por via judicial ni por ningún otro tipo de via, y sin duda uno de ellos es que aún se siga dudando de las personas que sufrimos en nuestro dia a dia de esta enfermedad tan incapacitante, dolorosa y agotadora, tanto a nivel fisico como mental. No se, quizá lo llamativo de todo esto es que se hable de una sociedad cada vez mas progesista y comprensiva, y después nos encontremos con personas tan obtusas de mente y con una carencia de empatia tal como la que he leido en este articulo. Y no, yo, al igual que mucha gente no queremos beneficiarnos de ningún tipo de pensión dada por una incapacidad.
    Solo queremos vivir, o mejor dicho, sobrevivir de la manera mas digna en un mundo en el que hemos llegado a ser seres frustrantes para el mundo en el que vivimos, y enfermemos mentales, o según este artículo, unos aprovechados del sistema. Curioso oye, de un sistema precisamente cada vez mas enfermo de injusticia.

  4. David Condis

    Ana, permíteme una pregunta. Según tú posición, ¿qué sería lo justo? ¿qué servicios debería prestar la sanidad pública? ¿cómo se podría controlar el fraude que existe en este tipo de patología? ¿qué se supone que debemos hacer cuando ni los propios médicos están de acuerdo sobre este tipo de patologías llamadas Síndrome de Sensibilización Central? ¿Cómo tenemos que actuar cuando médicos jubilados emiten informes en nombre de hospitales para los que no trabajan usurpando funciones públicas? ¿o cuando utilizan su consulta privada para emitir informes con el sello de un hospital público? Cuál es la solución.

    David Condis

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