23 de noviembre del 2017
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Llama la atención que quienes constantemente se llenan la boca afirmando la “sacralidad” de nuestra Constitución sean los primeros en incumplirla.

Me explico, no hace falta profundizar en el texto para leer, en su artículo 2, que “se reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran…”. Sí, nacionalidades, ese concepto respecto del cual Fraga Iribarne afirmaba que “no es el momento de volver sobre el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo” (Comisión de Asuntos constitucionales, Sesión número 1,  5 mayo de 1978).

Tampoco hace falta ser un analista político de nivel internacional para poder escribir que la derecha española jamás ha aceptado este término inserto en la Constitución que dicen que hay que respetar. Al respecto, resulta obvio que aprovechando su mayoría en el Tribunal Constitucional consiguieron que éste, en la sentencia que tumbó diversos preceptos del “Estatut Catalán”, afirmara, tajante y soberbio, que la única nación es la española, “patria común e indivisible”, algo que también dice nuestra Carta Magna.

En este contexto, la convocatoria de referéndum del  1-O no es más que el enésimo incumplimiento constitucional en materia territorial y la némesis de una importante mayoría de catalanes a los que el PP quiso humillar. Rendidos a sus distintas sectas (perdón, bases), los partidos políticos españoles afrontan un fin de régimen que, esperemos, no esté a la altura de sus líderes, más preocupados por perpetuar el nepotismo administrativo y el clientelismo, que por servir a los ciudadanos españoles.

El 1-O es, también a su manera, el juego de prestidigitación política culmen de un proceso de fanatización que convierte a la “nación”, en forma absolutamente arbitraria, en el tema central de nuestra vida, al tiempo que aleja el fantasma de la corrupción de las sedes de Génova y de lo que queda de la antigua CiU. Fracaso de la inteligencia, muestra de mediocridad y abolición de la libertad. Eso y muchas otras cosas negativas es el 1-O y quienes lo han hecho posible, es decir, las élites de este mal país llamado España.

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Escritor y letrado de la Seguridad Social. Leo, reflexiono. Me disgusta el clasismo, muestra de superficialidad e ignorancia. Mi referente es la honestidad, mi fin el comportamiento ético. La Administración española es estructuralmente corrupta. Replicar es más necesario que nunca.

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    2 Réplicas

  1. T&T

    Se sorprenden los medios de la postura de las CUP… ¿Y cual va a ser si no su postura? La que han defendido desde el principio. Te pueden caer mejor o peor, pero las CUP han sido honestos casi todo el tiempo, y por eso cada vez tienen más votos, como ERC. Los más deshonestos, como el PP o PdCAT, pierden votos, como es lógico… La única duda que tengo es si esto acabará en nada a partir del 2-0, o lo que es lo mismo, elecciones autonómicas

  2. David Condis

    Lo que a mí me resulta más preocupante en este momento es la violencia que pueda ejercer el Estado contra los catalanes. Los sectores neofranquistas del PP, es decir, sus bases, aplaudirían dicha violencia. España demuestra que es un país bananero en el que impera la “testiculina”. Vamos muy mal.

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