19 de octubre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Cenas de navidad, conversaciones de bar, el taxista racista, la suegra franquista, el jefe clasista, el camarero machista, iniciar con ellos una discusión sobre el sistema bancario, el patriarcado, la regeneración política o los impuestos es como tratar de convencer a tu perro que se duche él mismo, como tratar de convencer a tu madre que deje de llamarte Rafalito.

Pero para discusiones superfluas, que duran lo que dura una cena o un viaje de taxi, las técnicas para defenderte en estos entornos son tan estúpidas como eficientes.

Lo primero es comprender que nadie saldrá victorioso, olvida quien lleva o no lleva razón, el objetivo es sacar de quicio a tu contrincante. No pierdas el tiempo en escuchar a la otra personas y en aprender de lo que otros opinan, cuando comience la discusión, métete en una barricada dialéctica y a luchar:

La principal herramienta es la denominada Técnica del embarramiento, que consiste en soltar consignas que necesitan más tiempo para responderlas que para enunciarlas, por ejemplo, si digo que algún día se acabará el agua de las nubes y no volverá a llover, harán falta más palabras para explicar que no es cierto que en soltar esa afirmación, eso hará que tu interlocutor necesite más tiempo que tú para contestarte, lo que aprovecharás para decirle que no te deja hablar y dejarás sin tiempo a tu interlocutor para soltar sus propias consignas.

Es necesario por lo tanto tener un cargamento de consignas. A continuación enumeraré una serie de normas para crear estas consignas junto con algunos ejemplos prácticos:

Sin pruebas: Las afirmaciones no deben ir avaladas por ningún dato, debes tener una colección de clichés, memes y prejuicios listos para ser usados en multitud de ocasiones. Memes como “vivimos por encima de nuestras posibilidades” no se contrarestan con datos económicos o gráficos de barras.

Ejemplos:

Estamos pagando entre todos el pufo de Bankia
Rató arruinó Caja Madrid y todavía lo estamos pagando
Si no hay dinero hay que hacer recortes
Con los sobres que se reparten en la sede del PP podemos acabar con el hambre en España

Sin cifras: No aportes en una discusión ni una sola cifra ni datos objetivos. Cuando quieras cuantificar algo di que es lo más grande nunca visto, o compáralo con otro dato, tu interlocutor no es una enciclopedia, no conoce los datos, y si encima los comparas y/o usas datos que realmente no están calculados tienes la consigna perfecta.

Ejemplos:

El PP ha robado más que ningún partido en democracia
Se gastan en coches oficiales más que en ayudas sociales
“Si sumamos el caso de los EREs y la Gürtel tenemos dinero para salvar otra vez Bankia

Tú eres el CIS: Desde el principio de la conversación tu interlocutor tiene que tener claro que tu conoces lo que piensa todo el mundo, esto se consigue principalmente añadiendo muletillas a nuestras afirmaciones:

Ejemplos:

Todo el mundo sabe que…
… como todo el mundo piensa
En la calle todos dicen que...”
La gente ya está cansada de…
Como todo el mundo dice...”
“... y eso lo dice todo el mundo menos tú

Tú eres normal, y tu interlocutor raro: Es una técnica que se apoya en la anterior, hay que dejar claro que tu interlocutor no representa a la mayoría. Ante determinadas afirmaciones hay que actuar como si te estuviese diciendo que ve fantasmas o que ha conocido a marcianos. Para conseguir este objetivo hay multitud de expresiones que nos ayudarán.

Ejemplos:

¿Quíen te ha contado eso?
¿Tú te crees todo lo que dice 13tv?
Burradas como esa solo se atreve a decirlas Pablo Casado.

Vincularlo con un partido: Para reforzar la rareza de tu interlocutor puede ser útil vincularlo a algún partido político, ya sea PP, PSOE, Cs o Podemos, hay que recordarle que no representan ni a una tercera parte de los votantes.

Ejemplos:

Si no fueras del PP/PSOE/Cs/Podemos no diríais eso
Vosotros, los del PP/PSOE/Cs/Podemos siempre decís lo mismo
Nunca ves lo malo que hace PP/PSOE/Cs/Podemos

Meter a otra persona en la discusión: Este técnica es una variación de la vinculación con un partido, pero vinculándolo a un personaje público, consiste en comparar lo que dice tu interlocutor con lo que dice un personaje público. No hace falta que sea verdad, tu interlocutor no conoce todo lo que ha dicho Zapatero, Rajoy o Pablo Iglesias y si se quiere reventar la conversación se puede apelar a Hitler o Stalin.

Ejemplos:

Eso es lo mismo que dice Pablo Iglesias
Lo que haces es repetir todo lo que dice Rajoy
Eso también lo decía Franco
Todo lo que estás diciendo se lo he escuchado antes a Zapatero

Y por último, a tus consignas llámalos argumentos, y a los argumentos de tu interlocutor llámalos consignas.

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Hacktivista

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    Una Réplica

  1. T&T

    Yo tengo un cuñado, cómo no del PP, que dice que hay que acoger a dieciocho mil refugiados por solidaridad, y que los jóvenes en España no quieren trabajar. Según él, los refugiados nos van a pagar las pensiones en el futuro, y dice que el paro juvenil no es del 50%, sino de la mitad.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

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