17 de octubre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Sevilla, año 1968. En la Plaza de España se celebra el VII Congreso Eucarístico Nacional, donde se junta lo más casposo y rancio del alto clero con los grandes pilotos del régimen franquista. A escasos metros de la majestuosa obra de la arquitectura, se dan cita en el Parque de María Luisa un grupo de jóvenes con pelos largos y ropa
demasiado estrafalaria. Entre porros y acordes de guitarra se está gestando el movimiento hippie en Andalucía, en la ciudad que huele a incienso prácticamente los 365 días del año.

Creo que si a la mayoría de las personas les preguntan qué saben del rock andaluz, lo primero que contestan es “Triana”. Lógico, Triana fue el mayor exponente del rock andaluz. Pero la historia comienza unos 7 años antes de que publiquen su primer y espectacular álbum El Patio. Y es de justicia que se conozca. Al César lo que es del César.
En 1968, con el franquismo todavía asentado y generando un gran consenso, de las bases estadounidenses de Rota, y en menor medida, Morón, comienzan a llegar discos recién estrenados en Estados Unidos. Jimi Hendrix, The Doors o Cream. Se acababa la época de esos Beatles que todo padre quería de novio de su hija y comenzaba otra totalmente nueva que inauguraba el revolucionario álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, todo aderezado con marihuana y el psicodélico LSD que empezaba a circular por los estudios musicales de los grupos del momento. Las bases militares actuaban como la Sala de los Menesteres de la serie de novelas Harry Potter, donde se podían colar cosas dentro del castillo de Hogwarts sin pasar controles. Así, evadiendo cualquier tipo de censura, se introducían en Andalucía los discos prohibidos de la época por las pequeñas grietas del régimen franquista, que llegaban hasta el sevillano barrio de Santa Clara, antigua residencia de militares, ex-militares y personal de las bases estadounidenses.

El nuevo movimiento contracultural se juntaba en el Club Don Gonzalo, en el barrio de Los Remedios, un club musical que regentaba Gonzalo García-Pelayo, productor musical y uno de los padres del rock andaluz. Se comenta que en este bar paraba incluso Manuel Chaves y Felipe González.

Allí empezaron a hacer sus primeros pinitos Gong y Smash. El primero publicó dos singles, A Leadbelly (Keep Your Hands off Her) / There’s a Man Going Round y El botellón / That’s Right. En Keep Your Hands off Her se comienza y se intercala con tangos, en los que llegan a cantar “los negros y los gitanos los hizo Dios como hermanos”, haciendo alusión entre el mestizaje del rock y del flamenco. En la sección central de la canción blues There’s a Man Going Round se animan con unas bulerías. Gong no llega a ser una fusión de rock y flamenco, sino una yuxtaposición de diferentes músicas que chocan entre ellas.

Una vez que Gonzalo García-Pelayo rompe como productor de Gong, contacta con varios músicos para formar Smash. En 1970, publican su primer álbum, Glorieta de los Lotos, y al año siguiente, We Come To Smash This Time.

Estos discos no tienen nada de flamenco, son una interesante mezcla de rock progresivo, blues y rock psicodélico. A finales de 1971, García-Pelayo ofrece al cantaor flamenco Manuel Molina participar en Smash, y este acepta a cambio de que lo saque de la mili. Aunque la familia gitana de Manuel Molina no ve con buenos ojos su estrambótica incursión musical, su llegada revoluciona la música de Smash. Se trasladan a la provincia de Barcelona para componer nuevas canciones que fusionan flamenco y rock como Tangos de Ketama, Ni recuerdo ni olvido, Alameda’s blues o el gran éxito comercial El garrotín, que supondría el comienzo del fin del grupo.

En 1972, Julio Matito, bajista y líder de Smash, abandona el grupo para dedicarse a la política, concretamente en el PSOE, pero a finales de los 70 se siente decepcionado por la política y decide realizar un viaje en barco durante 6 meses. Al regresar, contacta con los antiguos componentes del grupo para volver a tocar, y llegan a hacer aparición en 1979 en el programa de televisión Musical Express, con la baja del músico danés Henrik y con la incorporación de Lole, compañera sentimental y musical de Manuel Molina. Al día siguiente de la grabación de la actuación, el trágico final que suele sobrevolar sobre los artistas musicales vuelve a hacer acto de presencia y Julio Matito fallece en un accidente de coche, por lo que Smash da por acabada su carrera musical.

Smash hizo historia y convirtió a Sevilla en la capital musical española, cosa que no hizo la cosmopolita Barcelona ni muchísimo menos Madrid. Durante la década de los 70 surgieron distintos grupos de rock andaluz que colocaron a Andalucía en el mapa gracias a la semilla que plantó Smash, cuyos componentes eran increpados cuando transitaban por Sevilla debido a la apariencia que portaban. Si algo saco en claro de esta historia es que fueron unos revolucionarios en lo suyo y que los que en un principio son tomados por locos, acaban haciendo historia.

 

Archivo sobre Smash en Rock Efe Eme.
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Salvador Moreno

Estudiante de Ingeniería Electrónica en la UCA. Secretario de comunicación en Podemos Jerez, militante de Anticapitalistas y activista en Marea Joven Jerez.
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    2 Réplicas

  1. Luisa María Vázquez Velez

    Gracias!!! Me declaro, por supuesto, fan absoluta de Triana!! Tenía todos los “cassetes” (Jajajajajajaja) y los oía constantemente!! Me encanta esta incursión a los orígenes!! Y me asombra comprobar que la leyenda negra de la muerte acompañó a estos grupos desde el principio!!

  2. Rogerfil

    Wenihimo el artículo, primo. Corto, conciso y crítico, y a la vez me ha echo caer en la cuenta de estas muertes tan “casuales” que parecen frenar cualquier movimiento cultural llamado a sustituir la cochambre reinante en el momento. Para nada me hace sospechar en la existencia de una mano negra continuista del franquismo anquilosada en cualquier estamento democrático. Porque el régimen acabó en el setenta y tantos ¿no?

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