21 de agosto del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Convengamos que a Guardiola se le tenía ganas, y mucha. La mayoría de periódicos deportivos de Madrid no le perdonan dos cosas, a) su rosario de éxitos como entrenador del F.C Barcelona, y b) su  indisimulado independentismo. Sus formas nunca han gustado, quizás porque simbolizaba todo lo que ansiaban conseguir sus adversarios. Sea como fuere, cabe destacarlo porque entenderán que en este país incapaz de diferenciar deporte y política, las reacciones ante el discurso de Guardiola vienen marcadas por el precedente deportivo y su generación de filias y fobias. Nada de lo que rodea al discurso de Guardiola es puramente político.

Que se le juzgue con dureza entre aficionados es lógico, pero sorprende ver cómo ante un discurso totalmente alineado con el independentismo oficial por parte de una personalidad del mundo del deporte, la reacción general de los políticos y medios nacionales sea apedrear su figura y no poner la diana en los responsables del momento político actual. A Guardiola le han recordado la validez de España como democracia, se le ha tachado de demagogo, lo han comparado con Nadal (el mismo que se pronunció durante la crisis en similares términos que Rajoy), se le ha echado en cara que jugara con la selección española, que lo hiciera en un equipo Qatarí, que cobrara primas procedentes del estado español y un sinfín de razones que ahondan en su supuesta incongruencia política. Y Guardiola no es más que un ciudadano más con el derecho a expresarse, influyente sí, pero sólo un ciudadano.

Y ojo, porque pese a sus contradicciones, su discurso tiene muchos aspectos que atender. Sí hubo una conjura policial contra las fuerzas políticas catalanas. Sí hubo una persecución jurídica. Incluso en la principal reivindicación de Guardiola, estamos muy de acuerdo: La única salida para la actual situación es votar. Un referéndum distinto a éste -negado por el estado central y manipulado por Puigdemont y sus socios de gobierno-, con una campaña real y con los mismos medios para el “no a un estado independiente”, con la implicación de todos los actores políticos y vinculante para cada una de las partes, un referéndum justo y real.

En el contexto actual, el uso y abuso de la figura de Guardiola (que dicho sea de paso, se presta con devoción a la causa) como referente mediático del procés, desvela la escasa altura política e intelectual de sus precursores, capaces de parapetarse tras el entrenador de fútbol e incapaces de encontrar una solución consensuada al conflicto (Puigdemont ni siquiera quiere visitar el parlamento español). Obcecados en el choque de trenes, enrocados en una posición que fractura a la sociedad catalana, usan a la figura de Guardiola como un saco de boxeo que entregan a sus enemigos y les salva de magulladuras. Por otro lado, el gobierno central, necesitado de una discusión que resuene en los medios por encima de la corrupción a la que acostumbra al país, recibe el discurso de Guardiola con tremendo entusiasmo. Poco han tardado Albiol y Casado en lanzarse en tromba contra Guardiola, como aquellos hooligans que tiran las sillas hacia arriba en los bares sin saber dónde caen y qué daño generan. Entre unos y otros, ni un gesto hacia Cataluña en demasiados años –ni estatut ni federalismo ni financiación– , ni un proyecto nuevo de país con un mínimo de hondura más allá de promesas propias de precampaña. La casa por barrer y los que limpian, con las botas llenas de fango.

 

La fotografía es de Efe.
The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , ,

    2 Réplicas

  1. t&t

    Guardiola no es ningún héroe, ni él, ni Nadal, ni Más, ni el PP catalán. Guardiola tiene a media familia enchufada gracias a la Generalitat, con sueldos totalmente injustificados. Los catalanes tienen derecho a decidir sobre su futuro, por supuesto, pero Guardiola no es un compañero de viaje confiable… Esto del “prucés” es una gran cortina de humo para no hablar del gran problema de España, el paro, la precariedad laboral y el recorte de los derechos de los trabajadores

  2. La Réplica

    Los subscribimos. Es todo una gran cortina de humo. Guardiola está lleno de contradicciones, es cierto. ¿Pero no debería ser él un contradictorio más? Sin peso político. Al fin y al cabo, es un futbolista-entrenador. Los responsables de la deriva son los políticos.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies