23 de marzo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Recuerdo cuando tenía 13 años que observé en junio como a mis amigos de instituto sus padres les hacían regalos “por las buenas notas sacadas”. A algunos incluso les regalaban algo por haber pasado de curso pese a llevar dos suspensas para septiembre. Durante el curso, a muchos les hacían “obsequios” por sacar una buena nota en un examen cualquiera. Llegué a mi casa y le pregunté a mi madre, tras mis 6 sobresalientes y me paso a 2º de la ESO con excelencia, que dónde estaba lo mío. Llevaba toda mi vida sacando notables, sobresalientes y matrículas y nunca obtenía ningún premio. La respuesta de mi madre fue clara: “Porque los estudios son tu obligación, no tu trabajo”. Ahí acabó todo. Era una responsabilidad, sin más, pero tampoco menos. Como hacer los deberes, estudiar, aprobar, intentarlo, fracasar, triunfar era algo que me pertenecía. Está claro que mis padres estaban para ayudarme en la medida de lo posible, en estar ahí al tanto, pero el camino lo había empezado a emprender yo solo y tenía que acabar yo solo.

Hete aquí que estamos con la huelga de los deberes. Una madre en la página charge.org puso una propuesta de “racionalizar los deberes” porque a su hija de 5º de primaria le enviaban muchas tareas, según ella. Y allí que fueron cientos de madres y padres a decir que está claro, que estamos imponiendo a los niños unas responsabilidades sobre sus espaldas que van a acabar por meterse en la droga. O peor aún, leyendo El País. Todo ello viene en realidad de un anuncio de IKEA donde familias perfectas, maravillosas y únicas compartían deberes y cena y nos hacía ver a todos, simples mortales, que en verdad lo de mandar deberes es una cosa que hacemos los maestros y profesores porque somos unos estatistas que queremos imponer nuestra dictadura intelectual sobre las mentes inquietas y librepensadores de los niños de 12 años. O algo así.

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Yo me prometí que no iba a hacer ningún comentario al respecto. Ni en twitter ni nada. Leí a un profesor en la red social del pajarito una frase maravillosa: “No discuto de educación con gente que no sean educadores profesionales”. Su autor es Elías Gómez. Me sentí totalmente reflejado. Pero mira por donde que suelo ser una persona que no cumple ni su propia palabra consigo mismo. Tras contestar al periodista del diario “La Marea”, Antonio Maestre, sobre este asunto, recibí a cientos de cuñados de barra de bar en Twitter y no pude más que escribir un rollo impresionante, que más que un hilo era una bovina como me dijo alguien. No pude evitarlo. Se ha hecho más o menos viral y mi amigo Alejandro, al que conozco desde hace años, me pidió que pusiera todo ello en un documento escrito. Así era más fácil de divulgar. Me dije otra vez que a mí mismo que no lo haría, porque tampoco quiero pasarme toda la semana bloqueando a cuñados “expertos” en educación que no han pisado un aula pública en su vida. Precisamente porque me prometí que no haría nada, aquí estoy presentándome ante ustedes y escribiendo lo que no iba a escribir.

El hilo-libro lo pueden ustedes consultar a partir de aquí:  Tampoco me quiero extender mucho ni aburrir con datos y cuestionarios infortunados. Pero sí me gustaría citar algunas cosas.

Los deberes son una manera de “obligar” al alumnado a organizarse, planificar, ver dónde están sus fallos y cuáles sus aciertos. Son una herramienta de educación imprescindible para ayudar al estudiante a ver qué límites tiene y superarlos. Además, lo que hay detrás de la huelga no es otra cosa que una nueva oportunidad para desprestigiar al profesorado. El sector de la educación en España cada vez está peor y uno de los motivos es la escasa autoridad que tiene el maestro y profesor sobre padres y alumnos. Conocerán ustedes la famosa viñeta en la que en 1960 unos padres echan la bronca a su hijo por unas malas notas delante del profesor y ahora en el siglo XXI los padres echan pestes sobre la maestra por los suspensos mientras el niño sonría plácidamente.

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Decir que los deberes perturban o chocan contra sus intereses es no saber qué hay detrás ni por qué se hacen. ¿Se imaginan ustedes en 5º de Filología inglesa una madre diciendo a un catedrático que traducir Romeo y Julieta le parece excesivo? ¿Creen ustedes que van a llegar a ser autosuficientes unos niños a los que hemos quitado toda responsabilidad? Porque los deberes son eso, responsabilidad. No es un trabajo, ni tampoco es un derecho. Es una obligación que deben hacer los niños y niñas para poder madurar y avanzar en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Una madre en Twitter me dijo: “Es que con tantas actividades extraescolares, los niños no tienen tiempo para otra cosa”. No sé, a lo mejor el problema no son los deberes, sino las 35.000 actividades que les ponemos a los niños por las tardes y que los tienen ocupado de 3 a 10 de la noche de lunes  a domingo. Quizá ahí está problema. Pero son locuras mías supongo. Puede que resulte que intentamos que nuestros hijos cumplan por nosotros los sueños frustrados que no fuimos capaces de alcanzar cuando éramos más pequeños. Ahí está la cuestión. A mí me parece bien que los niños aprendan idiomas, toquen instrumentos, hagan deporte. Todo eso es sano, bueno y ayuda a su proceso cognitivo y a los estudios básicos del colegio y el instituto. Empero, deben ser un complemento, nunca una sustitución de las tareas del centro.

No hace falta que una niña con 14 años sepa hablar 7 idiomas y toque el piano como Mozart. No. Lo siento, no es necesario. Puede perfectamente tener 10 horas a la semana de actividades extraescolares, hacer sus tareas, estudiar, jugar en la calle, ver la televisión y, sorprendentemente, incluso pueden tener tiempo para tener una charla familiar con los progenitores sobre temas importantes o intranscendentes. Todo ello sin repercutir en que mañana pueda hacer un doctorado, ser albañil, cumplir sus sueños o estar jugando 7 horas con los amigos a la play con 30 años. No pasa nada. Lo importante es la felicidad de los niños, pero siempre que conozcan sus responsabilidades y obligaciones. Dentro nada vamos a ver a padres pagando dinero a sus hijos por hacer una ecuación de segundo grado o por encontrar el complemento directo a esta frase que he escrito.

¿Qué es excesivo que un niño de 8 años se pasa 7 horas haciendo deberes? Pues claro. Pero es que los niños de 8 años no se pasan 7 horas haciendo deberes. Y si su hijo lo hace es que tiene problemas de aprendizaje, o si lo hacen con 12 años, es que tiene problemas derivados de etapas educativas anteriores. ¿Son necesarios los deberes en Bachillerato? Necesarios no, imprescindibles. ¿Pretenden que los profesores logremos hacer que un niño sepa hacer un comentario histórico, lingüístico o filosófico en las tres horas a la semana que tenemos además de dar la teoría? ¿Alguien cree posible dar en horario escolar un comentario bien hecho de Miguel Ángel en el Renacimiento sin trabajarlo fuera del aula?

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En el hilo de Twitter que les pongo antes explico mi ejemplo como profesor de Historia. Yo en la ESO hago trabajos grupales y de exposición oral. No mando trabajo diario salvo el relacionado con las técnicas de trabajo (esquemas, resúmenes, estudio). Tampoco mando nunca trabajo para los fines de semana. Es mi línea roja si quieren ustedes llamarlo así a lo político medio español. Pero, ¿estoy a favor de que un profesor de Matemáticas mande 15 ejercicios? Pues claro. ¿O cómo se aprenden las matemáticas, estudiando de memoria todos los resultados posibles de una ecuación lineal? ¿A favor de mandar en Lengua leer? ¡Faltaría más! “Los niños de hoy día leen mal y escriben peor en castellano”. Pues nada, les mandamos lecturas interesantes y hacer diarios para ejercitar la expresión escrita. “No, no, que eso va contra la conciliación familiar y les está saturando de trabajo, a los pobres”. Expresiones del “experto” medio en Twitter “basado en datos”.

Porque ya saben ustedes que hoy todo está “basado en datos”. Si usted dice algo debe estar basado en datos múltiples, que no sirven de nada aunque quedan bien en una conferencia de expertillos medios del mundo laboral. Estamos inundados de “expertos” en “datos fiables” que después no aciertan ni una con las encuestas y creían que la crisis económica de 2007 era “un bache pasajero”. Por eso yo cuento la anécdota de mi instituto “basado en datos” sobre qué es importante para mejorar la educación. Yo estuve en un instituto donde 4 años antes de entrar se vendía drogas por los pasillos. Era lo más punk que había. Después llegó la LOGSE (‘Spoiler’, no, no es peor la educación ahora que antes; de hecho ahora hay menos abandono escolar y más titulados medios gracias a esta ley, de nada según el informe PISA), mi generación fue la primera que vivió el tránsito del famoso BUP y COU a la ESO. Mis instituto se transformó y mejoró bastante los 6 años que estuve. Por los designios de la vida, 14 años después estuve otra vez en esas aulas pero en el otro lado de la barrera, como profesor. Allí seguían los mismos profesores, los malos y los buenos, los que aún recordaba y a los que preferí olvidar (otro día, si quieren, hablamos del nivel del profesorado y los “quemados” en la profesión). Estaba como directora la profesora por la que me hice profesor de Historia. Admito que me emocioné, para qué engañarnos.

El tiempo que estuve me intrigué por saber algo: si había seguido mejorando el nivel del alumnado. Efectivamente, así fue. Los alumnos de ahora en mi instituto tenían un porcentaje de conocimientos mayor que en mi época y en Selectividad los resultados eran un 60% mejores. ¡Un 60%! Todo ello con los mismos profesores (repito, los buenos y los malos, los interesantes y los “quemados”), la misma ley educativa, el mismo barrio, ambiente, sistema, todo igual.

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¿Qué cambió entonces? Porque la metodología seguía siendo la misma que hace 10, 15, 20 y 40 años. Muy sencillo: el nivel económico y cultural de los padres de esos alumnos. Se había pasado de ser un colegio con altos índices de pobreza y bajo estatus cultural a ser un centro bilingüe de familias de clase media. Ahí está la clave señoras y señores, el dinero. El nivel adquisitivo, que lleva ligado el nivel de estudios y cultural e influye en el desarrollo del aprendizaje del alumnado. Tan fácil y tan sencillo. Ni Pacto Educativo (otro día, también, si lo desean hablamos de esto) ni tonterías.

Por supuesto hay otros factores como explico en el hilo de Twitter. En concreto, tres factores complementarios e importantes: ratio del alumnado por clase, educación pública e inversión del presupuesto. No quiero extenderme más para no aburrirles, pero comentar solo estas tres cuestiones con algunos matices.

En primer lugar no es lo mismo dar clase a 11 alumnos que a 40. ¿Obviedad, verdad? Pues se lo dicen ustedes al ex ministro Wert o a nuestros políticos porque dicen que no influye. Habrán ustedes escuchado una palabra mágica de los cuñados cuando se trata de Educación: Finlandia. Si ustedes son españoles respetables, es decir, que hablan de todo sin tener ni idea de nada, cuando les toque hablar de educación deben usar cada dos frases la palabra “Finlandia”, sino sospecharán de ustedes. Pues bien, en el país escandinavo hay 11 alumnos por aula, aquí en sitios como en Madrid hay clases con 38 niños. Un ejemplo de cómo influye se lo expliqué al periodista Corazón Rural. Este me comentó que los suecos salían aprendiendo a tocar al menos un instrumento del colegio. Investigué y observé el asunto.

Imaginen que tienen en el aula de música 11 instrumentos. En Suecia y en España. Solo que los primeros son 11 en el aula y en España 40. ¿Cuándo cogerá la guitarra el español? Pues si para junio ha podido tocar tres acordes a lo Paco de Lucía ya puede darse con un canto en los dientes. Mientras, el sueco habrá practicado con 4 instrumentos distintos 3 horas a la semana durante 9 meses y 6 años. Ahí está la clave. Así con cualquier asignatura. Hagan sus cuentan y ya saben por qué su hijo no tiene futuro en un mundo globalizado como el actual, porque en realidad la competencia la tienen consigo mismos.

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Otra cuestión es la Educación Pública y lo que está pasando con la concertada. El chiringuito de la concertada es lo más elitista, racista y clasista que existe. Es producto de una endogamia donde los alumnos no son mejores, solo que allí tienen un ambiente sin pobres, inmigrantes y demás particulares atrincherados con colegios-guetos públicos, obviamente. Cuando ustedes escuchen a un padre de la concertada hablar de “Libertad de educación” lo que escuchan es “no quiero que mi hijo vaya a una clase al lado de un pobre, un gitano, un rumano, un moro y un sudaca. Esa es la “libertad de educación”. Ustedes dirán, “oiga, estamos en democracia, tenemos derecho a ser racistas”. Pues tiene usted razón. Es lo bueno de la democracia. Que ustedes tienen derecho a ser unos elitistas racistas. Pero eso sí, lo hacen con su dinero, no con el de todos, incluido el de esos pobres e inmigrantes a los que ustedes mandan lejos.

Un ejemplo de ello es el colegio del Pilar en Madrid. Lo habrán visto en el programa ‘Salvados’. Un colegio del que han salido ministros, directores de periódicos y muchas personalidades que después se han llevado los impuestos a Panamá por el bien de España. Pues bien, este colegio es concertado. Pagado por todos. Por usted, que manda a su hijo a uno público del extrarradio de una gran ciudad y tiene que ver cómo no tiene recursos para ayudarlo más porque…¡sorpresa, no hay dinero debido al fraude fiscal de los que han ido a colegios subvencionados elitistas! Qué cosas tienen los liberales y “derecho a elegir la educación de mis hijos”, ¿verdad? Bienvenidos a España.

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Pues resulta que en la palabra mágica del cuñado sobre Educación (recuerden: Finlandia) la educación pública es del 97% y no existe la concertada. Resulta que los países con mejores niveles educativos (Holanda, Suecia, por citar otros distintos) tienen una educación pública superior al 90%. Pero, ya saben, será casualidad. No me sean ustedes tiquismiquis aportando lógica y sabiduría al debate. Que se empieza pidiendo una educación pública de calidad para sus hijos y se acaba teniendo los McDonalds sin pan de rodaja como en Venezuela. Que todo no se puede tener.

El último apunte es sobre la inversión en educación. “Un momento, un momento. ¿No me irá usted a decir que hay que invertir aún más en Educación pese a que los psicópatas, digo, los dioses de Bruselas nos han pedido unos recortes de 5000 millones extra, verdad? Ya estáis los estatistas copiando a Cuba”. Tranquilidad en las masas. Usted puede ahorrarse el billete de avión a Cuba, porque en nuestra palabra mágica cuñada del día tiene la respuesta. En Finlandia la inversión en educación representa una de las mayores partidas del presupuesto y dobla, y casi triplica, al del español. Eso sin contar que el nivel adquisitivo de las familias es mucho más alto en los países con mejor educación, o en zonas de España con mejores niveles como el ejemplo que he puesto antes. Solo tienen que ver los datos de Euskadi, Asturias, Cataluña y compararlos con Andalucía, Murcia y Extremadura. Pero será otra casualidad, claro. Ya se sabe, el mundo español está repleto de casualidades que explican todo como la navaja de Ockham pero no son más que movimientos populistas financiados por Corea del Norte.

Espero no haberles aburrido si han sobrevivido hasta aquí. Es lo que tiene ser periodista y profesor de Historia, que la combinación es peligrosa. Otro día, si lo desean, hablamos con mayor profundidad de los tres últimos puntos, ejemplificamos mejor y de paso hablamos sobre el bilingüismo basura que han implantado en España comunidades como Madrid, Andalucía y demás destruyendo el castellano. Resulta curioso que el ‘tontolingüismo’ lo hayan implantado unos partidos (todos los modelos son copiados del que hizo Esperanza Aguirre hace 7 años en Madrid) que se afanan después en defender a muerte el castellano en Cataluña. Porque según los últimos estudios ahora los niños catalanes tienen mejor expresión en castellano que los madrileños y andaluces “bilingües”. Al final no aprenden ni inglés ni castellano y han destruido asignaturas como Biología e Historia. Pero es otra casualidad. O algo así.

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Luis Fernández Gago

Profesor en la educación pública madrileña y periodista, actualmente en la agencia Colpisa. Amante de los libros y de viajar.

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    7 Réplicas

  1. peter

    Estando de acuerdo en muchos aspectos, el problema es que todo acaba traspirando algo de ideología y de poner como eje al dinero. No tiene en cuenta que hay regiones que están a un nivel muy alto, entre ellos Madrid, a la que no mira claro pues dedica poco presupuesto, pero también Castilla-León con menores niveles de renta pero con una tradición cultural mayor. Baleares tiene mayores nivel económico y resultados mucho peores. La cosa huele por aquí a simplismo. Finlandia se está viniendo abajo en Pisa.
    No sé, cuando empecé a leerlo coincidía en casi todo, fundamentalmente en el hecho de que la clave son los alumnos y su contexto socio-económico y cultural, pero la cosa luego deriva en protesta poco estudiada estando todos de acuerdo en que debe haber un mínimo de inversión pero sabiendo que éste no es el factor determinante.

  2. Mariluz

    En las Olimpiadas de Matemáticas Mundiales, encabezadas por países asiáticos, Finlandia queda detras de países europeos como Portugal y Grecia
    Promovido por la OCDE, en sus estudios del grado de desarrollo de los distintos países miembros, incluye el Programa Internacional de Evaluación de Alumnos ( PISA) con fines muy distintos a comparar distintos sistemas educativos

  3. Beatriz Alonso

    Sinceramente, me ha encantado. Es prácticamente todo lo que pienso y aunque lamento no trabajar en la enseñanza para poder dar una opinión mas cercana u objetiva, mi madre es maestra y lo he vivido en casa y yo hasta hace no muchos años he sido alumna de colegio.Lo de los padres sabelotodo es algo que me tiene desconcertada, y diré que no solo ocurre en la profesión de maestro, una amiga mía que ya puede decir que es medico, se enfrenta cada día al saber innato de esos padres sobre enfermedades de sus hijos; este problema surge del fácil acceso a la información, pero el problema viene no de tener mucha información, sino de tener un filtro para entender y saber escoger.
    Otros de los aspectos, son el tema de los deberes y las extra escolares, yo tuve ambas y tuve tiempo para todo, había épocas mas relajadas y otras de mayor estrés, pero nunca sentí en casa la necesidad de que mis padres se levantaran en contra del colegio para que yo respirase mas tranquila; sabia que era mi deber y mi responsabilidad, y hacia mis deberes porque siempre fui muy responsable y quería aprobar y aprender, los veía útiles y lo sigo viendo así, pero la queja surge de que el padre se me inmiscuido en las tareas de los hijos y eso supone que al salir del trabajo tienen mas trabajo y no estan dispuesto, as que culpan al profesorado y los deberes, alegando que en Finlandia no los hacen, pero no analizan que es lo que ellos estan haciendo mal, para mi en esta sociedad falta autocrítica.
    Otro problema es que ahora hacen 10000 extra escolares porque tienen que saber 5 idiomas, tocar un instrumento, ser un buen deportista…Pues no, el deporte es salud y debe ser algo con lo que despejar cuerpo y mente, los idiomas son útiles, pero algunos apenas manejan bien su lengua y arrastran de base fallos que se nota en su aprendizaje frente a otras lenguas, y los cogen manía y al final es mejor centrarse en uno o dos y manejarlos, que muchos y poco resultado, y en cuanto a tocar un instrumento esta bien y requiere horas de práctica y solfeo, pero seamos francos hay que saber cortar, pues la mayoría dejarán de lado el piano, la guitarra o lo que sea, ya que centrarán sus esfuerzos en sus estudios hacia el trabajo que desean. Las extra escolares deberían ser como dice la palabra, un extra algo puntual que aporte desconexión de las clases y aprendizaje de otras cosas, pero no otro “colegio”.
    Voy a terminar aquí, pues el tema da para mucho que escribir y considero que en su post, esta todo mas que hablado y aclarado. Gracias

  4. Mari Carmen

    No puedo replicar. Estoy de acuerdo con casi todo lo que he leído. Que ahora los deberes matan a los niños. Y pedirles que se esfuercen también es malo. Que ahora es mejor que un niño no sepa ni hacer su propia cama, no sea que se haga daño en la espalda con el esfuerzo. Que desde el principio de curso las madres (sobretodo) nos ponemos histéricas si “nos toca” un profesor con unos pantalones que no son de nuestro agrado. Señor! Que se convoca una huelga para que los niños hagan cada día menos!! Porque lo que realmente importa son las notas en cada trimestre, no los conocimientos que se han adquirido en clase. No. No me gusta cómo criamos a nuestros hijos. Eso que dices, la obligación de los estudios. Curiosamente mi hijo me pide dinero por sacar buenas notas porque tiene amigos que reciben cuando la nota es un nueve o un diez. Mi respuesta es la misma que te dio tu madre a ti. Y que poco me importa una calificación si yo no veo un esfuerzo detrás. Yo también creo que la enseñanza es mejor ahora que antes, lo que pongo en duda (y no tanto), es la forma de criar, de educar, de darlo todo mascadito porque claro, es tu hijo, y… qué no harías tú por un hijo? Mi madre jamás me ayudó con los deberes (no hubiera podido aunque hubiese querido), que mala madre, verdad? En fin, sumado al problema que existe en la política española con todos los recortes en educación y todo lo que ya sabemos, creo que cada uno debería de ser responsable de lo que sí podemos hacer. Tienen deberes? Que los hagan! Les mandan callar en clase? Joder, que se callen! No soy profesora, sólo soy madre, pero veo el agradecimiento en los ojos de los profesores de mis hijos cuando en la primera tutoría les digo: soy una madre chapada a la antigua, si mi hijo hace algo mal, quiero saberlo para poder actuar en consecuencia. No voy a pensar que le tienes manía por castigarle o suspenderle. Perdonad, pero es que yo alucino.
    No se mueren por esforzarse. No los hagamos unos inútiles para la vida que les va a tocar vivir. Porque no creo que lo que les viene vaya a ser fácil.

  5. Malula

    Yo me pregunto: Se quejaba los padres por las tareas o por qué no tienen tiempo en sus apretadas agendas de estar con sus hijos. Qué por Agendas se entiende: Estoy haciendo un curso o un máster, estoy en el Gimnasio, voy a pádel, quedó los viernes con mis amigos, vamos al club los jueves, tengo pelu, y un largo etc de lo que quieren hacer que no hicieron antes de tener a sus hijos y echan de menos .

  6. Miguel Martínez

    Impresionante análisis donde se comienza negando la capacidad de debate a quienes no sean educadores profesionales, se manipula la realidad sobre los orígenes de la huelga (lo de ikea o la absurda crítica a Eva Bailén), se trufa de corporativismo acusando a la huelga de tener por objetivo el desprestigio del profesorado y se desprestigia a las familias exagerando el tema de las actividades extraescolares. Sobra, en mi opinión trazo grueso. Se ve que el autor no conoce de primera mano la cantidad de deberes que los niños pequeños tienen que hacer y no, desde luego, porque tengan problemas de aprendizaje o problemas arrastrados. De modo que la afirmación de que los deberes son imprescindibles realmentes es según y cómo. No en historia y si en matemáticas. Si en Bachillerato. 15 ejercicios. Sensacional. Sin dar razones y sin valorar si es mejor 15 que 3 y qué se hace en clase y que se hace con los deberes en clase y si realmente sirven. O si al final tiene que venir ese cuñado al que tanto critica a lo largo del post (o esos padres a los que desprecia para el debate) a ayudar al estudiante a hacer los deberes y explicar lo que en clase no se ha explicado.
    El resto (la parte de los argumentos demagógicos que buscan el aplauso fácil: ratio, concertada e inversión) no la analizare en detalle más que para señalar que el trazo grueso y las tergiversaciones continúan (como que en las clases de Finlandia hay 11 alumnos).

  7. Enrique Alvarez

    Me gustaría saber que últimos estudios que cita, dicen que los niños catalanes tienen mejor expresión en castellano que los niños madrileños o andaluces, porque dando dos o tres horas semanales de lengua española en esa Comunidad Autónoma, creo que es metafísicamente imposible eso.

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