24 de junio del 2017
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No nos engañemos, en España un titiritero ha sido siempre lo que ha sido: carne de cadalso. En este terruñal de fijosdalgos supersticiosos y atávicos, el titiritero, el hereje, la bruja, el morisco, el judaizante o el gitano rivalizaron siempre en los autos de fe con gentes de la farándula y otros sospechosos potenciales de delitos contra la moral, la religión y la propiedad privada: cómicos, saltimbanquis, equilibristas, faranduleros, comediantes, volatineros… siempre bailando en la maroma, haciendo pantomimas, canturreando con juglares…

Menos mal que durante siglos hemos mantenido viva la sana tradición de vigilarlos estrechamente y de legislar contra ellos, incluso en tiempos de extrema libertad y tolerancia como los actuales. Qué sería de España si los trovadores, los escritores, los titiriteros y toda esa gentuza envenenada por la libertad, los libros y las universidades, anduviera a sus anchas por el solar ibérico pregonando cada uno su verdad o interpretando a su modo el Misterio de la Santísima Trinidad. O frecuentando prostíbulos, fornicando en lupanares, regodeándose con Satanás en mancebías y casas de lenocinio, entregados al pecado de la carne como animales descreídos que son.

A pesar de ser todos rojos insumisos, la Inquisición ha perseguido siempre a los titiriteros con sadismo y justicia especiales, porque los titiriteros poseen el don de hacer hablar a los muñecos, cartón y tela, materia inerte cobrando vida, magia, pecado, brujería 3.0, siempre divirtiendo al populacho, distrayendo al pueblo de sus oraciones, satirizando el orden establecido… Remedio: Inquisición y censura. En pleno s. XIX los titiriteros debían tener licencia del corregidor y presentar sus manuscritos a la Inquisición -más o menos como ahora al ayuntamiento-, y de ahí los versos pasaban a manos del vicario general para su aprobación o censura.

Con estos antecedentes, ¿quién puede fiarse todavía hoy de un titiritero? Son gente peligrosísima, seguramente financiada por Irán y perteneciente a esa organización terrorista con nombre de pila alcalina conocida como Alka-ETA. Desde anoche hay dos de sus miembros hospedados en las reales cárceles. El terruñal entero está en alerta ante la amenaza de esta organización. Alka-ETA. Quién lo iba a decir. A saber qué reivindican o si tienen licencia para robar y extorsionar como otras organizaciones decentes y legales del país. Ya leeremos en los cartelitos de Eduardo Inda quién pertenece al entorno de Alka-ETA y quién financia al grupo. De momento, sabemos que son titiriteros, ahí es nada, titiriteros, gentuza insuflada por Satanás, capaz de hechizar un trozo de trapo con forma humana y hacerlo pensar, hablar y moverse como si tuviera vida propia. ¡Brujería! ¡Santiago y cierra, España! ¡Inquisición! ¡Inquisición!

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Jose Antonio Illanes

José Antonio Illanes es escritor. Trabaja en la multinacional Red Bee Media como subtitulador para sordos y audiodescriptor para ciegos. Acumula multitud de premios en el campo de la narrativa: Gustavo Adolfo Bécquer, Alberto Lista, Malela Ramos, Ciudad de San Sebastián, De Buenafuente, Gabriel Miró, La Felguera, Tomás Fermín de Arteta... Es autor de "Historias de cualquier alma", "La trastienda de la memoria" y "El azor y la zura", premio de novela Malela Ramos. Es colaborador de la revista cultural Atalaya y ahora de La Réplica.

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