18 de noviembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Rumiko Takahashi (10 de octubre de 1957) es la emperatriz del Manga, sin ninguna dudas. Es una autora prolífica, con un estilo propio, con un mentor enorme (autor de “Lobo solitario y su cachorro”), y sobre todo capaz de aportar ese estilo y experiencia a multitud de estilos distintos. Para entender el logro que consiguió en Inuyasha os voy a poner en situación primero. Ella ya fue exitosa con su primera serie, Urusei yatsura/Lum/Lamu; una de las primeras series de humor absurdo y destinado para un público no infantil.
Podría haberse quedado ahí, pero antes de terminarla, ya estaba en medio de su otra serie, incrementando la edad y girando el tono de sus historias un poco, con el drama costumbrista de Maison Ikkoku. Al poco de terminar ésta, comienza con la serie que aun hoy todo el mundo conoce de ella, Ranma 1/2, una serie shônen (para chicos) que rivaliza con Dragon Ball, en serio, en la memoria de todos.

Voy a pararme aquí un segundo, Dragon Ball y Dragon Ball Z son en gran medida la épica o lo heroico dentro de la acción de artes marciales: exagerada pero emocionante, con malos muy malos y buenos muy buenos, pero con esos antihéroes que comenzaban villanos (leches, por algo ese cambio se llama “síndrome Vegeta”, aunque debería ser… ¿Yamcha?). Ranma 1/2 en cambio es muy pequeño, en lugar de un universo lleno de alienígenas y demonios tenemos un mundo estudiantil con restaurantes de inmigrantes y maldiciones más incómodas que letales para los desgraciados que las sufren. Tenemos humor en toda la historia, que no se reduce pero sí se guarda para mejor efecto y dar algo de drama, vemos a los personajes más allá del protagonista tener intereses a veces opuestos, sin efectos terriblemente dramáticos, un poco artes marciales “peripatéticas”. No sería hasta Naruto u otras series de bien entrados los 2000 que veríamos shônen que tratase de conjugar ambas cosas: épica que pusiera en riesgo el mundo por la maldad de villanos, pero que todos los personajes tuviesen una profundidad y conflictos internos.

Pero entonces, con varias series de acción sobrenatural en activo, doña Rumiko volvió a hacerlo… dando una patada en la boca a las series que ni terminaron, pero empezaron antes, después y durante. Hizo Inuyasha, una serie de acción sobrenatural con épica y vida interior; añadiendo folklore como había hecho en sus comedias, pero también elementos de terror como en sus obras más maduras (obras cortas o la inquietante Saga de las Sirenas) y como siempre historias de amor. La acción en Inuyasha es efectista, con poderes sobrenaturales, además de duelos de fuerza por doquier, pero con muestras y toques de atención: que solamente con la fuerza no se puede ganar o proteger a quienes no pueden luchar, por mucha que tengas. Hay sangre y gore, más de lo que te puedes esperar en ninguna de sus obras, y más en una que ha sido tan conocida para una generación infantil y adolescente. Todo ello con una historia con intriga y personajes apetecibles.

Inuyasha

 

¿Y cuál es la historia?

En tiempos de las Guerras Civiles (Sengoku Jidai – un período recurrente para series o historias de toda índole en Japón, como la saga de Samurai Warriors demuestra), un objeto puede conceder un deseo a su portador, y hacer invencible a cualquier demonio o ser sobrenatural (youkai – palabra para definir a una amplia palabra que incluye desde lo que aquí serían ángeles, duendes de cuento o demonios infernales); la Esfera de los Cuatro Espíritus (Shikon no Tama) está guardada por Kikyo, una poderosa sacerdotisa, pero que muere en la refriega por proteger la gema, esta vez evitando que cayera en manos de Inuyasha, un semidemonio. Antes de morir, sella a Inuyasha, y es incinerada con la joya entre las manos, para así dejar que desaparezca y evitar el mal. Pero 500 años después, en la época contemporánea, Kagome Higurashi, una quinceañera atolondrada e ignorante de las leyendas, atraviesa el pozo con la gema en su interior. Liberando a Inuyasha, empieza su vida a caballo entre exámenes de recuperación en su tiempo, y luchar contra los demonios que intentan hacerse con la gema en la época medieval. De hecho, esa lucha se transforma en un viaje, ya que durante una de las refriegas, la gema se rompe en mil pedazos, y nuestros héroes buscan así recuperar los fragmentos, pero también encuentran distintas personas, pero sobre todo amigos variopintos con los que forman un grupo ya recordado por todos. Primero encuentran a Shipô, un zorrito mágico (kitsune) mono y bromista; a Miroku, monje salido y maldito; y por fin a Sango y a Kirara, una cazademonios y su mascota en busca de venganza. Pero también enemigos, como Sesshômaru, el medio hermano de Inuyasha que no busca si no limpiar la mancha que supone para su orgullo un medio demonio en su familia; Kikyo, que regresa de la tumba y crea un triángulo entre Kagome e Inuyasha; y por supuesto, a Naraku, responsable último de las desdichas de Kykio, Inuyasha, Miroku, Sango y de mucha más gente, un villano memorable que busca hacerse con la Joya de los Cuatro Espíritus, sobre un montón de lágrimas y sangre mejor.

Este grupo protagonista, aunque con Inuyasha como el más “poderoso”, el héroe que gana fuerza y ataques con peleas imposibles de ganar; es así algo poco habitual, cuando vemos más normalmente al héroe luchando y a sus aliados a un lado esperando. Aun pasando esto a menudo, en general está limitado cuando el conflicto es puramente personal, en los momentos de más necesidad son los esfuerzos o herramientos de todos durante los conflictos lo que hace vencedores a los héroes. Luego está la diferencia en sus personalidades, con Inuyasha siendo un personaje inmaduro pero serio y pendenciero, a Miroku un tipo astuto y aprovechado al tiempo que tranquilo. Sango se convierte en una hermana mayor para el grupo, al tiempo que Kagome es buena pero no sin sus debilidades e inseguridades. Incluso los “malos” tienen sus historias y conflictos, momentos de redención en momentos importantes pero sembrados en las historias. Las imágenes truculentas, oníricas en otro, sirve para mejorar las implicaciones entre la muerte y la oscuridad, frente a la vida y la luz; hacer eso en blanco y negro es poco fácil amigos. E insisto en personajes y grupo, que son dos hombres y dos mujeres, y todos combaten en igualdad de condiciones.

Puedo hablar de algunas incongruencias en la serie, por supuesto, como por ejemplo que el tiempo que le cuesta arrancar, se percibe que Rumiko buscaba unas aventuras a caballo entre el tiempo actual y el medieval. Que no estaba segura de como debía ser el grupo hasta que por fin lo perfiló, o si debía de haber un gran villano como antagonista principal. También de que el foco desaparece en ciertos personajes a deshora, como con la familia de Kagome, o algunos personajes que merecía volver a aparecer y no lo hicieron. Aunque no es un problema dado el contexto cultural, el insistir en como el estado emocional de los personajes les hace más o menos fuertes; llega a sonar algo “magufo”, pero claro, esto es fantasía al estilo japonés y con reglas sobrenaturales al hilo de ello, no es por tanto inapropiado.

 

kikyo-inuyasha-kagome-0842

¿Y el anime?

La serie tiene dos temporadas de anime, no porque haya un punto de inflexión en la historia, si no por cuestiones de producción o rentabilidad, no estoy seguro. La primera temporada se llamaba directamente Inuyasha, y duró 4 años entre el 2000 y el 2004; mientras que la segunda temporada conocida como Inuyasha Kanketsu-hen que cuenta el arco final de la serie tardó varios años en realizarse y aceleraba sutilmente el último arco de la serie, condensando varios tomos en 26 episodios, siendo emitida entre 2009 y 2010, pero sobre todo porque la serie anime había alcanzado al manga. La calidad de la animación tuvo altibajos, hubo inclusión de relleno y de personajes, y varios largometrajes sin relación con la trama original; todo bastante típico, pero que no quita brillantez a la serie. El doblaje en castellano, catalán y japonés son los tres fenomenales (de hecho el tramo último lo vi en este idioma, ya que se dejó de emitir en castellano tiempo antes del final y menos en estos episodios). Nota, hay actores realmente de primera línea en la versión original, incluyendo a Yamaguchi Kappei, voz de Ussop de One Piece… y del propio Ranma Saotome (según se dice, por voluntad de Rumiko); la verdad es que todos los actores originales son “primeros espadas”. Pero no es en las voces donde yo me detendría, no, es en la increíble banda sonora. Desde los openings animados y que invitan la aventura, a los emotivos endings, pero con una brillante banda sonora orquestal que crece y se hace más rica y emocionante conforme avanza la serie, es genial y merece la pena por sí sola.

Insisto en un detalle personal. La serie duró del 96 al 2008, más de 10 años. Llegó a España como en el 2000 y terminó sobre 2010, o sea igualmente 10 años. En ese tiempo, muchas series de temática similar no alcanzaron el mismo número de tomos, siendo canceladas o terminadas. Otras empezaron durante ese tiempo, e incluso duran ahora mismo, con antiguos fans renegando de ellas. Dentro del género, me parece de las mejores, entre otras cosas porque tuvo un final. Además, los logros para conseguir nuevos poderes servían a un propósito, no eran el propósito en sí mismo, y nunca olvidando eso logran hacer una historia que avanza, aunque costara 10 años largos. Terminarla y emocionarme con ella siguen siendo de las mejores cosas que hecho como otaku.

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Bloguero, Otaku y autor de La Crisma de Simón el Mago.

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