22 de agosto del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



No me llama la atención que la mal llamada “intelectualidad española”, integrada por novelistas tan cultos en el ámbito literario como orates y ligeros fuera de él, muestre, con inquina no exenta de soberbia de abuelo cebolleta, su aversión hacia “Podemos” y todo lo que significa, fundamentalmente relatos nuevos frente a los cuales a nuestros literatos no les alcanza el fuelle, ni la formación.

De entre ellos destaca, como faro de la ligereza, Javier Marías. Un Javier Marías, recordémoslo, que allá por 2011 acusaba a la derecha de decir únicamente “estupideces”, como si sus aportaciones en “El País Semanal” constituyeran la clave de bóveda sobre la cual girará, en lo sucesivo, el pensamiento occidental. Como si sus relatos de “dominguero” bien remunerado formaran parte de las antologías de la lucidez.

Javier Marías, convengamos, fue siempre ese niño “llorón” que se queja de que a papá lo delató un traidor por simpatías con “La República” al tiempo que nos golpea con cincuenta páginas presuntamente filosóficas sobre la “delación” y su proyección subjetiva en el franquismo. Ese niño mimado que, por ser hijo de quien es, siempre ha tenido las oportunidades que ha querido y deseado en el mundo editorial, oportunidades que ha sabido aprovechar porque escribe muy bien. Ese burgués de salón que jamás ha defendido a un pobre pese a ser, supuestamente, progresista.

Su última aportación al pensamiento occidental es un ligero y poco documentado artículo en el periódico del Santander, HSBC y un jeque qatarí (hablo de “El País”) donde, cómo no, ataca a Manuela Carmena tras atribuirse el mérito de haber callado durante más de un año. Su estupidez es supina, de mausoleo, pues alguien que se atribuye, con soberbia, escritos de alta enjundia, propone un articulito que firmaría cualquier becario listo o periodista de “medio pelo”. Parece que la estupidez, que al final no es más que el tributo que el farsante cobra por la defensa del más fuerte, se ha adueñado, vejez mediante, del excelso creador, que culminará su trayectoria con una imagen declinante, máxime cuando Marías, si lo sacas de su literatura, muestra una vacuidad espeluznante. Ni sabe ni quiere saber de derecho, filosofía, sociología etc…

Agotada su carrera literaria por falta de ideas, con menores ingresos procedentes de los derechos de autor y “cautivo” en su “El País” como principal fuente de ingresos, a Marías solo le queda soportarse a sí mismo mientras piensa que “los derechos de los animales son un despropósito”, palabras de un experto etólogo; perdón, palabras de un ignorante con ínfulas de genio.

 

*La imagen es de El País, de cuando nombraron “Así empieza lo malo” como Libro del año.

 

 

The following two tabs change content below.
Escritor y letrado de la Seguridad Social. Leo, reflexiono. Me disgusta el clasismo, muestra de superficialidad e ignorancia. Mi referente es la honestidad, mi fin el comportamiento ético. La Administración española es estructuralmente corrupta. Replicar es más necesario que nunca.
Tags: , ,

    3 Réplicas

  1. Camila.

    @”me disgusta la vanidad y la prepotencia”Pues no lo parece en absoluto a tenor de este artículo.Y lo digo refiriéndome sobre todo al final de su artículo.

  2. David Condis

    Una de mis máximas es “ser fuerte con el fuerte” y “débil con el débil”. No a la inversa, como es costumbre en este sistema. No me espere mojigato con el poderoso.
    Agradezco su opinión.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies