12 de diciembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Desde que en el Año Nuevo de 2015 se desatara, a raíz de una entrevista en “Jot Down”, el escándalo de la librería “La Central”, escándalo que radicaba en utilizar la ideología de izquierdas para vender libros, al tiempo que se somete a los empleados a unas condiciones propias del “precariado neoliberal”, no he vuelto a poner un pie en ninguno de sus centros. Ahora frecuento la “Casa del Libro” y la “Laie”.

Soy terco y no me gusta que me tomen el pelo, que me engañen, que me tomen por idiota. Creo en la coherencia ideológica y en los principios éticos, consciente de que, probablemente, mayores ventajas materiales reportan la traición a las ideas y la desmemoria moral. Particularmente, hoy, 26 de febrero, me he sentido más orgulloso que nunca de haber tomado esa decisión, al recordar mi artículo y volver a esa entrevista y leer nuevos comentarios insertos en ella. La gente rara vez cambia, de modo que el que nace orate difícilmente muere convertido en un icono de la inteligencia, ni tampoco el explotador acaba su vida transformado en filántropo. De modo que, supuse, “La Central” seguirá siendo lo que era ayer, “la decepción central”, la impostura, la izquierda caviar que ruge la revolución mientras tarifa a sus empleados por debajo de 1000 euros netos al mes (los 14000 brutos que confesaba Antonio Ramírez ). En efecto, no he tardado en encontrar comentarios adversos de algún trabajador anónimo que, por lo demás, nada añaden a lo ya dicho. Sin embargo, me ha llamado la atención la pequeña denuncia realizada por una editora: Ana Cristina Herreros, quien dice lo siguiente:

Ana Cristina Herreros 24/07/2016 at 12:51

Yo soy una pequeña editora que ha sufrido, como tantos otros, los abusos de estos tiburones que van de progres. Exigen un margen comercial superior al resto, hay que pagar un catering a precio de oro si quieres presentar tu libro (25 euros botella de vino) y traer tú a tu público, y luego no pagan y te dan largas durante meses. Mi editorial (Libros de las Malas Compañías) no va a vender libros en esta librería que abusa de sus trabajadores y de sus pequeños proveedores.

 Así que, dos años después, según parece, el círculo de “víctimas” de la librería “progre”, la que con sus libros logrará librarnos de las cadenas de la opresión, no se circunscribe a los empleados sino que incluye a las pequeñas editoriales, según denuncia Ana Cristina Herreros.

Trabajador 25/01/2017 at 13:48

Querida Cristina, “tiburones” es la definición perfecta. Quiero darte las gracias por tu sensibilidad y tu valiente gesto mientras hay cientos de editoriales pequeñas dispuestas a todo con tal de que vendan sus libros en la Central (cosa que respeto y entiendo como editor).

Una pena que existan tantas pequeñas editoriales dispuestas a todo con tal de vender sus libros allí, en la “decepción central”, templo de la falsa izquierda, funeraria de la ilusiones juveniles e icono del fariseísmo.

¿Ayuda esta reflexión a entender por qué en Estados Unidos ganó Trump? Quizá sí. Resulta imaginable ver a Obama entrando en “La Central” a comprar un ensayo para, dos días después, lanzar un dron sobre población civil pakistaní. A Trump solo lo podemos imaginar, por analogía, escupiendo sobre su escaparate; gesto que, quizá, visto lo visto, reflejaría mayor inteligencia y que, por supuesto, sería más inocuo que el del hoy expresidente.

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Escritor y letrado de la Seguridad Social. Leo, reflexiono. Me disgusta el clasismo, muestra de superficialidad e ignorancia. Mi referente es la honestidad, mi fin el comportamiento ético. La Administración española es estructuralmente corrupta. Replicar es más necesario que nunca.
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    4 Réplicas

  1. TT

    El problema no es de La Central exclusivamente, es de toda esa progresía hipócrita que todos conocemos, lástima que en España los medios no quieran darle cancha a partidos de clase como el PCPE, el PCOE o Corriente Roja, en lugar de a los trotskos de Podemos

  2. David Condis

    Sería interesante que les dieran cancha. En cuanto al tema “La Central” la izquierda se convierte en una mera “marca”, una estética sin contenido.

    Saludos y gracias por tu comentario.

  3. Luis

    En mi lucha por boicotear los productos catalanes, animo a no comprar más en La Central de Callao….mobbing hay en todas partes, pero defender la independencia ya es otro tema.

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