16 de enero del 2018
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A la vista de los acontecimientos políticos de 2017, del auge del centrismo y de la derecha en Europa y de la —de momento— resolución más reciente de la crisis catalana, parece que la izquierda se encuentra en una franca crisis a nivel global. Cabe preguntarse qué está ocurriendo con ella. ¿Cómo es posible que un movimiento igualitario, defensor de los derechos elementales de las personas y propulsor de los mayores cambios sociales de los últimos siglos se encuentre a la deriva en plena la entrada al siglo XXI?

Considero que uno de los problemas clave —si no el principal— es la disgregación de la izquierda moderna. Una de las cosas que aún la gente de izquierdas se plantea como suya es la lucha obrera como punto clave y definitorio de la ideología (la lucha de clases) y esto no es así desde hace mucho tiempo. La clase obrera ha abandonado a la izquierda: la abandonó hace al menos cuarenta años (muchos historiadores ponen el punto de partida de esta ruptura precisamente en Mayo del 68 en Francia, en un altercado en el cual los obreros de una fábrica se negaron a unirse a las revueltas estudiantiles por miedo a perder sus puestos de trabajo) y la incapacidad de la izquierda de ser consciente de este cambio produce un lastre ideológico enorme.

Bien sea por la propaganda liberal norteamericana o bien por el auge del estado de bienestar, la clase obrera ya no se identifica con los movimientos de izquierda y se contempla a sí misma como clase media. Los elementos narcóticos sociales tales como la televisión y, en este nuevo siglo, Internet, han acabado de romper la relación: es muy difícil crear ningún tipo de espíritu crítico ante la manipulación ideológica y, sobre todo, ante la sobrestimulación de un mundo permanentemente conectado: la sociedad ha pasado de vivir en la penumbra informativa a estar bombardeada por estímulos e información, lo que está resultando ser mucho más eficaz a la hora de paralizar y contener a la turba.

La izquierda es, además, una ideología reciente (cuyo origen se da en los gauches de la Asamblea Nacional Constituyente francesa de 1789, que proponian limitar o acabar con los privilegios monárquicos) e intelectual —por toda la literatura en torno a ella en los últimos cuatro siglos— frente a la derecha, heredera la sociedad clásica estamental y conservadora, enemiga de la mutación social. Esto debería conferir a la izquierda un carácter más lúcido y crítico; pero también la carga de egocentrismo y quimerismo: en tiempo de decadencia o sometimiento intelectual, la izquierda se está mostrando torpe en su reinvención, excesivamente ensimismada e incapaz de observar, diseccionar y recapacitar sobre el resto de ideologías pujantes.

Dicho lo cual, la izquierda necesita conquistar nuevos movimientos con los que identificarse y por los que pelear, o mejor: a los que identificar y establecerse como paladín de su lucha.

Y aquí tenemos otra gran jugada de la propaganda del capital: la disgregación de la izquierda la debilita. Se ha roto entre feministas, animalistas, defensores de la cultura, veganos y vegetarianos, grupos en contra de la deforestación, defensores de los derechos de los inmigrantes o de las minorías o de los pueblos indígenas o, como en el asunto de Cataluña, de los pueblos “oprimidos” que “tienen derecho a decidir su futuro”. Es muy difícil y tremendamente agotador ser de izquierdas y defender con la misma coherencia y energía todos estos principios. Al final, cada uno decide cuál es su cruzada personal y deja las demás de lado: la ruptura es un hecho.

Esto hace que la ideología caiga en contradicciones elementales (derecho a decidir o a ser libre a decidir frente a negación de lo liberal, cuando la esencia de la ideología liberal no es económica, sino de libertad pura del individuo en sus decisiones frente a las imposiciones paternalistas del Estado; defensa acérrima de la libertad de las mujeres frente a la necesidad de aceptar otras culturas que las siguen sometiendo con obligaciones indecentes revestidas de tradición o etnicismo, etc)

Y frente a la disgregación de la izquierda, tenemos la capacidad aglutinadora de la derecha: un partido como el PP puede obtener el voto de liberales económicos, de la clase alta, de tradicionalistas, de amantes del toreo, de católicos, de nacionalistas o de defensores de la familia en su forma clásica sin tener que ser ninguna de las otras cosas necesariamente.

La izquierda anda perdida y sin rumbo, y sólo sobrevive actualmente en Sudamérica, cada vez más arrinconada por el poder de Norteamérica y, sinceramente, haciendo las cosas terriblemente mal.

Aunque no es el fin. El último gran repunte de la izquierda  a nivel global se observa en los años posteriores a la gran crisis económica de 2007 (a veces, de la izquierda disfrazada de populismo o del populismo disfrazado de izquierda) y se demuestra como una gran ideología para canalizar el descontento social frente a los grandes poderes económicos que nos someten a sus veleidades y vaivenes: es ahí donde reside su poder, en la canalización y no en la disgregación. Quizá el éxito o la resurrección de la izquierda tenga mucho que ver con esto: aunque parece que los bolsillos vuelven a llenarse, quienes tienen el poder de vaciarlos de golpe y someternos a la precariedad o a la desigualdad siguen funcionando exactamente igual y no han perdido un ápice de su enorme cuota de poder, es decir: el enemigo sigue vivo.

 

Las viñetas son de El Roto (El País), Eneko (20M) y de Manel Fontdevilla (Público)
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Manuel Martin Perez

Diseñador gráfico y aprendiz de Bartleby. Escribiendo cosas que no publica y ganando concursos literarios sin importancia desde que tiene uso de teclado. Actualmente copresenta y guioniza el espacio de radio “Jerez en positivo”, en Onda Jerez Radio. Debuta como firmante en La Réplica.

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    10 Réplicas

  1. Luis Garrido

    Es muy sencillo de entender, la izquierda cada vez es mas corrupta, defensora de la inmigración y no de la población local, me remito a casos como bruselas, francia y demas. Sin limites claros y con cada vez mas tendencia al marxismo ya no busca la igualdad de las personas sino la tercera via que decia Marx. Porque esta a la deriba pues bien simple, juega con nuestro pan, nuestro bienestar y no lucha por defender los derechos de los demas sino unicamente de los suyos. Mira al señor Iglesias y su me caso con quien haga falta para llegar a la moncloa.
    Como dices, una lastima. . . . .

    • kiko tuba

      El señor Iglesias se casa con quien haga falta? no lo creo, únicamente si es de izquierdas, no veo a Podemos con el PP o con ciudadanos por ejemplo, sí lo veo con compromís en Valencia, o con el PSOE , en la Comunidad Valenciana se han tenido que juntar Compromís PSOE y Podemos para gobernary echar al PP de Rita y Camps. (Investigados en casos de corrupción graves)
      Respeto tu opinión Luís, pero no juegan con nuestro pan y nuestros impuestos el actual Gobierno con enormes casos de corrupción , recortando en Educación y Sanidad y privatizando lo que pueden para hacer negocio? PP y Psoe son partidos viejos corrompidos por el poder, necesitamos sangre nueva que se preocupe por todos de una vez por todas. Estoy harto de ver los plenos del congreso medio vacíos.
      Salud y Buen año!

  2. Isidro

    En realidad es al revés: los partidos de izquierda han abandonado a la clase obrera. Son ellos los primeros que manejan falsos conceptos como el de “clase media trabajadora”. Son ellos los que anteponen la defensa de las minorías frente al grueso de la clase obrera. Y luego no se explican por qué pierden votos.

  3. Benoit

    Yo creo que es la precarización del empleo, la “des-culturización” y distracción masivas con televisión y medios digitales y el engaño capitalista que utilizando estos medios crea un ansia por posesión de objetos inútiles lo que ha convertido a la clase obrera en lumpen al servicio de los capitalistas.
    La sabia corrupción dirigida por las élites de los cabecillas sindicales es la guinda.

  4. Javier

    Los partidos llamados de izquierdas, fundamentalmente socialdemocratas( PSOE, Podemos, IU,..) no se diferencian mucho en sus programas de los de la derecha. De hecho han abandonado el Marxismo como ideologia, para ellos la lucha de clases es algo pasado, la clase obrera, los asalariados, los proletarios, ya no existimos.En ESpaña aceptaron la transicion de la monarquia franquista, aceptaron innumerables pactos sociales a costa de los trabajadores, traicionaron los intereses ideologicos de la República,se conciliaron con el trono y el altar y ahora quieren que confiemos en ellos. Anda que les den

  5. Anonimino

    “Izquierda caviar”. La definición que lo dice todo de sus intelectuales y dirigentes.

    El artículo no puede estar más equivocado: es la izquierda, que, como tú, ya no se ensucia, la que ha abandonado a la clase obrera. No te enteras de nada, chaval.

  6. c

    hoy en dia en esPPañistan
    gana quien es APOYADA POR ls PPresioduistas y las encuestas cocinadas y la PPropaganda
    a pesar de ls casos de demostrada corruPPcion

    y en la izda solo esta Podemos
    lo demas son trePPas :
    ¿ pero  para que saca Garzon el tema de
    revisar la confluencia asi ? …justo
    antes de que sacara un video
    diciendo que es marxista cuando PI tbn lo es …
    cuando llevan revisandolo desde el verano en reuniones
    para ¿ acusar o/ y lavarse la cara ?
    Pienso que ls de IU salvo Anguita.Madrazo, nunca han sido d fiar :
    NO veo que IU se de la caña en
    hacer oposicion como Po y Monedero, ni siquiera en yutube que es gratis y les darian pasta…salvo para repetir que son marxistas y que les hacen el vacio…
    …siempre se quejan qe les hacen el vacio…

  7. yomismo

    Los trabajadores en la puta cadena dicen que pa que me den por culo mejor un profesional, los sindicalistas han traicionado a los trabajadores y votar a la izquierda es lo mismo que votar a los sindicatos, al final nos dan por culo por la derecha y por la izquierda.

  8. Iso9660

    El titular está mal. Realmente la izquierda hace muchos años que ha abandonado la clase obrera. Realmente no hay izquierda en este país y la clase obrera se ha dado cuenta de que da igual quien gobierne.

  9. AlejandroDeFaria

    El artículo se equivoca en casi cada punto que toca. No fue la Clase Obrera la que abandona el pensamiento y el accionar revolucionario, fue la izquierda la que se desentendió de los intereses reales de los trabajadores y las grandes mayorías explotadas. En el tan cacareado Mayo Francés y pese a todos los lastres que cargaban los izquierdistas encima, diez millones de obreros fueron a la Huelga por semanas con tanto ímpetu y energía que De Gaulle tuvo que huir a Alemania para planear un contraataque armado si la cosa se volvía Revolución Y Estados Unidos amenazo a la URSS que si los comunistas tomaban el poder era la Guerra Mundial; estos cedieron al chantaje. Y después de ello Italia, Alemania, España (pese a Franco), Inglaterra y los propios Estados Unidos se llenaron de huelgas que en más de una ocasión aglutinaron a millones de trabajadores hastiados de la miseria capitalista. Hasta bien entrado los ochenta hubo huelgas que estremecieron el mundo “Desarrollado” y “Subdesarrollado” por igual. Mientras los proletarios peleaban con pasión y de modo multitudinario, los intelectuales se dedicaban a analizar el mundo en cómodas poltronas universitarias y en salones profesionales. Olvidaron por completo aquello que en vez de interpretar el mundo había que transformarlo y que personas como Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo pagaron con su vida la determinación de usar su poder intelectual para la causa Obrera. O quizá lo recordaron muy bien y el miedo fue lo que los hizo apoltronarse. No lo se. Lo que si se es que la traición no fue de los obreros a la izquierda sino de esta hacía ellos. No veo porque los obreros deberían apoyar a gentes que no está dispuesta a combatir junto a ellos ni por ellos.

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