13 de noviembre del 2018
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Los esteroides del Íbex 35 y los mass media, sumados al pésimo papel del Partido Popular en Cataluña -dejando su candidatura en manos de un declarado xenófobo- y la escasa movilización social, le sentaron estupendamente a Ciudadanos (C’s), que consiguió vencer las elecciones catalanas y tener casi imposible formar gobierno.

Un partido que, al enésimo intento, al fin caló en un amplio espectro poblacional, con una fórmula parecida a cuando de pequeño te obligaban a comer lentejas. De tantas veces que venía el avión, al final terminaba pasando. Enmascarado como partido de centro liberal y con una gran candidata, lo cierto es que Ciudadanos ha llevado a cabo una campaña inteligente apelando a España primero y a Europa después, sin pringarse mucho en asuntos sociales, aprovechando las ventajas del artículo 155 y dejándose llevar por la inercia de las encuestas. La población lo ha percibido como alternativa principal al independentismo, dejando establecido su suelo electoral de aquí a medio-largo plazo. El sueño de Rivera y Arrimadas, ausentes en otras comunidades y sin alcaldías en Cataluña, se traduce en la pesadilla para cualquiera que piense España o Cataluña en términos de igualdad y justicia social.

Eso sí, ha necesitado un despliegue brutal de sus medios asociados, portadas que antes le correspondían al bipartidismo (véase ABC, El País), dos millones y medio de euros y polarizar la campaña de una manera tremendamente irresponsable. En un mundo normal, un partido que cuenta con más aparatología mediática y empresarial que masa social, con un marcado hiperliderazgo, un discurso entregado al nacionalismo español y una agenda de medidas entregada al neoliberalismo, no hubiera tenido ninguna opción de establecerse como mayoritario. Pero ais, éste ni es un mundo ni un país normal. Es el mismo que le entregó a un partido corrupto su futuro.

Recuento de El Confidencial.

La lupa desvela otro titular

Más allá de la lente de aumento, y de las modificaciones que el sudoku de la política catalana ha sufrido durante los últimos meses, la situación queda prácticamente como estaba. Como se percibe en la calle, en los bares, en las redes sociales, en el mundo, Cataluña necesita de actores comprometidos con una solución, algo que no existe a día de hoy. Empate técnico entre dos bloques muy sólidos, con masas sociales involucradas de una manera sentimental en su causa, y cuyas campañas de confrontación han llevado al enroque de ambas partes. Enquistado el asunto, a Cataluña le espera una legislatura corta (otra). Ni los independentistas ni los constitucionalistas van a desaparecer de la noche a la mañana y sus posturas no pueden parecer más antagónicas. Hay pocas combinaciones que permitan un gobierno estable. La notable bajada de representantes de Catalunya en Comú -e incluso del PSC-, única fuerza que plantea un escenario transversal y que no puede o no sabe redirigir el discurso identitario, contribuye a la polarización que va a seguir sufriendo la sociedad.

La contienda del 155 y su posterior ejercicio electoral, que ha dejado al Partido Popular definitivamente a la deriva en Cataluña, contrasta con su invulnerabilidad fuera de sus fronteras, donde parece haber solventado con éxito la afrenta nacionalista. Se da la paradoja de que el Partido con peor representación en Cataluña es el más importante fuera, con lo que no dejará de ser un actor de peso en el día a día de la ciudadanía catalana.

El escenario político queda marcado por dos polarizaciones solapadas, una en clave interna -bloque nacionalista versus bloque constitucionalista- y otro en clave externa, Generalitat versus Gobierno de España. Un problema tan irresoluble, que refuerza la idea de referéndum como última y única solución a un confrontación que eclipsa todos los demás asuntos de la vida cotidiana.

 

Un bando identitario deslavazado, pero firme

El bando nacionalista ha quedado hecho unos zorros, pero tiene 70 parlamentarios. Después de todo lo que han sufrido, un éxito. Quien soñara con liquidarlos, tendrá que esperar. Eso sí, con un posible President en el exilio, un líder de su segunda fuerza en la cárcel -penalizado por la pésima campaña de Esquerra Republicana-, con la CUP raquítica, pero aún en poder de la mayoría absoluta, da la sensación de que tendrán que soportar nuevos litigios con la justicia y que la isla de Ítaca de la República Catalana se encuentra a años luz con un procès a la deriva. Lo único que soporta este barco es su gente, su fe inquebrantable en la República, tantas personas que quieren decir adiós a la España de Rajoy. Pero quizás sea la hora de asumir que la DUI fue un enorme error.

El Estado, por su parte, se ha espolvoreado el problema catalán para los próximos meses, no sin crear un problema de raíces mucho más profundas, la gran fractura social que permanecerá en Cataluña. Un precio, por otra parte, que el Partido Popular está dispuesto a asumir si eso le asegura el poder en el resto de España. Tampoco se esperaba más de un partido que nunca miró más allá de su potencial masa de votantes.

La izquierda pierde todas las disputas

Más allá del envite identitario, la izquierda hace aguas por todos lados. En ambos bandos gana la derecha, la tercera fuerza hace años que no habla de urgencias sociales y la oportunidad de un cambio social que atienda las necesidades de las clases populares, queda más alejado si cabe, y ya era difícil. Diez años después de que se iniciara la gran crisis económica que afecta a nuestro país, lo esencial sigue siendo invisible a nuestros ojos. Y pese a la desigualdades, también a nuestro sentido del voto.  

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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    2 Réplicas

  1. xavier

    Al PP, le importa poco Catalunya, a diferencia del PSOE, que si necesita Catalunya para mayorías en España, el vivero del PP no esta aquí.
    No nos podíamos contar, no podíamos hacer un referéndum, pero ahora ya sabemos el techo de los denominados “unionistas” 1.886.000 ( sumando todos) votos al otro lado partimos de 2.062.000 y podemos avanzar y convencer hacia la República
    Ha ganado Ciudadanos, con hasta la Falange pidiendo el voto para ellos, sumando el voto útil de la extrema derecha, con sus adversarios en prisión y en el exilio, pidiendo a la junta electoral que prohíba el amarillo, prohibiendo hasta el color amarillo de las fuentes de Montjuic, con la fuerza mediática a su favor en fin con toda la ayuda del mundo y solo han conseguido eso, Ciudadanos 1.200.000 votos, si es un triunfo, que se lo hagan mirar.
    Saludos

  2. xavier

    La DUI, fue un error ? , puede, a mi se me ocurre que después de7 años de pacificas manifestaciones ( que ahora resultan ser el germen de la revelión) sin tener ninguna opción viable para conducir dichas peticiones, la DUI me parece un camino para provocar una ruptura, para mi no había otro camino y lo que es peor ni voluntad de que lo hubiera.
    Después de apelar a la mayoría silenciosa y traer un montón de gente de fuera para intentar emular las manis pro referéndum, de minar elecciones pasadas desde las cloacas del estado desde intentar por activa y por pasiva eliminar un movimiento que ni entienden ni aceptan, el resultado es este, no nos hemos ido seguiremos aquí y en la calle, tanto como haga falta.

    El sector “unionista” que apela “a se rompe España” “a os dejaran sin pensiones, con la independencia”, el partido que ha intentado cercenar la convivencia en Catalunya, minar las instituciones, la inmersión de la lengua y que no tiene discurso ni proyecto mas allá de conseguir el poder y que esta mas a la derecha que Rajoy, gana unas elecciones y……., no podrán gobernar.

    Lo esencial sigue siendo invisible, si,por desgracia, por eso muchos como yo, queremos una república, con la esperanza de poder dictar nuevas reglas de juego, que coloquen lo social por delante de todo lo demás, ilusos ????, posiblemente, pero dentro de España, todo el pescado esta vendido, porque si el futuro es que se mueva el PP, para colocarse CIUDADANOS, una de dos este país esta lleno de ricos o de ilusos.

    Saludos

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