20 de mayo del 2018
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Ciudadano y diputado se llamaba Clara Campoamor a sí misma en el discurso que en 1931 pronunció en defensa del voto femenino. Hoy, hasta los diarios más conservadores usan en sus ediciones las palabras diputada y ciudadana con total normalidad. El lenguaje, que evoluciona y muta, como la sociedad es a veces más abierta y otra más conservadora, ese eterno acordeón.

Si leen tantas discusiones sobre portavoza (lo que bautizó Illanes como “Fuego de distracción“), más allá de la aceptación o no del término, es porque, sencillamente, el PP está cerca de perder mucho, mucho poder.

Ya tuvo una alerta general cuando hace un par de años Podemos le superaba en las encuestas. Pero la máquina del fango actuó a tiempo y los errores de la formación morada le dejaron, pese a todo, una alta cuota de poder. Luego vino la crisis del PSOE, el no es no que resultó un no es sí y otro gobierno de Rajoy, el resistente.

Hoy, la actuación de la justicia -pese a las continua manipulación del PP del sistema- comienza a dar sus frutos, siete años después de los más que presuntos delitos, y Granados y González han comenzado a tirar de la manta. Y ya comienzan a aparecer otros nombres: las intocables Aguirre y Cifuentes y su círculo de fieles, con algunos miembros ya imputados. Tiembla Rajoy porque el desgaste de la corrupción no puede ser solapado con el conflicto catalán, que beneficia a su nuevo oponente: Ciudadanos. A base de portadas de los medios del IBEX -La relación de amor entre El País y Ciudadanos es evidente- y de agitar la bandera, el partido de Rivera encabeza las encuestas.

Sin argumento nacionalista, qué le queda al PP, ¿Venezuela? Ni su No-do en RTVE parece ya prestarle atención, pues parece agotado su poder evocador. Sus informativos se centran más en personalizar la corrupción sistémica del partido en figuras concretas -los apestados- y en la información internacional. Hoy, el endurecimiento de las penas, las portavozas y la falsa recuperación económica -que no llega a la población, solo a bancos y grandes empresas- centran sus esfuerzos.

Las palabras de Granados ayer destapan una responsabilidad compartida a la hora de saquear las instituciones. A Rajoy le empieza a pesar el efecto dominó del que fuera su aparato. Si después de cantar Granados, archienemigo de González, canta González y luego viene Aguirre y Cifuentes, la siguiente figura en la cadena trófica de la corrupción puede ser él mismo. Del hilillo de plastilina de la corrupción se ha ido tirando hasta ahora, cuando sin el dopping financiero de las grandes empresas que obtenían licitaciones públicas, tendrán que afrontar unas municipales. No lo hará en su mejor momento.

La fotografía de portada es de EFE.
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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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