14 de noviembre del 2018
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En La Réplica trazamos un recorrido histórico por la problemática del agua y su distribución en nuestra península. No es un tema precisamente ligero, pero merece la pena acercarse a él para comprender la compleja lucha de intereses e intuir un futuro que se antoja enrevesado.

Antecedentes históricos:

Las primeras solicitudes de trasvases documentadas en nuestro país se remontan al año 1370. No es extraño que correspondan a la región sureste, caracterizada por un régimen de precipitaciones escaso e irregular y periodos de sequías prolongadas. En ese año la plaza fronteriza de Lorca planteó a Enrique II la necesidad de transferir a su deficitario sistema de regadío agua de las fuentes de Archivel o Caravaca. Y En 1420, según parece, fue la villa de Elche la que decidió gestionar por primera vez parte de las aguas del Júcar. Sin embargo por aquellas fechas las complejas dificultades técnicas, políticas y económicas resultaron infranqueables para ambos proyectos. Durante los siglos XVI y XVII se gestaron diversos proyectos que tampoco llegaron a término, a las dificultades anteriores se le sumaba el conflicto entre cuencas cedentes y receptoras, poniendo de manifiesto que los intereses enfrentados en torno a los viajes del agua y las disensiones que generan no son ni mucho menos recientes.

El conflicto en la etapa contemporánea:

Como sucede en otras materias de Estado, el problema de los recursos hídricos en España es achacable en gran medida a la incapacidad de las distintas fuerzas políticas para llegar a acuerdos en este plano, pero nuestra incipiente democracia tuvo también otra serie de vicios que aún tienen sus ecos en el presente, el de atribuir a determinadas infraestructuras un sello político con tal de obtener réditos en este ámbito es un viejo y conocido vicio. Ocurrió con el trasvase Tajo-Segura al comienzo de La Transición por haberse iniciado su construcción durante el régimen franquista, este hecho le valió la identificación de símbolo de ese régimen y por ende el oprobio para muchas fuerzas democráticas; el absurdo que subyace en todo ello es que dicha infraestructura se gestó de hecho en la Segunda República y se finalizaría ya iniciado el régimen del 78. A estas divergencias iniciales se sumaron las derivadas del conocido como “Estado de las Autonomías”, y aún queda otra dificultad que no es precisamente de escaso calado por mencionar en este cóctel, la de la continua mengua de los recursos hídricos fruto del cambio climático y la creciente preocupación medioambiental en la sociedad española.

Este es un tema de gran recorrido histórico, con honda complejidad e intereses encontrados, por eso en un espacio reducido como éste tan sólo pretendemos rasgar parte de los convencionalismos e informaciones a medias que se vierten en los medios para avivar el debate, que no es poco. Agárrense que vienen curvas.

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Demarcaciones Hidrográficas. Fuente: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Una arrolladora deriva legislativa, de viraje en viraje:

Sin detallar los prolegómenos de forma pormenorizada, ya en el Plan Hidrológico Nacional (PHN en adelante) de 1993 se proponía un sistema de trasvases generalizado que vertebrara y equilibrara los recursos hídricos del país, transfiriendo de aquellas cuencas con recursos no utilizados el “agua sobrante” a las que padecían insuficiencia. El Plan sufriría de toda una serie de demoras hasta que en 1996 sucede el cambio de gobierno y el PP funda el Ministerio de Medio Ambiente sobre el que recaen las competencias en materia de agua. Es destacable de esta etapa el Libro Blanco del Agua, que analizaba las distintas necesidades territoriales concluyendo el carácter de deficitario o excedentario; mas no abordaba la ejecución de trasvases para solventar estas cuestiones. En este marco se aprueba el nuevo PHN de 2001, que limitaba su competencia a aquellas cuestiones no abordadas en los planes de cuenca o a medidas conflictivas entre éstos, iniciándose posteriormente un programa de inversión pública mayoritariamente destinado a fomentar el ahorro y la eficiencia.

En materia de trasvases y con el bagaje del Libro Blanco, el Plan propuso la “solución litoral”, mediante la cual se aportaba desde el Bajo Ebro a zonas de demanda (Júcar, Segura, Almería, y cuencas internas de Cataluña), donde el 44% de estos recursos hídricos irían destinados a un uso urbano-industrial y el 56% restante a resolver problemas de sobreexplotación de aguas subterráneas y para regadíos. En 2004, nuevamente, tenemos elecciones y cambio de gobierno.

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Acueducto del Tajo-Segura. Fuente: CEDEX.

El gobierno de Zapatero inicia entonces la reforma del Plan de 2001, derogando el capítulo referente al trasvase del Ebro, e iniciando una nueva dinámica: ya no se equilibrarían los recursos hídricos mediante trasvases, sino que se promovía la desalación en su lugar. Este cambio de rumbo levantó una polvareda en distintas regiones que se consideraron afectadas: de un lado Comunidad Valenciana, Murcia y Almería; del otro el propio PSOE de Castilla-La Mancha ponía en tela de juicio las decisiones de la dirección nacional de su partido, que derogaba el trasvase del Ebro pero propugnaba mantener el del Tajo-Segura.

Para más inri, el precio del agua en las cuencas deficitarias ascendió fruto del incremento de costes de la desalación. Esta nueva política se plasmó en el programa AGUA, cuyos objetivos no fueron alcanzados una vez terminada la legislatura, no logrando los caudales previstos para las cuencas deficitarias y postergando así tan delicada situación. En esta etapa surge también el conflicto del trasvase Júcar-Vinalopó, destinado a cubrir el déficit hídrico de la provincia de Alicante, la primera piedra del proyecto fue puesta por el entonces Presidente del Gobierno José María Aznar en noviembre de 2002 y recibió una suculenta financiación europea, ascendiendo el total presupuestado a 230 millones de €. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente pone en marcha en 2004 una Comisión Técnica para reevaluar la viabilidad de esta infraestructura y de los caudales proyectados, cuya cifra media anual es reducida en este documento considerablemente -hecho que aún sirve a los detractores de la infraestructura para argumentar que las cifras iniciales estaban hinchadas y que no sobra agua en el Júcar, e incluso que de haber realizado un informe técnico más acorde con la realidad el proyecto no habría recibido financiación por parte de Europa-. El Gobierno del PSOE no opta por paralizar las obras ni por seguir adelante, sino por cambiar la captación de Cortes de Pallás a Cullera, estableciendo un nuevo tramo de conexión.

Sea como fuere, lo cierto es que la solución adoptada por el PSOE no satisfizo a nadie, dado que el cambio de trazado planteaba una serie de inconvenientes técnicos y económicos: por un lado sólo cubriría las necesidades de regadío y no las de abastecimiento; por otro, la eficiencia energética del nuevo trazado era peor básicamente por traducirse en una elevación neta en la impulsión del agua. Para complicar más el debate, saltaron a la palestra por algunos “asuntos oscuros” relacionados con la gestión del agua en zonas deficitarias, como el caso del Presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó y miembro del Consejo de Administración de Aguas del Júcar S.A., Andrés Martínez Espinosa, que resultó estar detrás de un proyecto urbanístico en Villena que incluía miles de viviendas,  un hotel para alumnos de una escuela de golf, y el campo de golf en cuestión. Téngase en cuenta que el PHN prohíbe explícitamente utilizar el agua de trasvases destinada a paliar la escasez de recursos hídricos para este fin, pero a pesar de ello los grupos ecologistas y opositores han denunciado que se trata, en la práctica, de algo que sucede con normalidad.

Embalse de Entrepeñas en Guadalajara, cabecera del Tajo, convertido en un lodazal (agosto de 2015). Fuente: El Mundo

Embalse de Entrepeñas en Guadalajara, cabecera del Tajo, convertido en un lodazal (agosto de 2015). Fuente: El Mundo

Por estos derroteros siguió la política española en materia de agua, caracterizada por una falta de consenso que resulta preocupante de cara al escenario futuro y por la disminución de recursos hídricos, y acuciándose el conflicto como no podía ser de otra manera en épocas de sequía. Coexisten razones estructurales, como el rápido crecimiento de la demanda de recursos hídricos en unas y otras Comunidades para distintos usos (agrícolas, urbanos, industriales y turísticos), la sobreexplotación de los acuíferos en el sureste del país, o la percepción por algunas regiones de este recurso, cada vez más escaso, como una “moneda de cambio”; con otras de carácter más coyuntural: como las perspectivas electoralistas, que proporcionan trabas incluso entre gobiernos nacionales y regionales del mismo signo político.

Y es que es éste un problema de difícil solución, un siglo de promesas de llevar agua al levante y al sureste español han propiciado el aumento de las hectáreas dedicadas al regadío y, debe señalarse, también a la especulación; mientras las diferentes Administraciones han hecho clara dejación de funciones o no han sabido hallar el consenso, postergando de este modo una situación insostenible. También el escenario actual ha cambiado completamente, el descenso de la población activa dedicada al sector agrícola, o la importancia que cobran las ONG’s y la participación ciudadana requiere una revisión del sistema de planificación de estas cuestiones, así como la integración de los diversos agentes aunando enfoques sectoriales e integrales. Se requieren también personas y políticos mejor formados e informados, fomentando de esta manera la eficiencia y el ahorro del agua por parte del usuario, pero también una mayor vigilancia por parte de la Administración y evitando la creación de falsas expectativas o promesas electorales dependientes del agua.

Fuentes:

-Cerdá, C. y Arribas, C. El trasvase Júcar-Vinalopó. Ecologistas en Acción Nº 44. http://www.ecologistasenaccion.es/article17391.html

-Melgarejo, J. La guerra del agua en la España democrática. Cuides, Vol.1, Pag 31-60. 2008. http://www.publicacionescajamar.es/publicaciones-periodicas/cuaderno-interdisciplinar-de-desarrollo-sostenible-cuides/1/491/

-Sánchez, J. C. Disminución de aportaciones hídricas en la cuenca del Segura. Cimbra, Nº 383. 2008.

-Villaroja Gil, F. Los conflictos sobre el trasvase del Ebro y del Tajo. Revista Electrónica de Medioambiente. UCM. 2006. https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-41377/2006%202%20villarroya.pdf

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Mario Siles García

Ingeniero, escritor, pintor por hobbie y activista por necesidad. En definitiva, un hombre renacentista que aúlla desubicado en plena era de la especialización.

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