21 de noviembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



En 1964, el guionista y realizador francés Jacques Demy gana la Palma de Oro en Festival de Cannes con Los paraguas de Cherburgo, película musical cuyo triángulo  amoroso entre los protagonistas Geneviève (Catherine Deneuve) vendedora de paraguas y Guy (Nino Castelnuovo) un mecánico que enfrenta su amor ante el rico joyero Rolando (Marc Michel). Temas universales como el amor imposible similar al “Romeo y Julieta”, la aspiración a la bonanza económica y el matrimonio como ascenso social tal y como lo desea la madre de Geneviève al casarla con el rico Rolando. Después ante el embarazo de Geneviève de la criatura de Guy y su partida a la Guerra de Argelia detonan un entramado que le sirve de esqueleto narrativo al joven Damien Chazelle para escribir y desarrollar La La Land donde Ryan Gosling y Emma Stone son escogidos para los protagónicos antes pensados para Miles Teller y Emma Watson. Con muchas otras referencias cinematográficas, repetidas hasta el cansancio en miles de artículos alrededor del mundo, quiero pensar que existe una reflexión más crítica sobre esta ganadora de 6 estatuillas en la ceremonia de los Oscars.

No es novedad que las historias contadas dentro del género de la comedia romántica hollywoodense tienen un gran atractivo en los espectadores, donde la frivolidad y en ocasiones la lágrima fácil incita cuotas considerables en taquilla, tanto por reflejar una vida holgada sin problemas económicos, donde el único reto dramático es encontrar el “amor verdadero” y ser feliz hasta que la muerte los separe.

En nuestros días, el cine romántico contemporáneo abre nuevos esquemas con los que apuesta Damien, aquí confecciona en Ryan Gosling el personaje de Sebastian un pianista de jazz sin trabajo que sueña con rentar un lugar donde preservar esta cultura musical y a Emma Stone como Mia, camarera de una cafetería dentro de los Estudios Warner que sueña con ser una gran actriz hollywoodense y tras repetidos casting nunca logra obtener ese gran papel anhelado. Con un desarrollo similar a la película de Demy, nos la cuenta durante las estaciones del año empezando por el “Invierno” de allí se va deshilvanado el encuentro y el desarrollo amoroso entre ambos. Aquí no existe un tercero que detone el conflicto principal sino las circunstancias y los mismos protagonistas nutren el “leit motiv” del filme: el éxito antes del amor.

Chazelle ya había ahondado en el plano sicológico de los personajes en la extraordinaria Whiplash, de esa forma novedosa rescata parte del montaje para La La Land pero con una apuesta más arriesgada por una factura artística orgánica de colores vivos tanto en exteriores como interiores cuyas animaciones adornan muchas de las secuencias musicales, algunos ejecutados con grandes planos secuencias. Esto representa una nueva y joven interpretación del género lo que hace interesante, la forma en cómo Damien nos cuenta la misma historia de amor. Sin embargo, existe una gran dolencia en las secuencias bailables, pues se nota que no hay un trabajo coreográfico tan magistral como en películas de la edad de oro del hollywood de Vincente Monicelli, Gene Kelly o Stanley Donen.

Fotograma de Whiplash

A medida que avanza la trama Mia y Sebastian van ganando terreno en su desarrollo profesional eso causa que los problemas comience a desgastar la relación. La aparente fortuna y el éxito de Sebastian, se vuelve un recurso dramático que hace que la historia tenga contrastes en los personajes. Aunque no se profundiza la relación amorosa de ambos, los puentes musicales poseen gran maestría en dirección fotográfica, artística y de montaje lo que hace un poco floja el conflicto principal. El personaje de Mia evoluciona gracias al apoyo emocional de Sebastian pero la pregunta que los distancia ante un romance más maduro se hace más evidente: a qué grado se prefiere el éxito profesional ante la estabilidad emocional. Ahora pienso, desde los años sesenta la misma historia no ha cambiado, antes Jacques Demy había destinado a la joven Geneviève la fortuna del marido y Guy al regresar de la guerra hace vida con su nueva mujer y al morir la tía de éste su herencia le sirve de apoyo para tener su propio estación de servicio mecánico. En navidad Guy se reencuentra por instantes con Geneviève y su hija en su estación de servicio, el mismo lugar que Chazelle sustituye por el club de jazz de Sebastian donde Mia, ahora una reputada actriz de Hollywood, entra por casualidad con su esposo. Entre ambos surge ese pequeño instante al atestiguar entre los comensales, la ejecución musical de Sebastian quien inscribe la melancolía y tristeza y sirve de pretexto para fundamentar la fórmula narrativa de los diversos finales para La La Land. Con múltiples guiños a la resolución de la historia, le concede el gusto tanto a unos como a otros espectadores, para darles la posibilidad del “final feliz” según convenga. Pero al final, es el director quien decide que no terminen juntos pero destinados a la vida que tanto anhelaban: con éxito profesional, ese último encuentro en el bar de Sebastian será el adiós y sonrisa entre ambos protagonistas.

Es clara la compleja decisión que tuvo el jurado de la academia cinematográfica americana al otorgarle premios a esta película. Ante una cuestionada entrega de preseas desde hace años y en una época donde Donald Trump ha inaugurado la dictadura, el mesianismo político, la intolerancia y el racismo entre las naciones producto de sus políticas internacionales. Es posible que esta sea una causa que confirme el desencanto del sueño americano, esa “nación de las oportunidades” (que antes muchas películas hollywoodenses pregonaban en sus guiones) deje de serlo y sólo la ficción alimente el idealismo de un mensaje esperanzador.

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Licenciado en Letras Hispánicas con Especialidad en adaptación cinematográfica por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Tiene la Maestría en Estudios Cinematográficos en Guionismo de la Universidad de Guadalajara y la Maestría en Cine Documental por el Posgrado en Artes y Diseño- CUEC de la UNAM. Realizador, guionista y productor escribe sobre temas de cine.

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