18 de octubre del 2017
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¿Dónde había visto yo esa mirada? Me dije al ver a Pedro Sánchez comparecer ante la prensa, en el momento de su dimisión, tras una ardua y patética pelea de poder contra los partidarios de Susana Díaz, la líder andaluza de la derecha del partido. ¿Aludía su rostro a otro dimisionario? ¿Almunia, Rubalcaba?

Estuve pensándolo horas. ¿A qué me remitía el déjà vu de Sánchez? Esa sensación de derrota, de luchar contra un imposible, de subalternidad, esos límites de las izquierdas, esa sensación de fracaso colectivo.

Al fin me di cuenta, la derrota de Sánchez me resultaba tremendamente parecida a la de Alexis Tsipras. Quien se lo iba a decir a Sánchez, que tanto criticó a Syriza. Los dos mantuvieron un pulso contra el establishment, uno europeo, otro en clave española -ya saben, los PRISA, Felipes, banqueros y grandes empresarios, Pepas Buenos- , los dos tenían la confianza de las bases, los dos tenían compañeros y compañeras mucho más a la izquierda, los dos tenían el apoyo de Podemos, los dos suscitaron cierta empatía entre los medios de izquierda y los dos perdieron por lo civil o por lo criminal, quedando reducidos a cadáveres políticos. Porque Sánchez será un cadáver como diputado raso y Tsipras lo está siendo después de malvender una nación que merecía mucho más que una resistencia servil. El establishment no tiene piedad.

TOPSHOTS The leader of the leftist Syriza party, Alexis Tsipras, listens to a question during a televised press conference on January 23, 2015 at the Zappion Hall in Athens. Greeks vote on January 25 in a general election for the second time in three years, with radical leftists Syriza leading the polls with a promise to renegotiate the international bailout that has imposed five years of austerity on the country. AFP PHOTO/LOUISA GOULIAMAKILOUISA GOULIAMAKI/AFP/Getty Images

Flota en el ambiente la sensación de que los márgenes de acción política en el actual contexto europeo son escasos y que son los poderes fácticos, la oligarquía, las élites económicas y el FMI quienes marcan las reglas del juego. Que hay un evidente techo de cristal. Nada peor que se colectivice esa sensación. Europa necesita nuevas conquistas de los partidos y movimientos que miren más allá del libre mercado, creando en una sociedad igualitaria y con justicia social. Y el camino solo se hace al andar.

Por eso, en los Ayuntamientos del cambio es necesaria la activación urgente de medidas que demuestren que otra política es posible, y debe de ir acompañado de un empuje social que legitime los cambios. No es el momento de agachar la cabeza sino de seguir empujando para cambiar el actual momento político. De lo contrario ya hemos visto en el receso latinoamericano (Brasil, Argentina) y en Europa cómo se recupera la derecha y potencia la ultraderecha.

Las derrotas de Sánchez y Tsipras también tuvieron otro elemento común: a la hora de la verdad, necesitaban más fuerza. Esa fuerza solo la presión de la opinión pública y la fuerza de las mareas, pueden dárselas cuando llegue otro momento de pulso con las élites. La movilización es la clave del cambio.

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
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