25 de septiembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



En 1912 Antonio Machado publicaba su libro Campos de Castilla, donde figura el poema “Por tierras de España”…

El hombre de estos campos que incendia los pinares

y su despojo aguarda como botín de guerra,

antaño hubo raído los negros encinares,

talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra…

 

No parece que hayamos avanzado demasiado, en más de un siglo de historia, respecto a las ideas sobre cómo debe vivir el hombre, respetando su entorno y sabiendo que de ninguna manera sobreviviremos tras destruirlo todo. Y digo esto, porque los últimos acontecimientos cercanos de desastres ecológicos hacen albergar pocas esperanzas. La temporada de incendios devastadores en Andalucía ha comenzado, con Doñana encabezando una lista demasiado larga de fuegos con causa humana por toda la región: Cabo de Gata, Benahavís, La Breña, Río Tinto… También hemos sido testigos del vertido de alperujo al río Guadalquivir por parte de una empresa reincidente que, como todo parece indicar, no va a recibir el castigo por su actividad ilegal, a pesar de que el vertido ha ido matando a su paso a miles de peces e invertebrados acuáticos. Además, Ecologistas en Acción también publicó un informe esta primavera alertando de que la depuración de aguas residuales en Andalucía deja mucho que desear, a pesar de que a todos los ciudadanos nos cobran un canon por depuración. Es decir, que además de contaminar nuestros ríos y playas, nos cobran (roban) por ello.

Desde que el crack de las hipotecas del verano de 2007 nos metiera en esta supuesta crisis económica, que algunos llamamos “estafa perfectamente planificada”, los poderes financieros han conseguido sumir a la población en una atmósfera de resignación que impide que nos levantemos a protestar por nuestros derechos y asumamos que estas cosas pasan porque sí. Sin embargo, echando la vista atrás, hace ya demasiados años que estamos inmersos en otra crisis aún más importante y preocupante que la financiera. Se trata de la crisis de valores y de aprendizaje, que está provocando otra aún más silenciosa y que será la que acabará con nosotros como civilización: la crisis ecológica.

Hablando en global, hace ya tiempo que hemos superado todos los umbrales sostenibles de explotación de nuestros recursos naturales y pronto veremos los frutos de ese crecimiento desordenado y casi exponencial, al que nos ha arrastrado el sistema capitalista que impera en casi todo el Planeta y del que EE.UU es su máximo exportador. Hemos aprendido que los recursos naturales son finitos, pero nos han marcado a fuego a base de marketing, que aún queda mucho tiempo para acabar con ellos. Nos han enseñado la cultura del usar y tirar; la cultura del pelotazo; la cultura de la última moda; la cultura del último grito en tecnología; la cultura de los coches cada vez más potentes y lujosos; la cultura de beber agua embotellada en vez de la del grifo; la cultura de comer comida basura y rápida; la cultura de tener más hijos, porque serán los que trabajen para mantener nuestras pensiones; la cultura de la corrupción consentida por todos; la cultura de comprar en centros comerciales inmensos en vez de en la tienda del barrio; la cultura de competir para ser los mejores, en lugar de cooperar para ser más humanos; la cultura de abandonar nuestra cultura materna y abrazar otra que viene de un lugar desconocido y exótico, pero que es lo que ahora se lleva; la cultura de la caja tonta, que se ha convertido en una herramienta educativa de primer nivel y ha relegado al sistema educativo a un segundo plano.

En base a todas estas “enseñanzas” se ha ido construyendo una sociedad cada vez más superficial, menos informada, más impersonal, menos comprometida, más sumisa y menos protestona. Justo lo que el poder financiero busca para poder seguir manteniendo su statu quo mientras sume a esta sociedad y a este planeta en la peor crisis socioecológica de la historia de la Humanidad. Una crisis que no es nueva, sino que se ha ido repitiendo en diferentes formas desde que el hombre es hombre y que no ha sido hasta llegar a la sociedad globalizada, cuando las soluciones han empezado a ser cada vez más difíciles de aplicar, más artificiales y menos duraderas. Soluciones que han sido sólo parches temporales, con el único sentido de seguir alargando la vida del sistema, a costa siempre de la salud de nuestro entorno y el bienestar de la sociedad. Fue a partir de la revolución industrial cuando el deterioro del medio ambiente comenzó a fraguarse, cuando el sistema pudo explotar a gran escala los recursos naturales que son una gran fuente de riqueza y su mercantilización podía enriquecer a quien supiera manejar mejor los procesos industriales y contagiar a la sociedad del boom del progreso. Es cierto que solo a partir de entonces se consiguieron, también, los mayores avances en bienestar social, pues las plusvalías derivadas del trabajo individual permitieron que cada individuo pudiera mejorar su nivel de vida. Además, se consiguieron también los grandes avances en conocimiento científico, lo que llevó, entre otras cosas, a subir la esperanza de vida por el descenso de la morbilidad de la población, gracias a los avances en medicina y en calidad alimentaria. Esto nos ha llevado al que es, sin duda, el principal problema al que nos enfrentamos, el crecimiento exponencial de la población humana en todos los rincones de la Tierra.

¿Y qué ocurre cuando hay tantas bocas que alimentar? Pues que el sistema debe encontrar la manera de saciar al monstruo que ha creado, que exige cada vez más bienes de consumo, le hagan falta o no, ya sea en forma de productos de primera necesidad o en forma de artilugios accesorios e innecesarios. ¿Y esto en qué redunda? Pues en lo que por desgracia vemos a diario, aunque de forma bastante silenciada: desigualdades sociales, guerras incomprensibles, desastres ecológicos, hambrunas y sequías… En el llamado primer mundo, los problemas mundanos son tener el último modelo de smartphone, el coche más potente o vestir a la última moda. Pero resulta que la mayoría de esos productos están fabricados con materias primas que suelen proceder del llamado tercer mundo, donde los problemas mundanos son tratar de no enfermar de malaria o SIDA, tener algo que llevarse a la boca al menos una vez al día o encontrar el camino para llegar al primer mundo. En definitiva, que el Sistema está montado para crear las desigualdades que hagan que las sociedades ni se respeten ni se puedan poner de acuerdo nunca, porque ese sería el fin para los creadores del negocio.

Sin embargo, todavía algunos albergamos cierta esperanza de poder cambiar el futuro y, a fuerza de repetirlo, tal vez consigamos concienciar a la población de que otro mundo es posible. Nosotras y nosotros, los que no aceptamos que haya diferencias entre arriba y abajo, entre negros y blancos, entre musulmanes y cristianos, entre mujeres y hombres, entre hemisferio norte y sur, entre homosexuales y heterosexuales… ¡nosotras y nosotros! estamos dispuestos a desafiar al Sistema y convencer poco a poco a nuestros familiares, amigos y vecinos, para que se unan. Y hemos empezado a hablarles de decrecimiento, de ecofeminismo, de ecosocialismo, de resiliencia, de deconstruir la economía, de la Doctrina del Schock, de empoderarse, de renta básica universal, de reparto de la riqueza, de eliminar los privilegios de la Casta, del 15M, de las Mareas, de economía y comercio locales, de cooperativismo, de animalismo, de ecologismo, de agricultura familiar, de legalización de la eutanasia, de eliminar los vientres de alquiler, de sacar a los corruptos de las instituciones y de la vida pública, de eliminar las leyes mordaza, de abrir un proceso constituyente… en definitiva, les estamos hablando de arrancar de raíz el Sistema que nos impusieron cuando éramos inocentes, para construir entre todas y todos un sistema que anteponga el bien común sobre todas las cosas.

¡Porque ha llegado el momento de decidir por nosotras mismas!

The following two tabs change content below.

Luis Miguel Garrido

Miembro fundador de Podemos Jerez. Coordinador del Área de Ecologismo y Medio Ambiente del Consejo Ciudadano Andaluz.

Últimas entradas de Luis Miguel Garrido (ver todo)

Tags: ,

    Una Réplica

  1. T&T

    Lamentablemente, el discurso del sistema, el discurso que nos imponen los medios de comunicación, busca precisamente todo lo contrario que defiende el artículo. Al PP y a Podemos, les interesa enfrentar a hombres y a mujeres, a españoles e independentistas, a millenials versus jubilados… Hoy todo el mundo se odia, a si mismo, y a los demás. Triste

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies