27 de julio del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica


La Réplica Web

No me malinterpreten. No es que no defienda a Ana Fernández en cuanto a lo acontecido en Jerez en torno a la figura de Pemán o no apoye el gesto de eliminar el crucifijo de una sala de plenos a la hora de realizar cualquier acto oficial. Al fin y al cabo, estamos en un estado laico, que tiene muchísimas cuentas pendientes con su memoria histórica y en cuyo futuro no debería tener cabida los comportamientos fascistas. Esto que parece tan evidente, se somete a juicio popular día sí y día también como salido de la nada, trasladando a la calle debates menores que no tienen nada que ver con las urgencias ciudadanas.

Es comprensible que Ganemos y Podemos apoyen a Ana Fernández, es positivo que se conforme un rechazo frontal a quienes apoyaron la dictadura, pero entrar en el juego de comunicados e invertir tiempo y recursos humanos en ello, es seguirle el juego a la derecha. En primer lugar, porque tiene un efecto boomerang. Querrán hacer ver a los ojos de la ciudadanía que esas son las cosas prioritarias para ti y que todos los políticos luchan por batallas ajenas a las necesidades de la gente. Querrán filtrar a la conciencia colectiva que todos son como ellos. Te enfangarán con declaraciones altisonantes con tal de provocar tu reacción. Y entonces dirán que andas todo el día con eso, que eres un irresponsable, que no sabes gobernar.

Y en segundo lugar, el ruido cubrirá lo verdaderamente importante, las propuestas de cambio social por las que trabajas. El desprestigio del oficio de político durante los últimos años y los sempiternos dilemas morales de la izquierda, hacen que se vean en la obligación de justificar cada paso que da con extremo detalle, cuando llevamos una legislatura a golpe de decreto ley. Va siendo hora de que los políticos del cambio reaccionen ante las cosas verdaderamente importantes. Y las peleas convocadas desde el lodazal, ahí se pudran. Si la calle aupó a las fuerzas del cambio a posiciones de empoderamiento, ahora deben responder con urgencia al compromiso adquirido con quienes engrosan de motivos y sentido su proyecto político, y darle la visibilidad necesaria. Esa es la prioridad, y no picar en el cebo de quienes querrán difuminar en un enrarecido ambiente los cambios que, si se trabaja duro, terminarán llegando a la sociedad. Y si a quienes les pica es a ellos, pues como diría Maruja Torres, que se rasquen.

 

La foto es de Pablo Uriel, de La Voz del Sur.

The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , , , , ,

    3 Réplicas

  1. Marga

    El estadao español es laico y se da por satisfecho quitar un crucifijo. Los Santos no comen. Vergonzoso es que con parte de nuestros impuestos, paguemos restauraciones que pertenecen a la rica Iglesia, que cuando paseen un Santo los impedidos no puedan ni salir a la calle, en fin una larga lista de privilegios que no solo la Iglesia tiene en España, la monarquia, los politicos, y todo quede en la burda mentira social que vivimos. Igualda, Derechos, del pueblo etc.. son dogmas de fe, existir no existen. Iglesias que no tengan ningun fin social, que paguen impuestos. Los crucifijos da igual; cuando como en un chino tampoco me molestan sus budas y dioses

  2. Pingback: EDITORIAL. Cuando el títere eres tú

  3. Pingback: Cuando el títere eres tú | La mirada de El Pana

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies