27 de mayo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



A veces, no sé muy bien donde para la ficción y empieza la realidad, y lo digo en ese orden porque pareciera que vivimos más tiempo en realidades ficticias creadas por los discursos de líderes de opinión, que en hechos concretos y objetivos. Soy Chileno, vivo en Chile y al leer el artículo del diario El País “La vanidad herida de Chile” siento que están hablando de un lugar distinto, un pueblo distinto, o que se hace una descripción caricaturizada del chileno, y creo que por ello merece una Réplica.

Quizás para justificar una narrativa dinámica, se ejecuta en el artículo de El País una interpretación subjetiva de hechos y se hace una proyección falsa de ideales de nación, dibujando al chileno como un individuo interesado en el progreso de maquetas estereotípicas del desarrollo, como la construcción del edificio más grande de Latinoamérica. Puedo decir que a los chilenos nos interesan temas como la educación, el acceso a la salud, la realidad creada por la privatización del sistema previsional, la legislación laboral, la ley de unión civil y la descentralización del poder, entre otras muchas inquietudes. Quizás no nos preocupe esto porque seamos ciudadanos con alta conciencia social, sino porque los costos y riesgos de las condiciones político económicas lo pagamos los ciudadanos comunes. Estos temas representan nuestros anhelos e intereses, no un edificio construido en una comuna de la región Metropolitana, que es una de las quince regiones que conforman Chile.

El artículo sirve como ejemplo que a veces la construcción de la realidad se crea en círculos cerrados, constituidos por minorías, por las clases acomodadas, y personas ligadas a situaciones de  poder, estableciendo una realidad, en este caso a nivel internacional, contaminada por sesgos. La premisa expuesta por El País de que un edificio es la representación del anhelo de Chile es una muestra clara de esto. Este edificio llamado Gran Torre Santiago, construido por una de las empresas del chileno-alemán Horst Paulmann, lejos de representar el anhelo del país representa el ideal centralista del poder económico que no sólo es chileno. Representa también el anhelo individual de Horst Paulmann por ser el dueño del objeto fálico más alto de Latinoamérica.

Protesta Estudiante

Las clases más humildes tienen dificultades para pagar sus estudios. Como en España.

 

La realidad del 50% de la población chilena es que podría entrar a trabajar a ese edificio sólo como un subcontratado de una empresa de limpieza, un junior, asistente, en cargos intermedios, pero difícilmente entrará a ese edifico ostentando cargos gerenciales o directivos.  Basta con dar una vuelta por el alto sector empresarial chileno y ver como cambian los apellidos. Los dueños de Chile no son los González, los Castro o los Álvarez, son los Luksic,  los Paulmann, los Yarur,  los Angelini,  los Saieh, los Solari , los Matte. En gran medida podríamos decir que nuestra economía y sociedad sufre por el colonialismo económico impuesto por estas familias. Es fácil deducir, que en este contexto, no crece la vanidad de un pueblo, y proponer que la ciudadanía anhela símbolos imperialistas es una ofensa para la gran mayoría.

El articulo continúa profundizando en la perpetuidad de realidades ficcionadas. Como la suposición de que Chile es un país mayoritariamente constituido por clase media. Nubla la realidad de un país donde para ser considerado pobre debes tener ingresos menores a 109 euros y si tienes un ingreso de 109,1 ya no eres pobre. Medición de la pobreza que ha sido  utilizada por políticos y empresarios para crear la imagen de un país que dejó el subdesarrollo y atraer capital extranjero. Práctica que ha favorecido al empresariado pero no a la ciudadanía.

También instaura en la comunidad internacional, principalmente española, la idea de que en Chile la decepción es nueva y que ha sido causada por hechos aislados y cercanos en el tiempo, siendo que hay manifestaciones de molestia a nivel nacional que vienen desde antes del 2006 ¿Eso no es una muestra de decepción y malestar? Expone además que los chilenos estábamos confiados en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, cuando la realidad es que poco más del 50% de lo votantes se abstuvieron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 2013 y cerca de un 59% se abstuvo en la segunda vuelta. Definitivamente la mayoría de los chilenos no esperábamos nada bueno de Michelle Bachellet, quien en su primer Gobierno invocó la denominada “Ley Antiterrorista” que autoriza la encarcelación de ciudadanos con testigos secretos y que fue utilizada principalmente contra el pueblo Mapuche, en un contexto de reclamación de derechos y de tierras, ley que es legado del dictador Augusto Pinochet y que fue creada para perseguir a opositores políticos durante la dictadura.

Bachelet tiene como principal reto luchas por reducir las tremendas desigualdades del país chileno.

Bachelet tiene como principal reto luchas por reducir las tremendas desigualdades del país chileno.

El malestar no es nuevo en Chile. Quizá si lo sea para la minoría que está en situaciones de poder debido a la presión popular por terminar con la corrupción de empresarios y políticos. Pero lamentablemente el problema de Chile no es sólo la corrupción de los agentes políticos o económicos, también la corrupción de todos aquellos que construyen realidad, incluyendo medios de prensa, periodistas o editores, que en muchos casos reciben regalos de empresas privadas o de políticos. Regalos como entradas a eventos deportivos, eventos musicales, cenas y fines de semanas en ciudades turísticas de países vecinos. De esta forma, el poder fáctico controla la construcción del imaginario social creado por los medios de comunicación masiva.

Chile perdió hace mucho tiempo la vanidad. Creo que si la recuperamos fue en la vuelta a la democracia, después de tanta lucha dada por ciudadanos comunes, y para muchos se acabó en el mismo momento en que Patricio Aylwin, primer Presidente electo tras la dictadura militar, valida internacionalmente al dictador Augusto Pinochet con un apretón de  mano en el cambio de mando (Pinochet también recibe el puesto de Senador Vitalicio y un acuerdo de impunidad). A otros se les acabó cuando con la excusa y compromiso internacional de juzgar a Pinochet en Chile, el Gobierno Democrático que representaba los ideales de centro izquierda gestionó la extradición del dictador para que viviera una vida impune en el país al cual tanto daño hizo.

Si hay alguien con la vanidad herida en Chile son los políticos que se han visto expuestos en casos de corrupción, la Presidenta Michelle Bachellet por las acusaciones contra su hijo Sebastián Dávalos por uso de influencia de poder, y algunos pocos empresarios que se han visto expuestos públicamente. Hoy en día, en Chile parecería que hay un mismo tipo de personas en el poder, a los que les gusta la vida pública optan por cargos políticos y a los que les gusta su intimidad optan por el mundo privado. Y si los últimos escándalos nacionales de corrupción algo nos enseñan, es que estos dos mundos viven en simbiosis para mantener el poder.

La Gran Torre Santiago no ejemplifica el amor propio de Chile. Las marchas, las manifestaciones, las propuestas ejemplifican ese amor. El reproche simbólico de la torre vacía no es por nuestra vanidad ni para los chilenos, bajo ninguna manera necesitaría alguien un reproche por exceso de esperanza y la mirada eurocentrista de algunos académicos, periodistas y analistas varios, no es la mirada de Chile.

 

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Robinson Palacios

Docente en educación superior en cursos de fotografía, cámara, iluminación y administación de recursos cinematográficos digitales. Realizador audiovisual y fotógrafo. Humano / Human / Humain / Umano / Hominis / Kawésqar.

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    2 Réplicas

  1. Joseph

    Me encontré hoy con tu artículo, toda la razón, descripción exacta de ese chile que conozco. . De hecho desde que te alejas de los sectores centrales de santiago te das cuenta lo que se define como pobre no es lo mismo que en Europa. . De hecho aquí ciertas construcciones muy comunes allí se considerarían no apta para vivir.. pero como bien dices interesa a cierta oligarquía dar la imagen de una clase media muy amplia sin apenas brecha desigual que no es cierta. .. y dándote la razón los chilenos que yo conozco hablan de sanidad educación y trabajo precario como sus problemas más comunes. .. como en España. . Salud camarada suerte y prosperidad a tu hermosa nación

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